La “consulta popular”, el costoso invento de Guaidó, también inaplica la Constitución y leyes electorales de Venezuela


El verbo de moda en materia jurídica es “inaplicar”, y según Luis Britto García, eso no existe en el ordenamiento legal venezolano pero, aún así, la Asamblea Nacional Constituyente, la que elegimos en 2017, decidió “aplicarlo” en una de las últimas leyes que sancionó: la Antibloqueo.

Debe ser por eso que la ex magistrada Blanca Rosa Mármol, quien viene a ser algo así como la Escarrá de Guaidó, al referirse al sustento legal de “Venezuela alza la voz”, resolvió pasarse por el forro o, mejor dicho, inaplicar no solo algunos artículos y disposiciones generales de nuestra Constitución, sino también todas las leyes que rigen los procesos electorales de Venezuela, incluyendo referendos.

Mármol forma parte del llamado “comité organizador” de la consulta de Guaidó. Vi por youtube el acto de juramentación del mecionado comité, en uno de esos canales cuya única función es hablar mal de Venezuela. Transmitieron en vivo aquel evento: triste, frío y oscuro, dentro de lo que parecía una carpa. Plano cerrado todo el tiempo, que dejaba ver a un discreto público de espaldas a la cámara.

Aguanté hasta que empezó a hablar Guaidó, porque antes de él lo hizo la ex magistrada que ostenta un amplio curriculum en el ámbito jurídico y que por cierto formó parte del primer TSJ designado después de sancionada la CRBV.

Lo que ella dijo fue lo que me llamó la atención. En su breve intervención, aseguró que esa consulta (algunos medios la llaman “plebiscito”, o sea que también inaplican la CRBV, pues esa figura no existe) será un proceso “prístino, impecable e inobjetable” porque se fundamenta en el artículo 70 de la CRBV aunque olvidó citar la parte final de la norma: “La ley establecerá las condiciones para el efectivo funcionamiento de los medios de participación previstos en este artículo. Sección Segunda: Del Referendo Popular”

Después, la abogada se escuda en el artículo 333 de la CRBV, y dice que ejercerán la soberanía “no investida de autoridad sino de soberanía” porque ésta reside intransferiblemente en el pueblo.

Pero en la Disposición Octava de la CRBV, la cual ella también ignoró, se deja explícito que mientras se hacen las leyes electorales, los procesos comiciales estarán a cargo del Consejo Nacional Electoral, y la dichosa consulta de Guaidó no será organizada por el máximo ente electoral de Venezuela.

Entonces Guaidó, quien también es ilegítimo porque su cargo no figura en la Constitución, comete esa lista de irregularidades y no pasa nada.

Lo que inaplica la consulta

En orden de importancia:

  1. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: artículo 70; todo el capítulo sobre los referendos; disposición transitoria Octava
  2. Ley Orgánica del Poder Electoral, Capítulo IV sobre Competencias del CNE artículo 33
  3. Ley Orgánica de Procesos Electorales de 2002, Título XX Primera Disposición Transitoria: “Hasta tanto la Asamblea Nacional dicte la ley que regule los procesos de referendo, el Poder Electoral a través del Consejo Nacional Electoral como órgano rector y máxima autoridad de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 22 de la Constitución de la República, desarrollará los instrumentos jurídicos especiales que regulen los procesos de referendo cuando las circunstancias así lo exijan. Los procesos de referendo se regirán por lo establecido en la Constitución de la República, la Ley Orgánica del Poder Electoral, la presente Ley y en las demás leyes electorales. SEGUNDA. Hasta tanto el Consejo Nacional Electoral no determine la operatividad e implementación del sistema automatizado de Registro Civil, el cual transmitirá la información al Registro Electoral automáticamente, la inscripción, actualización, información, publicación y manejo del mismo se regirá de acuerdo con lo dispuesto en la presente Ley y las normas reglamentarias que al efecto dicte el Consejo Nacional Electoral”

Un evento absolutamente ilegal cuyos resultados tampoco serán vinculantes ya que inexplicablemente, se celebrará conjuntamente con las elecciones parlamentarias que objetan, pues el proceso se llevará a cabo entre el 5 y el 12 de diciembre. Recuerde que el 6 de diciembre son las elecciones legislativas.

O sea que para cuando se canten los resultados de “eso” (si es que lo hacen), ya habremos elegido una nueva Asamblea Nacional cuyo período oficial arranca el 5 de enero de 2021 “sin” Guaidó. ¿Alguien entiende?

¿Para qué es “la consulta”?

Solo transcribiremos dos respuestas a esta pregunta, de dos miembros del Comité Organizador. Juzguen ustedes:

Blanca Rosa Mármol: “La condición de presidente constitucional de Juan Guaidó no depende que sea presidente de la AN. Guaidó es presidente porque cuando sucedió la ausencia absoluta, él era el que estaba encargado de la presidencia de la AN, único poder legítimo que hasta ahora nos queda. En esa condición es que está encargado de la presidencia de la República, pero cuando la AN cambie, y porque cambien la directiva de la AN eso no quiere decir que nos van a cambiar el presidente a los venezolanos, porque la presidencia de la República no se elige en segundo grado”, explicó.

Horacio Medina: “La pregunta no es la ratificación o no de la Asamblea Nacional o del presidente (Juan) Guaidó; ahora, por supuesto que queda legitimada en el sentido de que es la Asamblea Nacional legítima, pero la consulta no es para eso, es para que el gobierno usurpador salga del poder”.

Es una forma de darle continuidad a la Asamblea Nacional, terminan por decir, o sea que en 2021 seguirá el bochinche del gobierno “dual”…

También quieren “reformular” las preguntas, ya que ni ellos mismos las entienden: “La idea es reformular las preguntas para que la respuesta no sea inducida. Las que se hicieron son preguntas hechas por políticos para políticos y no para los ciudadanos y no se entienden, entonces hay que facilitar el voto para hacerlo más efectivo con preguntas sencillas”, dijo Medina…El que entendió, entendió…

¿Cuánto costará?

Nadie sabe. Sus organizadores han dicho que “tendremos que buscar apoyo para poder ejecutarla”, o también “contribuciones del voluntariado internacional” pero que será “lo más austero posible”. Como ya Guaidó jugó posición adelantada y felicitó a Joe Biden, reconociéndolo como presidente electo de EEUU, quién sabe si su financista mayor, Donald Trump, le va a dar plata para este último entretenimiento…

Habrá tres esquemas: voto virtual, el voto itinerante y el voto presencial.

Quieren contratar los servicios de la empresa Voatz para que la gente, dentro y fuera de Venezuela, vote desde su celular. Una monería que nos costará, según fuentes dignas de todo crédito, unos 400 mil dólares…Tanto billete asegurará un voto secreto, unipersonal (“una persona un voto”, dice Horacio Medina), auditable y confiable.

No se sabe tampoco cuándo darán los resultados, por lo cual se supone que tendremos una réplica muy criolla de las elecciones de Estados Unidos, solo que no habrá ningún “arbitro” que dicte y haga respetar las reglas de juego.

Si leyó hasta aquí, le felicito…

La República de Miranda o el surrealismo opositor


A través de Capitolio TV vimos online la sesión “histórica” de la Asamblea Nacional en la cual aprobaron un antejuicio de mérito contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

El acuerdo fue votado por 105 diputados opositores (que eran 112 pero algunos se la pasan de viaje), incluyendo dos de los indígenas en desacato. Por el bloque revolucionario los valientes Juan Marín (Psuv) e Ilenia Medina (PPT) cantaron “No” y les hicieron bullying.

El orden del día era escueto: “Único: consideración de la solicitud de autorización para continuar el proceso al ciudadano Nicolás Maduro Moros”. No mencionaba quién hacía la solicitud, ni mucho menos al TSJ “en el exilio”, tampoco aclaró eso del “proceso”.
La votación fue nominal y cada quien antes de decir “Sí” gritaba cualquier cosa: “Libertaaaaa” (sic) “Tenemojambreee” (sic) y entre ellos mismos se aplaudían. Un diputado de apellido Guaidó comparó el show con el 19 de abril de 1810 pero luego rectificó diciendo que, más bien, allí estaban reviviendo el espíritu del 5 de julio de 1811 porque aquella gesta “tampoco fue legal” (O sea que según Guaidó el Acta de la Independencia de Venezuela es chimba).

Pero esta película tiene un comienzo: el TSJ “en el exilio” vía tuiter notificó al Presidente Maduro que “En el uso de las atribuciones que confiere el art. 91.3 de la Ley Orgánica del TSJ, procedemos a notificarlos a través de cuenta Twitter, de la procedencia del antejuicio de mérito que se le sigue. Mag. Miguel Martín Presidente”. En otra escena desarrollada en Bogotá, Colombia, la “itinerante”, Luisa Ortega Díaz, presentó “pruebas” de corrupción contra Maduro ante 13 magistrados de cuerpo presente porque los demás eran “virtuales”.

Son instituciones sin oficina pero especialmente sin Patria, que todo lo harán por whatsapp, Instagram, telegram o mensajito de texto (emoticones incluidos) y tendrán cerebro para pensar solo en 280 caracteres sin un más allá.

País de holograma, imaginario, como la República de Miranda. Hoy tenemos este relato surrealista que nos recuerda “El Discreto Encanto de la Burguesía” (Buñuel,1972) y a sus seis personajes centrales: Don Rafael Costa, embajador de la República de Miranda (póngale a Antonio Ledezma o a Julio Borges); el matrimonio Thévenot (Henry Ramos y Diana D’agostini); el matrimonio Sénechal (Lilian Tintori y Leopoldo López) y un obispo corrupto que se mete a jardinero (le viene bien a cualquier miembro de la iglesia criolla).

El selecto grupo de burgueses están invitados a cenar, pero por un malentendido deben ir a un restaurante donde tampoco pueden comer porque el dueño del lugar ha muerto.

Mientras tanto hablan de cualquier cosa (como en la sesión “histórica”), por ejemplo sobre la importancia del hielo para los tragos que “tiene que ser de primera. Muy frío, muy duro y a 32 grados” o que para cortar la pierna de un cordero hay que estar de pie…

Repentinamente, sube un telón y ellos aparecen sentados a la mesa en un teatro, siendo personajes de alguna obra. Hay un público que, a su vez, es visto por otro público. Un sueño dentro de un sueño. Mientras intentan comprender qué sucede, un apuntador escondido en el proscenio (puede ser Almagro, Rajoy, Trump, escoja usted) les va dictando lo que deben decir y hacer porque no saben sus líneas.

Concluyó la sesión y pensamos que, definitivamente, el genio de Buñuel se adelantó y la República de Miranda es la MUD…

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Genial escena de “El Discreto Encanto de la Burguesía (Buñuel, 1972). Muy parecida a la sesión de la Asamblea Nacional descrita en este post