¿Por qué tiembla en Mérida? Sólo por un beso…


Con esto de los temblores que de manera preocupante sacuden Mérida, recordé una leyenda: la de Chía y Zuhé, los “Encantos Padres”: dos indígenas, también llamados “Luna” y “Sol”, que crearon a su imagen y semejanza a los “Encantos Hijos”, una India y un indio, padres de los primeros pobladores andinos, que debían vivir en armonía con la naturaleza y el maravilloso paisaje andino. Pero todo devino en la imperfección cuando los “Hermanos Pàlidos” comenzaron a usar la sal. Eso rompió la comunicación y entonces el Indio y la India, hijos de Chía y Zuhé,  se durmieron a lado y lado del valle de Mérida. Se distinguen claramente los perfiles de los dos amantes: la Cara del Indio en la Sierra de La Culata y justo enfrente la Cara de la India, en la Sierra Nevada. Dicen que cuando ellos se vuelvan a encontrar y él la bese, el Valle de Mérida sucumbirá. Con tantos temblores ¿será que están despertando? ¿Será que van a unirse para siempre en el más dulce de los besos y eso hace que las entrañas de la tierra se remuevan? ¡Quién sabe!

Indigenas
A la izquierda, la Cara de la India, dormida en la Sierra Nevada. A la derecha, la Cara del Indio, dormido en la Sierra de La Culata. ¿Se besarán al fin?

Un recuerdo triste:

El 21 de febrero de 2008, un avión que salía de Mérida para Maiquetía, de la línea Santa Bárbara se estrelló precisamente contra la Cara del Indio. Yo había llegado a Mérida en ese mismo vuelo pero en la mañana, en el llamado “madrugador”, número 518 (nunca se me olvidará). Iba en viaje de trabajo a reunirme con los campesinos de Canaguá, pueblito del sur de Mérida, para donarles una computadora pues ellos estudiaban comunicación social en la UBV y la necesitaban para continuar haciendo su periódico llamado “Correo de Canaguá”. No me dio tiempo de agotar la agenda de trabajo y por eso tuve que cambiar aquel vuelo para el día siguiente. Mis compañeros me llevaron al aeropuerto Alberto Carnevalli para hacer el cambio, casi sobre la hora en que debía embarcar, las 4 y 30 pm. Nadie nos atendía y de pronto nos enteramos. “Ese vuelo entró en emergencia” nos dijo alguien. Después de las 5 pm el techo de nubes se pone bajito y cubre todos los picos que rodean la ciudad. Nos quedamos allí un rato hasta que se confirmó la triste noticia. ¡No lo podía creer!

Esa noche, como a las 2 am, tembló fuerte en Mérida. Tan fuerte que nos despertó…

Nota: en el título de este post acentúo la palabra “sólo” (que en este caso puede sustituir al vocablo “solamente”) porque sin el acento, se me antoja desnuda la palabra. No siempre la RAE tiene razón, eh?

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