Wikipedia: un sitio donde la gente contribuye “con vandalismo y disparates”

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Reproduzco el texto íntegro escrito por Aaron Swartz  ¿Quién escribe Wikipedia? A propósito de una página que creó la oposición sobre el supuesto golpe de estado en Venezuela

Vi por primera vez a Jimbo Wales, la cara visible de la Wikipedia, cuando vino a dar una charla a Stanford. Wales nos habló sobre la historia, la tecnología y la cultura de la Wikipedia, pero una de las cosas que dijo destaca sobre las demás. «La idea que mucha gente tiene de la Wikipedia», dijo, «es que es algún tipo de fenómeno emergente —la sabiduría de las masas, la inteligencia colmena, ese tipo de cosas— miles y miles de usuarios que individualmente añaden un poquito de contenido, y de esto emerge un cuerpo de trabajo coherente». Pero, insistió, la verdad era muy distinta: la Wikipedia la escribía en realidad «una comunidad… un grupo dedicado de unos pocos cientos de voluntarios» en el que «conozco a todos ellos y todos ellos se conocen entre sí». En realidad, «se parece bastante a cualquier organización tradicional».

La diferencia es, por supuesto, crucial. No solo para el público, que quiere saber cómo llega a escribirse una cosa tan grandiosa como la Wikipedia, sino también para Wales, que quiere saber cómo dirigir el sitio. «Para mí es realmente importante, porque paso mucho tiempo escuchando a esas cuatrocientas o quinientas personas y si… esa gente solo fuera un puñado de gente hablando… quizás podría ignorarles sin problemas al establecer las políticas» y en cambio preocuparme por «el millón de personas que escriben una frase».

Entonces, ¿realmente ha sido la Pandilla de 500 la que ha escrito la Wikipedia? Wales decició hacer un sencillo estudio para averiguarlo: contó quién hacía más ediciones en la página. «Esperaba encontrar algo como la regla 80-20: el 80% del trabajo llevado a cabo por el 20% de los usuarios, sólo porque es algo que aparece muy a menudo. Pero en realidad es mucho, mucho más ajustado: resulta que más del 50% de las ediciones las hacen el 0,7% de los usuarios… 524 personas… Y, de hecho, el 2% más activo, que constituyen 1400 personas, ha llevado a cabo el 73,4% de todas las ediciones». El 25% restante de ediciones, dijo, eran producto de «gente que [está] contribuyendo… con cambios pequeños a un hecho o una corrección ortográfica menor… o algo por el estilo».

Stanford no es el único sitio donde ha afirmado eso; es parte de la charla estándar que da por todo el mundo. «Este es el grupo de unas mil personas que realmente importa», nos contó en Stanford. «Es esta ajustada comunidad la que realmente está haciendo el grueso de las ediciones», explicó en el Oxford Internet Institute. «Es un grupo de unas mil a dosmil personas», dijo al público de la GEL 2005. Estas son simplemente las tres charlas que he visto, pero Wales ha dado cientos más del estilo.

En Stanford, los estudiantes eran escépticos. Wales estaba contando sólo el número de ediciones —el número de veces que un usuario cambia algo y pulsa en guardar. ¿No cambiarían las cosas si contara la cantidad de texto que contribuye cada usuario? Wales dijo que planeaba hacer eso en «la siguiente revisión», pero estaba seguro de que «mis resultados van a ser todavía más marcados», porque ya no contaría los vandalismos y otro tipo de cambios que no se tendrían en cuenta.

Wales considera alentadores estos datos. No os preocupéis, le dice al mundo, la Wikipedia no es tan chocante como pensáis. De hecho, es como cualquier otro proyecto: un pequeño grupo de colegas que trabajan juntos para un objetivo común. Pero si pensáis en ello, la visión de Wales es en realidad mucho más chocante: ¿unas mil personas han escrito la mayor enciclopedia del mundo en cuatro años, gratis? ¿Puede esto ser cierto?

Curioso y escéptico, decidí investigar. Elegí un artículo al azar («Alan Alda») para averiguar cómo se escribió. Hoy, la página de Alan Alda es una página bastante estándar de la Wikipedia: tiene un par de fotos, varias páginas de hechos y orígenes y un puñado de enlaces. Pero cuando se creó no eran más que dos frases: «Alan Alda es un actor conocido sobre todo por su papel de Hawkeye Pierce en la serie de televisión MASH. En sus trabajos recientes, representa personajes varones sensibles en películas dramáticas». ¿Cómo hemos llegado de allí a aquí?

Edición a edición, vi cómo evolucionaba la página. Casi todos los cambios que vi caían en tres grupos. Unos pocos —probablemente unos 5 de cada 400— eran «vandalismo»: gente confundida o maliciosa añadiendo cosas que simplemente no proceden, seguida de alguien que deshace el cambio. La gran mayoría, con mucho, eran cambios pequeños: gente corrigiendo erratas, formato, enlaces, categorías, etcétera, mejorando un poco el artículo pero sin añadir mucha sustancia. Finalmente, una pequeña cantidad de ediciones eran añadidos genuinos: un par de frases o párrafos enteros de información nueva añadidos a la página.

Wales parece creer que la gran mayoría de los usuarios hacen las dos primeras cosas (vandalizar o contribuir con pequeñas correcciones), mientras que el grupo de trabajo esencial de wikipedistas escribe la propia sustancia del artículo. Pero eso no es en absoluto lo que me encontré. Casi todas las veces que vi una edición sustancial, comprobé que el usuario que la había aportado no era un usuario activo del sitio. En general habían hecho menos de 50 ediciones (normalmente unas 10), a menudo en páginas relacionadas. La mayoría ni siquiera se molestó en crear una cuenta.

Para investigar más formalmente, compré algo de tiempo de un cluster de computadoras y descargué una copia de los archivos de la Wikipedia. Escribí un pequeño programa que recorriera todas las ediciones y contara cuántas de ellas permanecían en la última versión. En lugar de contar ediciones, como hizo Wales, conté el número de letras que un usuario había contribuido al artículo actual.

Si sólo cuentas ediciones, parece que los mayores colaboradores al artículo de Alan Alda (7 de los 10 mayores) eran usuarios registrados que (todos menos 2) habían hecho miles de ediciones al sitio. De hecho, el cuarto había hecho 7000 ediciones mientras que el séptimo había hecho más de 25 000. En otras palabras, si usas los métodos de Wales, obtienes los resultados de Wales: la mayor parte del contenido parece escrito por editores fuertes.

Pero cuando cuentas letras, la estampa cambia drásticamente: poca proporción de colaboradores (2 de los 10 mayores) están siquiera registrados y la mayoría (6 de los 10 mayores) han hecho menos de 25 ediciones al sitio completo. De hecho, el noveno ha hecho exactamente una edición —¡la actual! Con la métrica más razonable —de hecho, la que Wales planea usar en la próxima revisión de su estudio— el resultado se invierte completamente.

No tengo los recursos para hacer este cálculo por toda la Wikipedia (¡hay más de 60 mil millones de ediciones!), pero lo hice para varios artículos escogidos al azar y los resultados fueron prácticamente los mismos. Por ejemplo, la mayor parte del artículo Anaconda fue escrito por un usuario que sólo había hecho 2 ediciones (y sólo 100 en todo el sitio). En contraste, la mayor parte de las ediciones fueron hechas por un usuario que parece no haber aportado nada de texto al artículo final (las ediciones borraban y movían cosas de sitio).

Cuando lo juntas todo, la historia se aclara: un visitante hace una edición para añadir un trozo de información, luego una persona de dentro hace varias ediciones retocándolo y reformateándolo. Además, los de dentro amasan miles de ediciones haciendo cosas como cambiar el nombre de una categoría a lo largo de todo el sitio —el tipo de cosas por las que solo los de dentro se preocupan profundamente. Como resultado, los de dentro constituyen la gran mayoría del total de ediciones. Pero son los de fuera los que proporcionan casi todo el contenido.

Y cuando piensas en ello, tiene todo el sentido del mundo. Escribir una enciclopedia es duro. Para hacer un trabajo mínimamente decente, tienes que conocer un montón de información sobre una increíble variedad de temas. Escribir tanto texto es difícil, pero llevar a cabo toda la investigación de fondo parece imposible.

Por otro lado, todo el mundo tiene un puñado de cosas oscuras que, por alguna u otra razón, ha terminado conociendo bien. Por eso las comparte, pulsando en el enlace de editar y añadiendo un párrafo o dos a la Wikipedia. Al mismo tiempo, hay un pequeño número de personas que se ha implicado especialmente en la propia Wikipedia, aprendiendo sus políticas y su sintaxis especial, y dedicando su tiempo a retocar las contribuciones que hace el resto de la gente.

Otras enciclopedias funcionan de manera similar, solo que a una escala mucho más pequeña: un grupo grande de personas escribe artículos sobre temas que conocen bien, mientras que una plantilla pequeña de personas los formatea y recoge en un trabajo individual. Este segundo grupo es claramente muy importante —gracias a él las enciclopedias tienen un aspecto y tono consistente— pero es una gran exageración decir que ha escrito la enciclopedia. Uno se imagina a los que dirigen la Britannica preocupándose más por sus colaboradores que por sus formateadores.

Y la Wikipedia también debería hacerlo. Aunque todos los formateadores abandonasen el proyecto mañana, la Wikipedia seguiría siendo inmensamente valiosa. En general, la gente lee la Wikipedia porque tiene la información que necesita, no porque tenga un aspecto consistente. Está claro que no estaría tan bien si no lo tuviera, pero probablemente la gente que (como yo) se preocupa por esas cosas daría un paso al frente y ocuparían el lugar de los que habrían abandonado. Los formateadores ayudan a los colaboradores, no al revés.

Sin embargo, Wales tiene razón en una cosa. Este hecho tiene enormes implicaciones en las políticas. Si la Wikipedia la escriben colaboradores ocasionales, entonces hacerla crecer requiere facilitar y hacer más gratificante la tarea de colaborar ocasionalmente. En lugar de intentar extraer más trabajo de los que pasan su vida en la Wikipedia, necesitamos ampliar la base de los que contribuyen solo un poquito.

Desafortunadamente, y precisamente porque esta gente son solo contribuyentes ocasionales, sus opiniones no son escuchadas por los procesos actuales de la Wikipedia. No se implican en los debates sobre políticas, no van a las reuniones, y no salen con Jimbo Wales. Por tanto, las cosas que podrían ayudarles quedan en segundo plano, suponiendo que lleguen a proponerse.

Ojos que no ven, corazón que no siente, por lo que es fácil descartar que esta gente invisible sea especialmente importante. De ahí la creencia de Wales que 500 personas han escrito media Wikipedia. De ahí su suposición de que la gente de fuera contribuye sobre todo con vandalismo y disparates. Y de ahí los comentarios que se suelen leer que dicen que sería bueno dificultar la edición en la Wikipedia.

«No soy un usuario de wikis que terminó interesándose por las enciclopedias», dijo Wales al público en Oxford. «Soy un enciclopedista que terminó usando un wiki». Quizás por eso no es sorprendente que crea que la Wikipedia se ha escrito de forma tradicional. Desafortunadamente, es peligroso. Si la Wikipedia sigue este camino de centrarse en la enciclopedia a expensas del wiki, podría acabar no siendo mucho de ninguna de las dos cosas.

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Los “apagones mediáticos” no le hicieron mella: Hugo Chávez era, en sí mismo, un medio de comunicación

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En 1989, el “Caracazo” fue la primera campanada de lo que se gestaba en las entrañas del país. En esa oportunidad, los políticos adecos quitando a sus carros las placas del Congreso de la República, demostraban el terror que le tenían a ese Juan Bimba con un bollito de pan en el bolsillo que ellos mismos mercadearon como “el pueblo” pero con el cual jamás convivieron. Ante el Caracazo el periodismo venezolano se quedó corto en su cobertura y análisis pues lo reseñó como un “suceso”, exacerbando más las consecuencias que sus causas.

En 1992,  Hugo Chávez Frías intenta por las armas derrocar lo establecido y tres años más tarde decide valerse de las instituciones para ir a elecciones. Los medios lo identificaban como el “Teniente Coronel” para quitarle rango a su actuación de Comandante en la infructuosa asonada militar. Era usual verlo llegar a las redacciones de los periódicos, buscando a algún periodista que quisiera escucharlo, enarbolando su propuesta de una constituyente como única oferta programática de un candidato presidencial a diferencia de otras con un claro fin utilitario para el elector. Pocos le dieron cabida a sus declaraciones y él se convenció de que había que superar ese escollo mediático para poder trascender…

En 1996 las encuestas comenzaron a hablar y era innegable la influencia del “teniente coronel” en vastos sectores de la población que vieron en él una alternativa de cambio. Los medios voltearon su mirada hacia aquel militar insurrecto que con un discurso directo y sin medias tintas desmontaba las certezas.

En 1998, cuando gana las elecciones presidenciales, Venezuela estaba hundida en un letargo no solamente político e ideológico sino también social, estructural y ¿por qué no? comunicacional.Una vez en el poder, Chávez se convirtió en el Presidente más criticado por los medios de comunicación privados en toda la historia contemporánea de Venezuela. Medios controlados por grupos oligárquicos, representantes de poderosos sectores financieros y  editoriales internacionales. Esto puso en la mesa el rol del comunicador y de los medios como aparatos y soportes de la hegemonía comunicacional, lo cual generó las políticas posteriores que favorecieron el acceso del pueblo a la radio, los periódicos, la TV, Internet y la profusión de la comunicación alternativa y popular, además, con reglamentación oficial.

Este cuestionamiento se extendió a otros países, donde también la comunicación pasó a ser materia de discusión obligada. Un proceso que facilitó en el pueblo la toma de conciencia plena sobre los mensajes a los cuales es sometido diariamente. La comunicación social y el periodismo en general pasaron a un primer plano en la mirada de investigadores para avanzar a nuevos paradigmas en las teorías de la comunicación. Además, se invirtieron los conceptos de la teoría conocida como “agenda setting” mediante la cual son los medios los que imponen la agenda pública, pues, para bien o para mal, Chávez encarnó mayoritariamente los temas de interés nacional y en algunos casos internacional.

Comunicar, informar, comunicar

El epígrafe con el cual se inicia este trabajo, “Comunicación es una calle ancha y abierta que amo transitar. Se cruza con compromiso y hace esquina con comunidad”, del investigador uruguayo Mario Kaplun, interpreta la concepción de Chávez sobre la comunicación, plasmada en el Proyecto Nacional Simón Bolívar y más tarde en el Plan Patria. Es la comunicación necesaria, aquella que favorece la participación y que las comunidades hacen suya. Es la función mediadora del periodista, esa que ya se perdió en la maraña política e interesada de las empresas periodísticas.

Comunicar-informar-comunicar, de manera casi obsesiva para decir al pueblo lo que los grandes medios no publicaban, se convirtió en una meta del Presidente que recién acaba de ganarse un muy meritorio Premio Nacional de Periodismo (en vida le reconocieron con el premio Rodolfo Walsh en Universidad de La Plata, en Argentina). Recomendaba a sus ministros ir a los medios en cada visita a las regiones: “llévate un tríptico, un papel donde diga lo que estás haciendo y repártelo”.

Chávez fue, en sí mismo, un medio de comunicación imposible de ignorar y ahora de obligada referencia: buena voz, buen discurso; irreverente y ocurrente, demostró que acaso la tecnología puede ser accesoria, pero no las ideas. Varias veces fue víctima de “apagones mediáticos” que no doblegaron su eficiencia comunicativa.

Más de 300 medios alternativos y comunitarios, nacidos al calor de esta concepción de la comunicación social, demuestran que la información, como derecho humano, constituyó para @chavezcandanga (su cuenta en twitter que dejó con más de cuatro millones de seguidores) uno de los pilares del desarrollo, en línea con la concepción que sobre esto tuvo siempre Simón Bolívar, El Libertador. Gracias a estas políticas, Venezuela es un faro de la comunicación popular para los pueblos del mundo.

Lea en CHAVEZ TOPARQUIA artículo original publicado en la revista Toparquía en Julio de 2013