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Entretelones del Nobel de la Paz que Obama arrebató a Piedad Córdoba


Nota: reportaje que escribí en 2009 y que ahora rescato para incluirlo en este blog. Publicado originalmente en Correo del Orinoco y Aporrea.org

Ha sido actualizado este trabajo con enlaces a medios colombianos (links) que corroboran la información aportada por la investigadora Wenche Hauge a quien entrevisté ese año.

Una por una no es trampa. El 02 de octubre de 2009, cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció a Brasil como sede de los juegos olímpicos de 2016, gritos de alegría se dejaron escuchar, no sólo por lo que ello representa para una Latinoamérica que ha venido posicionándose como soberana y autodeterminada frente al norte y al viejo mundo, sino porque con esa victoria caía derrotada o, más bien, “eliminada” la candidatura de Chicago, que defendía el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

En aquella oportunidad, el presidente de Brasil, Lula Da Silva, emocionado ante el triunfo declaró: “somos un país colonizado que ha sufrido mucho, y por ese hecho creíamos que éramos pequeños, que los otros podían y nosotros no. Hoy he visto cómo llegaba el avión de Barack Obama a Copenhague y pensaba que habíamos perdido, pero Dios ha querido que ganáramos. No somos de segunda clase, somos de primera clase”.

Pero el presidente del COI, Jacque Rogge, agregó un elemento crucial: “Brasil tenía un valor añadido: era la primera vez que se va a un nuevo continente”.

Los contrarios a Obama hicieron fiesta en Estados Unidos y consideraron el hecho como una derrota política del recién instalado presidente estadounidense. La cadena CBS aseguraba que Obama era más “una celebridad que un líder”. “No nos trajo la sede de los juegos y el desempleo llega a 9,8%”, decía un analista republicano.

Pero apenas siete días después, el mundo volvió a sorprenderse, cuando el Instituto Nobel de Oslo, Noruega, comunicaba su decisión de adjudicarle el premio de la Paz a quien acaba de enviar 30 mil soldados suplementarios a Afganistán. Sin duda, un gran esfuerzo por la paz mundial…

Crónica de un “batacazo”

A principios de noviembre estuvo en Venezuela la investigadora noruega Wenche Hauge, del Peace Research International de Oslo (PRIO por sus siglas en inglés), y quien también labora como analista para el Instituto Nobel. A Hauge, de una vasta experiencia en estudios sobre la paz mundial, promotora y participante de congresos y diversos movimientos en defensa de ésta, le correspondió sustanciar el expediente de la senadora colombiana Piedad Córdoba, cuya candidatura para el Nobel de la Paz fue postulada por el también galardonado, Adolfo Pérez Esquivel.

La investigadora noruega no duda cuando declara que “soy noruega, investigadora de paz. Solo quiero decir que somos muchos noruegos y noruegas quienes no estamos de acuerdo con la decisión del Comité Nobel. Varios periódicos noruegos también critican al Comité Nobel por esta decisión. Había tantos otros candidatos y candidatas buenas en el listado nominado para el Premio Nobel este año, entre ellas Piedad Córdoba”.

El Premio Nobel, instituido en 1901, tiene una historia de altibajos y polémicas. Su director actual, Geir Lundestad, admite en recientes declaraciones para la agencia de noticias AFP que es un premio “controvertido” pero también “el más famoso de todos”.

Wenche Hauge nos cuenta que el Nobel es orgullo del pueblo noruego. Cada año, especialmente en Oslo, es común ver en las tabernas, cómo la gente hace apuestas a tal o cual candidatura. El PRIO hace investigaciones sobre los postulados para el Premio de Paz que otorga el Nobel. Este año, para sustanciar el expediente de Piedad Córdoba fueron consultadas 172 individualidades y más de 30 organizaciones defensoras de la paz.

Según revelaciones de Hauge, la senadora colombiana Piedad Córdoba, apenas dos días antes de la decisión, figuraba entre los tres principales favoritos. Esto lo confirma el diario colombiano “El Tiempo”, de Bogotá, cuando reseña (con información oficial de la página web del Instituto Nobel) que en el sitio de apuestas Paddy Power Plc, Córdoba se disputaba el primer lugar en una relación de 6 a 1, con el profesor de Filosofía de la Universidad de Jordania, Ghazi Bin Muhammad. La otra contendora era la activista afgana Sima Samar, con 4 a 1. Pero, además, superaba con creces a la ex rehén colombiana de las Farc, Ingrid Betancourt, quien aparecía con 13 a 1.

La senadora colombiana había sido anunciada por otro de los directores del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, como “la candidata más probable” para ganar el premio.

Esta declaración, según el análisis de la investigadora noruega Wenche Hauge, desató un movimiento “anti Córdoba”, que consistió en un fuerte “lobby” no sólo de parte del gobierno de Álvaro Uribe sino también de la Casa Blanca, para impedir a toda costa el triunfo de la colombiana. Hauge no descarta que este tipo de presiones hayan logrado defenestrar a la senadora.

Relata que al Instituto Nobel llegaron decenas de cartas, en las cuales se descalificaba a Piedad Córdoba, al tiempo que en Bogotá grupos contrarios a su eventual triunfo hacían protestas ante la embajada de Noruega.

“Fueron dos días de guerra, algo nunca visto previo a la decisión sobre el premio, que logró dividir a la opinión pública en Noruega, a favor o en contra de la designación de la senadora Córdoba”, agregó la investigadora.

¿Obama aparecía entre los favoritos?
– El presidente Obama jamás llegó a figurar entre los favoritos. En el puesto número 13 estaba Ingrid Betancourt. Todos los rankings daban ganadora a Piedad Córdoba. Nosotros no estamos de acuerdo con esa decisión, porque, además, había otros candidatos. ¿Por qué no se le otorgó a alguno de los que ya estaban posicionados en las apuestas?

El periódico La Vanguardia, de México, reseña que al momento de conocerse la noticia, en la oficina de prensa de la Casa Blanca, sólo se dejó escuchar un “wao!”, pues nadie, ni siquiera el propio Obama, se lo esperaba.

Hauge anunció que grupos de activistas noruegos de paz están preparando actos de repudio al premio de Barack Obama.

¿A quién hubiese beneficiado el triunfo de Piedad Córdoba? ¿Quién gana con el premio otorgado a Obama?. Preguntas para la reflexión.

Mr. Obama: por menos de eso renunció Nixon


Justo cuando se cumplen 40 años del escándalo de Watergate, que provocó la renuncia de Richard Nixon a la presidencia de Estados Unidos en agosto de 1974, premian con el Pulitzer y un Oscar el trabajo periodístico y documental sobre lo que para nadie es un secreto: las cada vez más sofisticadas técnicas de espionaje de ese país.

Hablamos  de CITIZENFOUR, de Laura Poitras, que en 2014 recibió el Oscar al mejor documental largo y que recoge las revelaciones del ex empleado de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA por sus siglas en inglés) y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Edward Snowden, quien ahora vive en Rusia con el estatus de asilado político. El Washington Post se alzó con el Pulitzer, al reeditar la hazaña de los años 70 con el caso Watergate, y publicar los documentos de Snowden, asistidos por el diario londinense The Guardian que gana por primera vez el máximo galardón norteamericano. El documental ya se exhibe en la televisión por cable. No dejan de sorprender estos galardones y reconocimientos pues se trata de revelaciones explosivas que desnudan la actuación casi sumaria de la administración Obama.

Edward Snowden Interview

Edward Snowden

La gran diferencia con Watergate es que no ha habido dimisión del presidente de EEUU ni mucho menos un juicio sobre eso, pese a que Snowden demostró con pruebas que esas agencias de inteligencia (en cooperación con empresas de telefonía y telecomunicaciones), dirigidas por el propio Barack Obama, violaron la privacidad de más de mil millones de teléfonos y conexiones a Internet, bajo la excusa de preservar la seguridad nacional.

No estamos seguros ni en el baño

Los críticos de cine definen a CITIZENFOUR  como un reality show o thriller, pues narra con personajes y situaciones reales cómo el mundo ahora puede estar seguro de que NO está seguro en ninguna parte. Su realizadora, la documentalista Laura Poitras, simplemente siguió las coordenadas suministradas por Snowden quien venía haciendo contacto con ella mediante correos electrónicos cifrados. Poitras, conocedora del tema de espionaje pues tiene otros dos materiales cinematográficos sobre eso, se compró una laptop sólo para comunicarse con su informante anónimo que firmaba sus mensajes como “citizenfour” y de allí el nombre del film.

El documental respeta la cronología real de los hechos. Poitras grabó durante 20 horas lo ocurrido en una semana: el primer encuentro con Snowden en Hong Kong, en el Hotel Mira; las entrevistas con los periodistas de The Guardian, Glenn Greenwald y el corresponsal de defensa e inteligencia Ewen MacAskill,  así como la estrategia diseñada para ir dosificando la publicación de los documentos y hasta en qué momento aparecería él en escena. El ambiente informal y a la vez tenso que implica un trabajo periodístico de esa magnitud, por todo lo que estaba en juego, incluyendo la seguridad del medio de comunicación y de los reporteros, queda plasmado en la cinta. Snowden escogió los periodistas para decir su verdad: Greenwald y Poitras. MacAskill fue enviado por The Guardian al segundo día de entrevistas, obviamente porque no confiaban en la verdadera identidad de la fuente ni en la veracidad de aquello. Sólo después del veredicto aprobatorio de Ewen, The Guardian accedió a publicar.

El informante contó con absoluta naturalidad en qué consistía su trabajo en la NSA cuando MacAskill, parco y con cierta desconfianza, le pregunta: “¿quién eres tú? no sé nada de ti…” Entonces se presentó con sus nombres de pila, el cargo que tenía en la agencia, dónde nació, dónde vivía y de quién es hijo. De cuando en cuando daba consejos sobre cómo defenderse de los ataques de espionaje por ejemplo, para impedir que escuchen lo que usted habla en una habitación, desconecte los teléfonos fijos si no los va a usar pues éstos tienen computadoras y la NSA puede llegar hasta ellos; diseñe su clave secreta con más de 10 palabras; nunca use más de dos veces una tarjeta de almacenamiento SD. Y mejor meter en la nevera celulares, laptops y tablets, si queremos asegurarnos de que nadie sepa lo que dijimos en esa reunión tan importante…Pero Greenwald lucía ansioso por publicar las historias. MacAskill, en cambio seguía cauteloso.

Snowden continuó su relato. Con el cuento de la seguridad nacional, la NSA utilizaba drones que podían espiar por horas y horas la casa de cualquier persona aún sin que ésta representara amenaza alguna para el país; desde 2011 se monitorearon más de mil millones de teléfonos y conexiones a internet. Cada segundo la NSA recopilaba 125 gigabytes de información, es decir un “terabyte”. Parece que el pueblo norteamericano (y otros pueblos) completo estaba bajo sospecha. Para Snowden aquello no sólo era ilegal sino que atentaba contra lo que llamó la libertad intelectual de las personas. “Prefiero la cárcel a eso” le dijo a MacAskill.

Momento importante es cuando deciden revelar la fuente de la información, con anuencia de Snowden quien siempre dejó claro que “en esto yo no soy la noticia”. También puso en manos de los periodistas la decisión sobre qué se publicaba y qué no, pues su único interés era que todo se supiera y por eso facilitó los documentos.

Se nos muestra cómo se hizo el video que luego conoció el mundo y al hacer pública su imagen y verse expuesto, el nerviosismo le (nos) atrapa y no es para menos. Esa parte me hizo recordar el dramático final del hacker Aaron Swartz. Luego aparecen en escena abogados de derechos humanos que ayudan a Snowden. La ONU de Hong Kong intercede y el joven abandona para siempre el cuarto de hotel, temeroso de que la policía lo aprese en cualquier momento.

La bomba informativa llega hasta Alemania y Brasil donde se revelan simultáneamente informaciones sobre el espionaje norteamericano a Angela Merkel y Dilma Roussef.  Los ojos del mundo se posan sobre ese chico de gafas y gesto infantil, que a veces llora pensando en su novia y en su familia. Mientras tanto Obama, con cara de “yo no fui”, declara: “Mr Snowden is not a patriot” (El señor Snowden no es ningún patriota).

En el documental aparece fugazmente Julian Assange, asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012. El fundador de WikiLeaks difundió miles de cables confidenciales del gobierno norteamericano por lo cual también es investigado. Assange hace gestiones por teléfono para sacar a Snowden de Moscú y enviarlo a Ecuador, Venezuela o Islandia.

Garganta profunda

Difícil imaginar hoy en día a los periodistas entrevistando a sus fuentes en estacionamientos oscuros como en los años 70 cuando Carl Berstein y Bob Woodward contactaron a “Deep Throat”, el célebre “garganta profunda”, número dos del FBI, William Mark Felt, que les proporcionó la mayoría de los datos del caso Watergate.

Los avances tecnológicos, la internet y decenas de herramientas electrónicas estarían a la orden del periodismo de investigación, no obstante después de ver CITIZENFOUR, concluimos en que es mejor quedarse con la libreta, el bolígrafo y la memoria, para mantener a salvo nuestras fuentes de información o podremos entrar en una “lista de hierro”, sobre todo si lo que investigamos molesta al “Gran Hermano”. Es la moraleja de esta fascinante historia que culmina no precisamente con mensajes electrónicos cifrados sino con un curioso “diálogo” entre Snowden y Greenwald, intercambiando mensajes escritos a mano, en hojas de libreta que terminan picadas en pedacitos…¿La noticia? Un nuevo informante de la NSA revela que Obama vigila a 1,2 millones personas…

Y después de todo eso, Edward Snowden abre una cuenta en twitter y su primer mensaje es “¿Pueden oírme ahora?”. Esperaremos por la película que actualmente rueda Oliver Stone sobre la vida de “citizenfour.

Pacquiao no perdió


Perdió Venezuela

El boxeo y la lucha son deportes que datan desde la antigua Grecia y fueron de las primeras disciplinas que entraron en las Olimpíadas. Además es signo inequívoco, seguramente, de que a los seres humanos nos encanta medir fuerzas con otro y, en situaciones extremas, resolver a golpes cualquier desencuentro. Es, como el niño, el violento-a que cada quien lleva por dentro y lo deja salir de cuando en cuando. Pero nada hay de malo en el boxeo como deporte, no es eso lo que motiva estas reflexiones, no. Mucho menos cuando al menos aquí en Venezuela, está asociado con la gente más humilde, que es de allí de donde han salido nuestros campeones. De modo que el boxeo no tiene la culpa pero es algo que la industria del entretenimiento no desperdicia pues tiene todo lo que vende: show, espectacularidad, golpes, sangre, sudor, lágrimas y, a veces, hasta muerte. El cuadrilátero es adornado por mujeres con enormes tetas, seguramente operadas y vestidas de manera sucinta, y eso también le pone su granito de arena al show. Y ahora se le suman actores y actrices de la industria hollywoodense que junto a las marcas de bebidas alcohólicas o estimulantes y de cualquier otro producto, completan el cuadro que mucha gente vio este sábado por la noche, absolutamente narcotizada. “Toda la industria cultural constituye un hecho ideológico, pero la televisión capitalista es su más genuina expresión”, decía Ludovico Silva en un texto brillante llamado “Teoría y Práctica de la Ideología” que todo revolucionario-a que se precie debería leer. Pero ¿quién pensaba en eso mientras un filipino y un norteamericano negro se caían a golpes ante millones de espectadores? Y si usted no pudo ir a Las Vegas, seguramente vio todo bebiendo caña en una arepera de Las Mercedes, “pitando” ruidosamente cada vez que entre round y round pasaban la cuña del presidente Maduro, o “en familia” para que los más chicos se deslumbraran con las marquesinas gringas.

El asunto es que la dichosa “pelea del siglo” se transmitió también por Tves, en medio de una guerra económica que mantiene en vilo a Venezuela, que nos hace ir de un mercado a otro para buscar (y no encontrar) los productos de primera necesidad los cuales cada vez están más caros; que diariamente nos recuerda la carencia de divisas para mantener un Estado rentista y poco productivo, esclavo de las importaciones; que nos hace declinar en nuestra calidad de vida para poder tener sólo lo necesario y que nadie se atreve a avizorar cuándo es que terminará este período especial que nos está tocando vivir. Además se acaban de recoger millones de firmas para exigirle al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, derogar el decreto que nos define como amenaza inusual para el país más poderoso del mundo. Encima de todo hemos mantenido desde el gobierno un  discurso socialista y antiimperialista que sencillamente recibió una andanada de golpes este sábado y quedó “noqueao” por Tves, la televisora social que nació en tiempos de nuestro querido Chávez y que se ha convertido en “más de lo mismo”, que prefiere comprar enlatados como el “embaucador” de perros, en vez de dedicarle un espacio a la Misión Nevado.

Así que no digan que perdió Pacquiao porque ese filipino aún perdiendo, ganó más de 100 millones de dólares y el otro, el “negro” Mayweather casi 200 millones de verdes, que tal vez con eso pueda indemnizar a los familiares de sus hermanos de raza asesinados en Estados Unidos.

El sábado perdió Venezuela al aceptar que Tves pagara millones de dólares para ponerse al nivel de Meridiano TV y ofrecernos un show deprimente que difundió la imagen de lo más icónico del imperialismo yankee y del tan criticado “way of life” gringo: el MGM Grand Garden Arena y Las Vegas, Nevada.

Tengamos seriedad. Sinceremos el discurso. No sigamos pretendiendo que defendemos el socialismo porque cada vez se acentúan más las contradicciones entre el hacer y el pensar, entre el actuar y el decir.

No es un decreto, es un formato


La Casa Blanca envía un emisario a Venezuela, llamado Thomas Shannon a decir que no, “no señor Maduro, Venezuela no es ninguna amenaza para Estados Unidos, es que Mr. Obama usa un formato que tiene hecho más o menos desde la Guerra de Secesión pero que no ha sido actualizado ni está acorde con el mundo actual. Mr. Obama no se ha dado cuenta de que ustedes ya no son el patio trasero de Estados Unidos. Tampoco se molesta mucho en leer lo que firma, es más ni siquiera firma eso porque el formato ya viene y se imprime con la rubrica presidencial y después es cuando se da cuenta de las metidas de pata que ha tenido con otros países, otras guerras, otros bombardeos selectivos o inteligentes que ya han ocasionado millones de muertes…”

Shannon siguió con su discurso: “Mire, Mr. Maduro (por cierto que mi jefe Kerry tiene razón sobre su cabello), no queremos poner la cómica en Panamá, es decir, ya la pusimos pero no queremos hacerla más evidente. Quédese tranquilo que no pensamos invadir a nadie ni bombardear a nadie, como le decía, es un simple formato, jejeje, un protocolo, un requisito, una planilla, pues, un subterfugio que usa mi otro jefe Obama para hacer de las suyas cada vez que quiere porque, claro, él aún piensa que nuestro país es el amo del mundo y por eso cree que sus leyes sirven en todas partes pero, mire, ha sido un error garrafal de nuestra parte y por eso le digo déjese de eso, digo, de la firmadera. Claro pasa también que Mi jefe Obama se dejó llevar por los chismes de alguna gente de la oposición (¿majunches es que ustedes les dicen no? Escuálidos?), pero mire él ya se dio cuenta. No sé qué hara ahora con el decreto, tal vez lo meta en…en…en alguna gaveta y ¡ya! asunto olvidado. Fíjese que igual fue con Cuba. No vaya usted a llegar a Panamá con 10 millones de firmas porque es que imagínese el papelón nuestro allá, después que Venezuela ha sido apoyada y defendida por más de medio planeta ¿van a seguir? Seamos civilizados…Hará que a Ms. Jacobson se le arruine el peinado y le salgan arrugas nuevas…Aunque yo sí quisiera que por favor me regale el CD de este cantante Danny Rivera porque siempre me ha gustado esa canción y ahora que él firmó contra nuestro formato he descubierto que era él quien la cantaba ¿cierto? Mire que uno aprende de estos paisitos algo nuevo todos los días…

Esteeee y, dígame, Mr. President Maduro, ¿dónde firmo?…

Grettings

Thomas (Me puede decir “Tom”, if you want)

“Vino ayer…”


Ella lleva ya tres días buscando carne o pollo pues en su casa se consumió todo.

Es chavista y firmó contra el decreto de Obama. Daría la vida por defender su Patria; siempre votó por Chávez y después por Maduro. Y antes de Chávez y Maduro por los candidatos y/o las fórmulas de izquierda o parecidos a la izquierda.

Cree en esta Revolución porque la considera lo más cercano a eso que su padre, un viejo comunista educador, le enseñó desde el hogar junto a sus hermanos, que también eran comunistas. Su madre, católica, apostólica y…llanera (no romana), estaba en minoría pero apoyaba a esos comunistas porque así es el corazón de una mujer. Luego ella misma se inscribió en la Juventud Comunista, de la mano de su hermano y en tiempos de verdadera resistencia, cuando el Partido Comunista estaba “inhabilitado” por la democracia de los adecos, y más nunca tuvo ni ojos ni convicción por ningún otro partido. Por eso cuando ganó Chávez creyó alcanzar la utopía y luego cuando Evo Morales triunfó en Bolivia consideró que ya no había utopías porque esas dos victorias hacían realidad un viejo sueño y ¿qué cosa hay más parecida a la utopía que un viejo sueño hecho realidad?…

Por eso no le importa mucho que algunos productos no se consigan ahora en Venezuela. Por ejemplo el tinte para el cabello (pues ya las canas son inocultables) y eso es por el fastidio de que en este país todas, a veces, quieren ser o parecerse a una “miss”, sin embrago recuerda a Marx y su concepto de la mercancía y aquello del valor de uso y el valor de cambio y se le pasa. Piensa en Marx y le pregunta en silencio ¿cuándo es que el proletariado hará polvo a la burguesía y al capitalismo (porque el imperialismo es la fase superior del capitalismo)? ¿no será que ellos ya nos hicieron polvo a nosotros?…

Recuerda las representaciones sociales que (la flor no sabe que es bella, simplemente está allí, pero el hombre va, la corta y la vende por ser bella y tu la compras porque necesitas algo bello) le han obligado a permanecer bella e inalterable en el tiempo, con una edad indescifrable para muchos, y al reflexionar sabe que ha sido víctima de eso, del mercado y de las necesidades creadas, no de las reales…Igual ha pasado con los labiales, el “colorete” o “blush on”, el “rimmel”, los perfumes (ahhh los perfumes) y las cremas antiarrugas (algunos no se consiguen pero los que se consiguen son inalcanzables por el precio). “Mejor asumir la edad de una buena vez” se dice mientras el espejo le devuelve una imagen todavía “aceptable” y acorde con las exigencias sociales. Entonces se olvida de todo eso y desvía su interés hacia las cosas que de verdad son imprescindibles, indispensables, hacia las cosas que importan como por ejemplo la comida…El viacrucis ya lleva varios días: no hay pollo pero sí pavo (insípido y tan ajeno a ella); no hay carne molida pero sí “desechos de carne” o “carne de segunda” buena para sopa, según le ha dicho el carnicero (siempre ha dicho “soy mala pobre” y no compra aquello)…Ella no come nada del mar (por culpa de una espina que en su niñez le jugó una mala pasada). Adonde llega pregunta “Señor, ¿hay carne o pollo?” y la respuesta siempre es la misma: “vino ayer…Pero voló”. “Y por casualidad, ¿habrá jabón para lavar?” pregunta con verdadera ansiedad en lo ojos pues en casa están críticos en eso de lavar la ropa, pero la respuesta es la misma: “vino ayer…Pero voló”. En su búsqueda recurre a varios mercados (a pié porque el carro tiene meses dañado), abastos, bodegas. esta vez quiere saber: “Señor, ¿no sabe si hay café?” Y la respuesta: “vino ayer..Pero voló”. Sale de allí convencida de que Don Rodrigo Manrique tenía razón: “todo tiempo pasado fue mejor”. Está molesta consigo misma porque, efectivamente, había pensado venir ayer pero entre una cosa y la otra se le pasó…Ha ido al Bicentenario los viernes porque por el terminal de su número de cédula le toca los viernes. La última vez  preguntó a una señora que se dedicaba a poner en perfecto orden cientos de potes de yogurt (no hay leche pero hay yogurt; no hay papel tualet pero hay servilletas; no hay carne pero hay chuletas ahumadas; no hay pollo pero hay pavo): ¿Oiga, no sabe cuándo traerán el papel tualet? y la señora le respondió sin mirarla: “vino ayer…pero voló”. Ha visto, impotente, cómo los motorizados llegan por docenas a los supermercados a llevárselo todo para “bachaquearlo” más adelante y vender los productos al dobre, al triple al mil por ciento más. No sabe qué diablos pasa con la llamada “Sundde” ni por qué el “super” Andrés Eloy Méndez, prometió acabar con las colas y las colas siguen;  ni con los decomisos enormes cuyas fotos ve a diario en la prensa pues a sus manos no han llegado esos productos rescatados. Ha visto, impotente, cómo los funcionarios de la GNB dejan pasar al mismo motorizado una y otra vez al supermercado y lo dejan salir cargado de productos también una y otra vez. Lo vio y lo denunció por tuiter aquel día que llegó papel tualet y café a la Central Madeirense y ella estaba en la cola…Pero nada pasó…

Regresó, entonces, a casa meditabunda, con una decepción en nada parecida a la de Mrs. Jacobson, y mientras recibía el abrazo protector de alguien muy querido, recordó a Fray Luis de León, quien acostumbraba iniciar sus clases con un “Como decíamos ayer…” Y un día lo pusieron preso y estuvo cinco años en la cárcel. Cuando salió en libertad y volvió a las aulas inició su clase con esa misma frase: “Como decíamos ayer…” para olvidar el pasado y demostrar que esos años de cárcel y de sufrimiento no le habían hecho mella…Ella también quisiera olvidar estos tiempos y poder decirle a sus estudiantes: “como decíamos ayer…”, ya saben, para retomar la historia bonita de la última clase.