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Y…¿Qué dice el Ministro venezolano de Frontera y Paz?


“El sonido más fuerte es el silencio” (Lao Tsé)

En comunicación política, se denomina “de bajo perfil” al conjunto de estrategias basadas en limitar las acciones y, más concretamente, en “restringir la agenda mediática de determinados elementos”, ya sean partidos, candidatos o instituciones (Rubio, 2012).

Quizás esa estrategia, en una campaña que en publicidad llaman “de intriga”, funcionaría muy bien, especialmente cuando se nos quiere presentar un nuevo producto. Pero en una nación que limita con 14 estados, que tiene 5.161 kilómetros de frontera con tres países, Colombia, Brasil y Guyana, más las zonas limítrofes marítimas, el silencio es un “ruido” que puede afectar el ánimo de todo un pueblo.

En septiembre de 2015, el presidente Nicolás Maduro creó la misión socialista “Nueva Frontera de Paz”, con varios objetivos:“primero la seguridad, limpiar de paramilitarismo y narcotráfico, y segundo repoblar la frontera”, según dijo el Jefe del Estado desde Nueva Esparta, e hizo un llamado a las familias jóvenes venezolanas para que se fueran “a vivir y a producir” en la frontera.

Maduro prefirió crear una misión en vez de un ministerio pero igual designó como “ministro de Estado”, jefe de la citada misión a un militar: Gerardo José Izquierdo Torres, quien se ocuparía también de la secretaría ejecutiva de Asuntos Fronterizos. En la Gaceta Oficial número 40.744 quedaron las decisiones.

En el decreto presidencial 2.011, el General Izquierdo Torres, quien también se desempeñó como Comandante General del Ejército, tendría las siguientes funciones:

a) proponer al Consejo de Ministros políticas públicas relacionadas con la construcción de la nueva frontera como espacios de paz, desarrollo, dignidad y el buen vivir en el territorio del país;

b) coordinar la ejecución de las distintas políticas públicas del Ejecutivo y su influencia en las áreas fronterizas, a partir de las particularidades geográficas, culturales, históricas, económicas y sociales;

c) realizar actividades que propicien la integración, la paz y la unión de los pueblos en las áreas de fronteras;
d) apoyar e implementar las acciones definidas por la Comisión Presidencial de Estado para la garantía de la integridad territorial y asuntos limítrofes;

e) participar en los grupos de trabajos que se constituyan con la finalidad de construir regiones o subregiones fronterizas para asegurar su desarrollo socio-productivo o la seguridad de la nación.

Mucha agua ha pasado bajo los puentes (especialmente los de la frontera colombo-venezolana) desde la fecha en que fue creada la misión y designado su jefe, pero hasta ahora no se conocen los planes que seguramente habrá presentado ya el General Izquierdo.

No sabemos tampoco si las familias “jóvenes” venezolanas se fueron a poblar la vasta frontera colombo-venezolana o si ésta sigue en poder de los desplazados-refugiados-ilegales colombianos.

Según el portal Colombianos en Venezuela las estadísticas hablan de que en nuestro país viven 5,6 millones de neogranadinos y que en los últimos 10 años hemos recibido el 30% de la migración colombiana. Tampoco sabemos si la frontera ya está limpia de paramilitares o de narcotráfico, lo más seguro es que no, y si es eso lo que está supeditando una eventual reapertura en agosto de este año, lo mejor es que las cosas sigan como van. El novísimo puente Las Tienditas (el que queda en Ureña) ya casi está listo y por allí hace rato que pasa el contrabando ¡lo sabe todo el mundo!.

De modo que mientras se define la vocería (que debería ser del ministro de Frontera y Paz, pues su despacho tiene la obligación, por decreto de generar las políticas públicas) seguiremos con las marchas y contramarchas del hecho informativo fronterizo o transfronterizo, como preferimos llamarlo, ya que allí se conjugan no uno sino dos y hasta tres países, en algunos casos…Una de las medidas propuestas era permitir el paso peatonal (no de vehículos) y además obtener una ciudadanía fronteriza (cosa que de hecho es así porque en la frontera tu le preguntas a la gente ¿de dónde eres? Y te responden: “de los dos”) El caso es que ya la situación decretada por el presidente Maduro en agosto de 2015 está vencida y no se sostiene ni legal ni mucho menos mediáticamente.

Las declaraciones del gobernador de Táchira, José Vielma Mora, ante el hecho notorio de los más de 30 mil venezolanos (según cifras colombianas) que cruzaron los puentes para buscar comida (porque se están muriendo de hambre) son un claro ejemplo del despelote informativo que nos embarga pues en un primer momento se dijo que el presidente Maduro había autorizado el paso, luego que no, que había sido para evitar “el show” y por último que “eso no va a pasar más” cuando realmente el paso fronterizo peatonal ha estado abierto a diario permitiendo un flujo más o menos normal de ciudadanos de ambos lados.

Hemos sucumbido a las presiones de la oposición, esa es la verdad y fue imposible evitar el golpe mediático de las mujeres cruzando la frontera, vestidas a lo Tintori (pero sin clineja) y ahora el “show” de venezolanos buscando comida del otro lado, junto a las informaciones generadas por el gobernador del Norte de Santander (es decir, Cúcuta) y del ministro de la defensa colombiano. Algunos medios del hermano país reseñaron que los comercios más visitados ese día por los venezolanos fueron las casas de cambio. No hubo una contraparte informativa ese día, pero sabemos que del otro lado los comercios viven vacíos porque el colombiano no tiene dinero para comprar a los altos precios que venden allí. Entonces, los venezolanos, de nuevo, fuimos y revivimos el comercio moribundo de Cúcuta…Pero mediáticamente se impuso otra cosa y nos volvieron a ganar.

El puente Internacional Simón Bolívar mide 315 metros, es decir que para cruzarlo no se puede ir con hambre (la gente lo cruzó a trote, nadie se desmayó). Cúcuta queda como a 40 minutos de esa aduana, a menos que la gente haya comprado en La Parada, donde hay sólo productos venezolanos de contrabando (en las fotos salen productos colombianos). Si llegaron a Cúcuta es porque había logística, y la única manera es ir en carro porque a pie y con hambre es difícil…Lástima que no contamos con esa obligada y necesaria crónica periodística.

Pero volviendo a la Misión Frontera de Paz, quizás el silencio del general Izquierdo, nuestro Ministro de Frontera y Paz, obedezca al consejo de Isócrates quien recomienda hablar sólo en dos circunstancias: “cuando se trata de cosas que conoces bien, o cuando la necesidad lo exige”.

Usted dirá…

Esto opinan en Colombia de “Pobrezuela”

La frontera es una oportunidad no un conflicto


“El periodismo se aprende con los pies”

Reportaje de  la estudiante Winderling Espinoza, del último año de Comunicación Social de la UBV

 

Tal día como el 28 de abril de 2016 comencé mi primer viaje a la frontera colombo-venezolana en San Antonio del Táchira (digo que comencé porque pienso volver) y todo empieza por la Unidad Curricular del Programa de Formación de Grado en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela, llamada Periodismo Preventivo en Situación de Conflicto y de Frontera.

Al principio había tomado este viaje como una aventura, como algo que nunca había visto pero que quería ver y que imaginaba como una zona selvática, desolada, donde sólo reinaban narcos y paramilitares armados hasta los dientes.

Inmediatamente toda esa visión negativa fue removida de mi imaginario en el momento en que pisé San Antonio del Táchira y realicé mi recorrido periodístico, porque como dijo Jorge Forero, profesor y ponente del seminario “Realidades de la Frontera”, en la UBV sede Táchira, “… La Geografía se aprende con los pies, el periodismo también se aprende con los pies”., ahora lo veo más que un compromiso de pasar la materia como una responsabilidad de visibilizar los distintos aspectos que se viven en la frontera porque la mayoría de las veces la frontera es considerada como una zona de peligro donde hay conflictos y anomalías por doquier, donde no viven personas civilizadas, donde no hay escuelas, donde no se hacen actividades recreativas, deportivas, donde no hay comunidades mancomunadas como en cualquier otra zona del país.

Por tal motivo decidimos hacer un recorrido por el sector conocido como La Invasión, una comunidad estrecha en la que también se puede trasladar hacia Cúcuta por un camino más arriba, allí habitan familias venezolanas unidas con colombianos y familias colombianas con hijos venezolanos. La comunidad está conformada por una base de Misiones en la que funciona la Misión Ribas, alrededor de siete Consejos Comunales, una escuela de primaria, un terreno donde se practica deporte y otras actividades recreativas, y un pequeño huerto donde cultivan vegetales, así mismo estas familias pudieron exponer su inquietud o su necesidad para la apertura de la frontera ya que fueron separadas de sus familias en el momento del Estado de Excepción.

Ciertamente vale decir  que en esta zona también vive gente común y corriente, gente trabajadora, gente amable y que el contrabando, el paramilitarismo, la legitimación de capitales,  narcotráfico y la prostitución no es un tema de nacionalidades que esta introducido únicamente en la frontera sino que es un tema de clases, es una cultura que ha invadido cualquier otra sociedad por quienes persiguen las riquezas de un territorio y apoyan el terrorismo.

El cierre del paso fronterizo, el pasado 19 de agosto de 2015, fue debido a las distintas irregularidades que se estaban cometiendo allí durante muchos años y que indudablemente requería después de mucho tiempo una medida decisiva. Sin embargo necesitan establecerse más adelante nuevas acciones para que la frontera pueda convertirse en una oportunidad y no en un problema  partiendo del principio de igualdad y reciprocidad a pesar de la carga histórica que tiene la relación entre Colombia y Venezuela a partir de la traición de Santander a Bolívar.

Hasta nuestros días ha sido difícil concretar lazos de hermandad con los gobiernos que ha tenido la República de Colombia en estos últimos años porque nunca han sido sinceros pero que en cambio Venezuela ha sido muy bondadosa con el pueblo colombiano considerándolos como parte de nosotros mismos.

Por otro lado es un deber contrarrestar esa imagen creada por la mediática transnacional encargada de distorsionar a través de una serie de reportes negativos y esto se pudo constatar en el momento en que el presidente Maduro decretó el Estado de Excepción, cuando rápidamente se presentaron los medios colombianos como RCN Noticias, Caracol y el Tiempo al puente fronterizo, evidentemente con el apoyo de voceros políticos de oposición locales aprovechando  la situación, creando miedo y rechazo entre venezolanos y colombianos. Una frontera por donde circulaban diariamente unas cinco mil personas, según la cifra aportada por Jorge Forero. Coordinador de la oficina de Relaciones Internacionales y enlaces de la Gobernación del Edo. Táchira) pero nadie sabe eso.

Finalmente al cabo de tres días de estadía pude darme cuenta el bombardeo de informaciones manipuladas que se fabrican desde Colombia porque un día me dirigí a un pequeño restaurante de comida rápida de la zona para cenar y mientras esperaba el pedido observé el televisor pantalla plasma y para mi sorpresa la sintonía era de RCN, pues esto inmediatamente responde el tema de la dominación mediática internacional y la transculturización en el pueblo de San Antonio de Ureña, por supuesto que no es mera casualidad que allí se sintonicen mas las radios de Cúcuta que las del Táchira, no es casualidad que el vallenato, la cumbia, el reggaetón y la bachata sean el himno nacional en San Antonio por eso creo importante que Conatel evalúe esta situación en cuanto a su funcionamiento requiere ya que considero que este grave problema nos ha ganado la batalla comunicacional en nuestro país.

 

 

Colombia aplica medidas unilaterales e impide el paso libre de venezolanos


Crónica: La Guadalupe (antes “La Invasión”) siete meses después del cierre.

San Antonio del Táchira luce tranquilo. Comercios solitarios, poco tráfico. Usted puede transitar por sus calles hasta altas horas de la noche y la sensación de seguridad es del 100 por ciento. Hay militares por todos lados.

A dos cuadras de la aduana principal, la que conduce al puente Simón Bolívar y de allí al departamento norte de Santander, es decir, Cúcuta, los colombianos que necesitan cruzar hacia su país se agrupan y esperan tranquilamente a que se abra el corredor humanitario cada media hora. Les chequean sus documentos y caminan, escoltados por la GNB, unos 600 metros hacia el otro lado donde les esperan taxis, mototaxis y transporte colectivo. Observamos que nadie les requisa sus pertenencias y el proceso se cumple con absoluta normalidad y paz.

De allá para acá igual. Pasan de a dos, de a tres. A pie. Con bolsos de mano. Luego regresan. Nadie los perturba.

Pero nosotros no pudimos ir a Cúcuta en esta oportunidad. En este cuarto viaje de campo con estudiantes de periodismo de Frontera de la Universidad Bolivariana de Venezuela, no nos permitieron la entrada a tierra colombiana y, en general, ningún venezolano puede hacerlo pues el gobierno que preside Juan Manuel Santos está aplicando medidas unilaterales como por ejemplo: no se puede pasar sino con visa o una carta de trabajo; además hay que demostrar que el o la aspirante tiene capacidad para sostenerse financieramente en aquel país, es decir, un estatuto de turismo internacional que no se le exige al colombiano para entrar a Venezuela, y hay que pagar 40 dólares al entrar. Cabe resaltar que esto nunca había ocurrido entre los dos países desde que se firmó el histórico acuerdo de Tonchalá en 1959, ni tampoco es requisito para transitar por países latinoamericanos.

Ya era una costumbre ver a venezolanos y colombianos confundirse en ese tránsito social y cultural que es la frontera al margen de la criminalización que de ella ha hecho la comunicación hegemónica de ambos paìses…¡Somos tan parecidos! Ahora es sólo privilegio de los de allá venir a este lado. Camila Pardo, por ejemplo, una estudiante de la Universidad de Pamplona, trae a su madre cada 15 días para un tratamiento médico gratuito que le hacen en el Centro Diagnóstico Integral de San Antonio. Hasta le regalan los remedios. “Le estoy agradecida a Venezuela y al presidente Chávez porque la atención médica en Colombia es muy cara”, dice.

En 2014 el presidente Maduro decidió cerrar parcialmente el paso fronterizo de 10 de la noche a 5 de la mañana; en 2015, por un ataque paramilitar a oficiales del Ejército venezolano radicalizó la acción y anunció el cierre total. Ya nada es como en 2014, cuando un censo realizado por la Guardia Nacional Bolivariana estableció que más de seis mil motorizados iban y venían diariamente bachaqueando gasolina y productos regulados. Se decretó un plan de pico y placa también para controlar el paso de taxis, pero nada de eso dio muchos resultados. Los decomisos de combustible y comida eran grandes pero el esfuerzo se perdía por la corrupción y entonces había que estar cambiando a los guardias a cada rato. Por aquellos días el pueblo pedía el cierre de esa frontera y Maduro lo escuchó. Después decretó el estado de excepción en más de 2 mil Km de frontera con Colombia en los estados Zulia, Apure, Amazonas y Mérida, porque el contrabando se iba mudando a medida que el cierre se extendía. A casi un año ha habido notables mejoras en algunos aspectos pero no en otros.

Voceros del gobierno regional del Táchira confirmaron que existen varias propuestas para una apertura de la zona fronteriza aunque la sola mención de ello levanta tanto airadas protestas como moderadas opiniones a favor. Sin duda es una decisión política muy difícil para el presidente Nicolás Maduro quien deberá evaluar las opciones. ¿Quizás de nuevo escuche al pueblo?.

Algunas de las medidas para “regularizar” la vida en la frontera colombo-venezolana pasan por la construcción de una ciudadanía fronteriza y un seguro internacional. No se plantea el paso de vehículos ni de mercancía por parte de particulares. Se aplicará el principio de reciprocidad. Nada volverá a ser como antes, aseguran desde la gobernación, y adelantan que no se trata de reeditar el Tratado de Tonchalá, suscrito en 1959 por ambas naciones y que “no sirvió para nada”. Preocupa, eso sí, que ya expiró el estado de excepción y hay quienes piensan que la situación “no se sostiene”. Los expertos e investigadores del tema cuidan las palabras. “Aquí no se ha cerrado la frontera” afirman, sino “el paso fronterizo” y comentan que ya hay un flujo ilegal de personas que cruzan hacia el lado colombiano pagando un “peaje” de hasta 12 mil bolívares aunque desde Colombia sus medios difundan una imagen de eficiencia fronteriza que no es tal. La trampa siempre sale.

Lo cierto es que en la región encontramos quejas de lado y lado. Los comerciantes, por ejemplo, extrañan la clientela, pero también hay posiciones muy radicales que rechazan la reapertura y vaticinan un “pandemónium”. “Si abren la frontera perderemos Venezuela. Colombia aún no deroga la resolución No. 8, no ha cumplido con nada y ahora metió a su ejército a custodiar las aduanas”, dicen y aseguran que aún las condiciones no están dadas pues persiste el ataque contra la moneda venezolana. Lo que sí pudimos constatar, es que continúa el tráfico de billetes venezolanos hacia Cúcuta. Casi todas las transacciones se siguen haciendo en efectivo y rara vez se consiguen puntos para pagar con plástico o débito. Además hay que aprovechar la luz pues los cortes de energía son de 8 de la mañana a 12 del mediodía. Las colas en los cajeros automáticos son interminables. Nuestros billetes siguen pasando a Colombia y con toda regresan para comprar los productos regulados.

La inflación atenta contra el bolsillo de cualquiera y hay que andar literalmente con un “saco de plata” para poder desenvolverse en San Antonio y en Ureña.

“La invasión” siete meses después

A unas cuantas calles de la aduana principal queda lo que se conoció como “la invasión”, cuyo nombre realmente es La Guadalupe, donde los medios opositores venezolanos y los colombianos montaron el tinglado mediático en agosto de 2015 afirmando que Venezuela violaba los derechos humanos.

Allí quedan en pie unas mil casas, ranchos, bienhechurías e igual número de familias. Hay una comuna constituida por siete consejos comunales. La mayoría de los habitantes son ciudadanos neogranadinos.

LA ENTRADA

La entada a La Guadalupe, así se ve desde San Antonio

El sitio ahora es custodiado permanentemente por el Ejército y además cuenta con una base de misiones que el gobierno bolivariano destacó allí para atenderles. Llegamos gracias al profesor Néstor Tolosa, de la UBV.

Aunque gozan de servicio de tuberías para aguas blancas y electricidad sigue siendo una zona deprimente, polvorienta y sin vialidad. Para adentrarse en ella hay que cruzar un rudimentario puente construido sobre aguas negras y putrefactas.

“No tomen fotos”, nos dicen, “no miren a los guardias”.Si toman fotos después le llegan al hotel los paramilitares.

EL PUENTE

El puente. Cruzan los estudiantes de la UBV que ayudan a un señor ciego

La cultura del miedo quiere ganar terreno. Igual tomo fotos y no pasa nada.
En la zona quedaron como mudos testigos muchos ranchos que exhiben en sus fachadas letras distintivas de aquel operativo: “D” de demoler o “R” de reubicado. Sus dueños siguieron viviendo en esas precarias viviendas a pesar de las advertencias. El vehículo por excelencia es la moto de alta cilindrada. Hay muchas y son conducidas especialmente por niños y muchachas.

Guillermo Castilla Ramírez es colombiano, vocero de economía comunal del Consejo Comunal de la Guadalupe. Acepta hablar con nosotros pero nos pide que circulemos. Mientras hablamos y caminamos por el lugar a cada rato nos pasan las motos cerquita, acelerando. Dice que los paramilitares continúan actuando en la zona y se confunden con los niños motorizados. “Aparecen y si no te apartas te llevan por delante y no hay reclamo”. Guillermo vive en una humilde casa decorada con su letra “D” en la fachada y un punto rojo. “Nunca me dijeron qué significaba eso”, dice y posa para la foto.

CASTILLA

Guillermo Castilla nos recibió en su casita

La casita es humilde, pero su carro es mejor y lo usa para hacer de taxi a los médicos cubanos Tiene una familia numerosa y para seguir yendo a Colombia sin problemas inscribió a dos de sus hijos en una escuela de Cúcuta. Entonces va y viene en completa libertad, lleva dinero y productos regulados de Venezuela a su familia. Su esposa administra una bodeguita allí mismo en La Guadalupe.

LAS CALLES

Una calle de La Guadalupe

“No me gusta que lo llamen invasión porque esto no es una invasión aquí el problema es la titularidad de las tierras y hay fuerzas y poderes que las quieren”. En su opinión, hay gente interesada en esas tierras para urbanizar o montar allí almacenadoras. “Quieren que estas tierras sean de las élites”.

Epílogo

Ya hemos caminado casi todo el sector. Castilla nos muestra una iglesia en construcción. Hace un alto en su relato para decir que por allí han proliferado distintas religiones y es verdad. El reggaetón y el ballenato rompen el aire y se confunden con himnos evangélicos.
Salimos de la Guadalupe bien entrada la noche. Lo dejamos allí y desandamos el camino hacia la ciudad.

No se ve nada y a tientas cruzamos el puente. Me agarro del compañero que va adelante y rezo para no caer…

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Están construyendo una iglesia católica porque han proliferado muchas otras religiones

LA GUADALUPE AHORA

Esta es La Guadalupe casi ya al anochecer

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Un ranchito que no fue demolido. Quedó la “D” de…¿Durable?

“La pelea con los medios colombianos en la frontera es como de tigre con burro amarrao”


Radio Bolivariana Maute en San Antonio del Táchira, tiene dos meses “silenciada”

Radio Integración FM espera por habilitación

 

“Aquí en la frontera la pelea con los medios de comunicación colombianos es como de tigre contra un burro amarrao”, dice Miguel Jaimes Corso, director de la radio comunitaria Integración Stereo 95.7 FM que transmite todos los días desde la población de Ureña en el estado fronterizo del Táchira.

Aparte de que en las calles de San Antonio y Ureña sólo se escucha, y a todo volumen, la música colombiana, los medios nacionales se sintonizan poco en casas de familia, hoteles y comercios. Venezolana de Televisión, por ejemplo, no se ve en la región.

Los medios comunitarios que apoyan el proceso bolivariano no las tienen todas consigo para lidiar con la guerra comunicacional que nos gana espacio en el paso fronterizo al menos en potencia y penetración. En este contexto está el caso de la emisora Integración, la cual aún espera por habilitación a pesar de haber hecho todos los trámites ante Conatel.

Salieron al aire el 5 de diciembre de 2004, con una inversión propia. “Nadie nos ayudó”, dice Jaimes apoyado por su compañera Marlenys Rodríguez quien recuerda que al iniciar transmisiones lo primero que hicieron fue comenzar a difundir el himno nacional de Venezuela. “Aquí lo que se oía era el himno nacional de Colombia, los niños en las escuelas no conocían nuestro himno”, dice ella y agrega que tampoco se escuchaba la música venezolana sino “puro ballenato”. Contreras dice con orgullo que la radio Integración ha cumplido un rol fundamental en esa localidad, ideológico, político “de defensa del proceso”.

Tenían dos operadores pero se quedaron sólo con uno pues el otro es colombiano y se quedó “varado” en Cúcuta cuando se cerró el paso fronterizo. El transmisor está trabajando a media máquina. Esperan que Conatel los visibilice, los habilite y les ayude a mejorar su tecnología.

“Pseudoparamilitares” tratan de amedrentarnos

En este cuarto viaje de campo a la frontera colombo-venezolana, la Universidad Bolivariana de Venezuela, a través de la Unidad Curricular Periodismo en Situación de Conflicto, Preventivo y de Frontera, hizo contacto con los medios comunitarios de la región. Fue algo problemático porque la base de datos aportada por el MinCI para ello estaba algo desactualizada.

El periodista Gerardo Burgos, egresado de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes en 1995, y vicepresidente de la emisora comunitaria Bolivariana Maute 106.3 FM nos dice que la señal fue habilitada apenas en febrero de este año pero a los pocos días el transmisor se fundió luego de un apagón. Es decir, la Bolivariana Maute guarda silencio y espera…

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Periodista Gerardo Burgos: “en la frontera se hace un periodismo bastante duro”

– Este es un estado netamente opositor – dice Burgos – y en las zonas de frontera yo veo dos factores: quienes manejan los medios no tienen ni el más mínimo conocimiento de lo que es u medio de comunicación. Aquí hay emisoras llamadas comunitarias pero no cumplen con su rol de darle voz a la comunidad ya que eso no lo hacen los medios capitalistas; lo otro es la falta de preparación porque a uno lo enseñan a enfrentarse a desenmascarar la manipulación, pero lamentablemente hay colegas que no le meten una patada a la lonchera porque son asalariados y cuidan los puestos.

¿Cuál es l rol del periodista acá en la frontera?
– Los comunicadores que tienen escuela aquí en esta zona se pueden contar con los dedos de la mano y que estén ejerciendo. Somos apenas tres periodistas que apoyamos al proceso porque los reporteros populares no tienen cabida en los medios comerciales. A veces callan por protección pero en mi caso yo determino qué sale en la radio. Yo mismo soy el jefe de prensa. Aquí viven amenazándonos pero eso no lo decimos para no crear zozobra. Aquí hay pseudoparamilitares. Determinamos la mala gestión de los alcaldes que aparte de ser bien malos son de oposición. Cuando uno los denuncia y le ponen en contra al pueblo ellos se sienten y contratan a esa gente para meter miedo. Aquí se hace un periodismo bastante duro.

¿No te da miedo decir las cosas, entonces?
La reflexión final de Burgos ante esta pregunta bien pudiera ser una lección para las legiones de periodistas en formación: “Uno sabe en qué cuento se mete cuando agarra esta carrera porque esta carrera no es para enriquecerse, sólo te da estatus y el poder anda pendiente de lo que haces, ellos monitorean. He sido llamado con ciertas atenciones para tratar de embozalarlo a uno. La única forma de callarme es que ya no esté de cuerpo presente”.

Gerardo Burgos entrevistado por estudiantes de Comunicación Social de la UBV sede Caracas y de la Misión Sucre (Eje Heroína Eulalia Buroz, Aldea Ambrosio Plaza)

Frontera ignorada, invisible y sin Ley pero ahora está de moda


Bomba en san antonio

Solitaria Bomba SAFEC (Sistema de Abastecimiento Fronterizo Especial de Combustible), donde el precio de la gasolina es más elevado, Bs. 83 el litro. Una medida que se tomó para combatir el contrabando. Muy polémica pues aseguran que se le facilitan las cosas al contrabandista…

El impacto del cierre de la frontera colombo-venezolana “hasta nuevo aviso” fue visible, especialmente en San Antonio del Táchira.

Ya no habían colas en las bombas de gasolina ni en los supermercados; tampoco donde los chinos, que venden hasta la esperanza. Los cajeros automáticos lucían solitarios y obtenías en dos minutos los cotizados billetes de Bs 100 y 50. En comercios y restaurants se mostraban carteles: “Sí hay punto de venta”, que habían desaparecido hace tiempo para alimentar la perniciosa práctica llamada “el cambiazo”. Centros comerciales con poca afluencia y aunque los productos de primera necesidad seguían sin conseguirse, había calma en el ambiente.

Una vista inusual

Ni un alma…A pocos metros de la aduana principal. Agosto, 2015

Motos en fila

Motos intentando pasar a Cúcuta. Diciembre 2014

Animado por las buenas noticias el presidente Maduro decretó el Estado de Excepción en la zona, el primero en Venezuela. El texto nos pareció chucuto en principio pues no se incluía el municipio García de Hevia (La Fría), muy cercano al Puerto Santander por donde el contrabando de extracción era escandaloso. Además, sólo en el estado Táchira, tenemos una extensión territorial de mil seis kilómetros (1.006 Km2) cuadrados y ciento seis kilómetros (106 Km) lineales de frontera con Colombia donde habitan 220 mil almas distribuidas en siete municipios, según datos de la Guardia Nacional Bolivariana.

El decreto ha ido engordando con las calorías que a veces dan la falta de información oportuna al Jefe del Estado y ya interesa al Zulia pero aún no llega a la región de Apure, al menos Guasdualito (El Nula), en el aguerrido, olvidado y enorme Municipio Páez hacia donde ahora están desviando el contrabando. ¡Y es que son 2.219 Km2 de frontera con Colombia!.

Con relación al paramilitarismo en la región, su existencia fue rotundamente negada durante uno de los foros realizados en el Destacamento 212 de la GNB con estudiantes de periodismo de frontera de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), en diciembre de 2014. El segundo comandante de esa zona, Mayor Abraham Suárez, dijo que no se habían detectado irregulares y que de la palabra paramilitar se había “abusado mediáticamente” y también para amedrentar. Nos preguntamos ahora, luego de que se anunciara la captura de jefes paramilitares en la zona, si en aquella afirmación suya también operó el amedrentamiento.

Lo que sí reconoció el oficial es que había aumentado considerablemente la organización de bandas criminales dedicadas a los delitos más frecuentes de la frontera: narcotráfico, extorsión, secuestro, sicariato, cobro de vacunas y en menor grado violencia de género, robos y atracos.

¿Toque de queda?

El estado de excepción no lo comprendió muy bien la gente de la zona. Lo confundieron con un toque de queda y por eso San Antonio y Ureña se veían desolados los dos primeros días. Caminé la zona y pregunté a algunas personas si sabían lo que era el estado de excepción y respondían “es un toque de queda” y pensaban que no se podía salir. No hubo suficiente información pese a lo novedoso. El miedo y la incertidumbre eran alimentados por los militares que estaban particularmente sensibles. Después llegó la confianza y la cosa se distendió.

Por cierto que en el decreto 1969 no se especifica qué tipo de excepción es la que se está aplicando. La CRBV en su artículo 337 y siguientes contempla tres: alerta, emergencia y conmoción. Se presume que es el de conmoción interna debido a los considerandos expuestos y por la duración, es decir, 90 días.

Pero los esfuerzos no serán completos si la intervención no abarca también al estamento militar ante sospechas de que algunos de sus miembros están involucrados en prácticas ilícitas, o la reapertura de trochas deshabilitadas como el caso de La Mona, en Ureña. Es público y notorio que pese a las requisas y al cierre parcial de la frontera, en la localidad de La Parada, vía Cúcuta, se vendían los productos regulados venezolanos, bajo la mirada complaciente de las autoridades colombianas. Entonces, algo no estaba funcionando bien.

El efecto mediático

Mediáticamente el mayor interés se lo llevó “La Invasión”, ubicada en la finca La Guadalupe, aunque según los expertos consultados el nombre técnico de eso es “ocupación”. Además, en Táchira hay muchas “invasiones”, incluso en el propio San Cristóbal existe una bastante grande (ahora se le llama “urbanismo”), la Machirí, donde la población mayoritariamente es colombiana.

Al sitio donde ocurrió el marcaje de casas, las demoliciones y todo lo que explotaron al máximo los medios colombianos, se le conoce como “la invasión de la invasión”, es decir, una franja de tierra (la más próxima al río Táchira) que fue ocupada por gente de ambos países desde hace unos ocho años y  donde operaban cinco consejos comunales con su Código Situr (Sistema Integral de Taquillas Únicas de Registro) y su personalidad jurídica, es decir RIF, para optar por financiamiento de proyectos ante los entes correspondientes. También se habían organizado varias Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH). O sea, una invasión reconocida, aceptada, tolerada por el Estado regional, recayendo esa responsabilidad especialmente en el ex gobernador César Pérez Vivas (aunque en esto hay mutuas acusaciones contra otros de sus colegas como Ronald Blanco La Cruz y el propio Vielma Mora).

Eran colombianos o venezolanos. ¿Qué importa? Muchos con doble nacionalidad, en algunos casos, o la calificación de desplazados externos y refugiados otorgada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y desplazados, ACNUR. En entrevista con varios defensores públicos de la región que pidieron no ser mencionados, se nos aseguró que ningún desplazado o refugiado había sido deportado, y que tampoco se han recibido, hasta ahora, denuncias sobre violación de derechos humanos. “Todo se hizo con presencia de la Defensa Pública, Defensoría del Pueblo; fiscales del Ministerio Público y gente de las comunas y consejos comunales”.

“Fue una acción casi quirúrgica y además fueron cambiados todos los efectivos de la GNB y FANB. Aquí llegó tropa nueva, los que estaban no participaron de ese operativo”, reveló el funcionario. Una de las medidas que trató de implementarse el pasado año fue la rotación continua de efectivos de la GNB en las labores de requisa, para garantizar su transparencia pero esto no se pudo hacer.

Los que fueron deportados eran ilegales pero se habían quedado allí porque en Venezuela no existe una política de Migración efectiva y eso hay que asumirlo. A Venezuela la gente llega como Pedro por su casa y si la cosa le gusta mucho se queda, hasta consigue trabajo y con algo de suerte puede hacerse de un apartamentico de la Gran Misión Vivienda y tener acceso a Mi Casa Bien Equipada. Por eso todos cruzaban el río con sus peroles en la cabeza (neveras, televisores, etc). De Colombia llegaron sin nada. Venezuela les dio mucho.

Invisibilizada e ignorada

Informativamente nuestra frontera ha estado invisibilizada y es una batalla casi perdida pues en esa zona reinan los medios colombianos. Tiene más sintonía radio Caracol que cualquier otra emisora nacional. Los medios venezolanos, sin excepción, abordan el tema de manera descontextualizada, fragmentada, superficial y amarillista. Nos muestran una frontera lejana, aterradora, ajena a nuestras vidas y realmente no nos importa mucho lo que allí ocurra siempre que no nos afecte, claro.

Resulta que allí se amalgaman dos o más países, dos o más culturas, dos o más idiomas y muchas maneras de percibir la realidad. Con frecuencia se la criminaliza, fieles a la cultura del miedo, olvidando su importancia estratégica. El factor humano es vital porque básicamente la frontera, en un concepto sociológico, es un tránsito social que borra el punto y la raya de los mapas, como aquella canción de Aníbal Nazoa: Entre tu pueblo y el mío, hay un punto y una raya (…).

Por eso en Táchira se habla de una población “flotante”, de gente que vive acá pero trabaja o estudia del otro lado y viceversa. No es raro ver parejas de colombiano y venezolana que pronto echan raíces y procrean hijos. Usted le pregunta a cualquiera en ese paso fronterizo “Oye, ¿de dónde eres?” y la respuesta es: “de los dos”. Lo más natural es que las colombianas vengan a parir a San Antonio y, en general, buscan atención médica gratuita que consiguen en el CDI. Una médica de ese centro nos confió que de cada diez pacientes al menos seis son colombianos. “Se les atiende, se les regala su tratamiento y luego vienen a sus chequeos cuando la enfermedad lo amerita. Pero después del cierre eso bajó muchísimo”.

Hoy por hoy, en Venezuela, esa frontera no sólo es la gran protagonista sino la culpable de todos nuestros males y por eso también es la noticia y por eso ahora ha sido invadida por los medios, por periodistas que acaso nunca estuvieron allí y que por desconocer el problema incurren en errores costosos al hacer sus reportes. De nuevo estamos demostrando que en materia comunicacional somos coyunturales, reactivos. Ahora la frontera es la moda, pero la colombo-venezolana porque la de Guyana, esa, al parecer, volvió a la papelera del olvido hasta que algún nuevo evento surja y entonces nos veamos obligados a voltear la mirada. Las noticias duran horas, un escándalo tapa al otro. En eso vivimos.

Hemos estado de espaldas a su realidad no obstante ser un país de 912 mil kilómetros cuadrados, de los cuales más de cinco mil son frontera terrestre con tres países y sus complejas realidades: Colombia Brasil y Guyana, para no hablar de las zonas limítrofes marinas y submarinas.

Catorce años de mora

Pero la frontera también ha sido ignorada por la Asamblea Nacional, pues aún no  sanciona la Ley Orgánica de Fronteras lo cual coloca al poder legislativo en una mora de 14 años con la Constitución. El proyecto fue aprobado en primera discusión y allí quedó. Vaya usted a saber cuáles intereses priman para haber frenado un instrumento legal tan necesario. Pregúntese usted por qué el presidente Chávez le dio rango constitucional y por qué se incluyó ese aspecto vital en la Ley Orgánica de Educación, para su estudio obligado en las aulas. Pero pregúntese más: ¿Se cumple el legado del Comandante Chávez en materia de frontera? La Asamblea Nacional viola abiertamente  la disposición sexta de la CRBV, donde se lee: “En un lapso de dos años, la AN legislará sobre todas las materias relacionadas con esta Constitución. Se le dará prioridad a las leyes orgánicas indígenas, de educación y fronteras” (subrayado nuestro). Las dos primeras ya existen ¿Por qué la de fronteras sigue durmiendo el sueño de los justos?

ureña 2015

Ureña, agosto 2015

Motos en Ureña

Ureña, diciembre 2014…¡Un desastre!

si hay punto

Volvieron los puntos de venta. Habían desaparecido para obligar a los clientes a pagar todo en efectivo y, de esta manera, vender en Cúcuta los billetes de Bs 100 y Bs 50…San Antonio del Táchira, agosto 2015

por esta foto

Por esta foto casi me arrestan. Los militares ¿ignoraban? que la libertad de información NO está restringida

colombianos

San Antonio del Táchira, agosto 2015. Colombianos (y gente de otras nacionalidades como brasileños) esperando para abandonar Venezuela voluntariamente.

Maduro ordena cierre de frontera con Colombia por 72 horas (San Antonio del Táchira y Ureña)


Caracas, 20 de agosto de 2015.- El presidente de la República, Nicolás Maduro, ordenó este miércoles cerrar por 72 horas el paso por la porción de la frontera con Colombia que se ubica en el estado Táchira, por el ataque perpetrado contra tres soldados de venezolanos durante una operación contra el contrabando.

“Quiero expresar mi repudio, dolor, por este ataque, esta emboscada que hubo contra tres jóvenes tenientes, unos soldados de nuestra patria en San Antonio del Táchira. He estado siguiendo al detalle los sucesos y realmente es indignarte y doloroso”, manifestó el jefe de Estado, durante un contacto telefónico en el programa Con el Mazo Dando, transmitido por Venezolana de Televisión.

En ese sentido, ordenó cerrar de manera inmediata y por 72 horas la frontera del estado Táchira con Colombia, por lo que solicitó el apoyo del pueblo tachirense. “Ya basta de terrorismo, de paramilitarismo, de ataque a la dignidad del pueblo del Tábira”, expresó el mandatario, quien también anunció un despliegue de la Operación para la Liberación y Protección del Pueblo (OLP) en la entidad fronteriza.

“Todo nuestro pueblo debe, en este momento, solidarizarse con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y con la juventud bolivariana, militares que están en la frontera defendiendo el derecho a la paz”, agregó.

Informó que los soldados atacados, que están siendo atendidos por médicos especialistas, son Manuel Veloz Santaella (23), Alexis Rodríguez (28) y Miguel Núñez (22).

El Mandatario Nacional detalló que los jóvenes soldados fueron emboscados mientras se dirigían a cumplir labores en la frontera, para defender al pueblo venezolano de las mafias económicas que hacen vida en este lugar.

“Fueron emboscados por dos motorizados que están siendo buscados hasta debajo de las piedras, parte de una acción del paramilitarismo, atacaron por la espalda a nuestros muchachos”, agregó.

Por esta razón, el presidente Maduro ha estado en comunicación con el gobernador de la entidad, José Gregorio Vielma Mora; el jefe del Comando Estratégico Operacional, Vladimir Padrino López, y el jefe de la Región de Defensa Integral (Redi) de los Andes “para hacer justicia con este acto, esta emboscada que es contra toda la patria”.

En contexto:

Hace justo un año, el presidente Maduro ordenó el cierre parcial de la frontera con Colombia desde las 10 pm hasta las 6 am debido al incremento del contrabando de extracción de gasolina y productos alimenticios subsidiados hacia tierras colombianas. Esta medida se ha mantenido hasta ahora cuando se radicaliza a causa de la acción paramilitar contra la FANB. Maduro agregó que luego de las 72 horas se evaluará la situación y se decidirá si se extiende o se levanta la acción.

Se espera la reacción de Colombia.

Paso de ureña

Paso fronterizo de Ureña (San Antonio del Táchira)

LA FRONTERA

La frontera más caliente no descansa ni cuando la cierran


LA FRONTERA

La zona más caliente en el estado Táchira. Faltan cámaras satelitales en las riveras del río Táchira, ese “hilo” que nos separa de Colombia

La hora más crítica en San Antonio del Táchira, es esa que bordea el cierre de la frontera con Colombia. Es decir, las 9 y 40 de la noche. Todo se agita en ese sitio. La gente de a pié cruza el puente Simón Bolívar de allá y de acá a paso apurado.

Por estos días el clima en aquel lugar es cálido pero con aires de lluvia. Caminamos hacia la aduana, que nos queda como a tres cuadras del hotel, y la brisa fresca te hace sentir de vacaciones en un pueblito playero. Al llegar al paso fronterizo los militares, fusil al hombro, siguen como en una película repetida, una escena que hemos visto todo el día: requisando gente, autos, motos, sacan cosas de las bolsas; preguntan, increpan, piden documentos, escuchan lamentos. Cuando nos ven se ponen ácidos. Nuestra presencia molesta. Muchos ojos al momento de una requisa pueden provocar cualquier cosa y más si esos ojos son de estudiantes de periodismo que andan en plan de aprender.

¿Qué hacen ustedes aquí? esta es una zona de requisa por favor vayan para allá…¡Circulen! Ustedes me están obstaculizando mi trabajo, nos ladró un teniente, alto y joven.

Le explicamos que sólo queremos observar, presenciar, sentir el cierre de la frontera; que son estudiantes de la UBV con su profesora; que no estorbarán…A regañadientes nos permite pasar hasta la mitad del puente.

– A las 9 y 50 pm empieza el proceso de cierre y es el más difícil para nosotros. Tienen que devolverse rápido porque a las 10 en punto se activan las cámaras satelitales. Cuando pongan las barricadas se devuelven en menos de tres minutos porque esas cámaras detectan todo lo que se mueva y después me meten en un peo, gritaba el efectivo militar como cuando le habla a sus subalternos, seguramente. En este momento no recuerdo si era del Ejército o de la GNB.

Vamos casi corriendo, caminando como en una maratón. Entre risas y bromas avanzamos pegaditos por el lado derecho sobre la estrecha acera hasta el sitio indicado. Mucha emoción, nervios y ansiedad. Hay una leve cola de vehículos en el puente. Más carros desde Colombia que desde Venezuela, sorprendidos por la hora. Mucho corneteo “¡Apúrele!”¡ grita alguien. Los chicos se sienten reporteros y quieren vivir algo que sólo han visto en la TV o leído en un decreto oficial. De la nada aparecen tres, no, cuatro hombres uniformados y sonrientes, cargando unas barricadas. Saliendo de San Antonio veo a una mujer que trata de pasar a Cúcuta y lo logra. Va rauda, cargando bolsas que nadie le revisa y con la mirada clavada en el piso.

Colocan las barricadas y todo se pone oscuro pues también cortan las luces. El puente Internacional Simón Bolívar mide algo más de 300 metros. O sea que debemos recorrer en tres minutos 150 metros corriendo detrás de los soldados (para no meter en peos a mi teniente) desde la mitad hacia Venezuela. Llegamos al punto de requisa haciendo un escándalo infantil, lo reconozco, y estaba el mismo teniente gruñón con una señorona colombiana que le rogaba para que la dejara pasar. “Mire que yo soy muy amiga del coronel tal…” No podemos evitar escuchar y husmear cuando el mismo tipo nos grita “¡Salgan de aquí! No pueden estar aquí, por favor colaboren!” Ella conduce una lujosa camioneta Lúmina y está haciendo llamadas desde su celular. Le han decomisado varios colchones y almohadas que ya están fuera del vehículo. Nos alejamos porque el oficial está casi histérico y nos ubicamos como a 200 metros, justo en la primera alcabala, pero pendientes de la suerte de la dama. A los pocos minutos vimos con decepción que la camioneta pasó el puente después de las 10 de la noche…Me imagino que el teniente se metió en un peo..¿O no?

Ya de nuevo en San Antonio pero aún en el área de la aduana, otro guardia nos dice, medio en serio medio en broma, que “ahorita la cosa está cuca (sic)”, es decir, “tranquila”…Es raro sentir esa calma chicha. En el área hay un cajero del Banco del Tesoro con una cola respetable…Un hombre colombiano se le acerca al funcionario con cara de angustia: “Oiga, jefe, tengo a mi mamá muy grave en el carro, por favor déjeme pasar”. El uniformado se muestra inflexible y el otro le replica “Oye pero es mi mamá, ¿acaso tu no quieres a tu mamá?”. “Yo sí quiero a mi mamá, pero a ella tampoco la dejaría pasar. Llévela al CDI”. El otro se retira muy molesto. Pero es cierto: si un colombiano se enferma en San Antonio, va al CDI y allí le atienden y le regalan su tratamiento. Eso no pasa con los venezolanos del otro lado.

Vemos que quedó poca gente “varada”. Algunos andan a pié, La mayoría en moto y unos pocos en lujosos vehículos. Todos con caras largas. Hablan mal de Venezuela, lanzan insultos a los soldados pero éstos no oyen porque están demasiado lejos. El cierre de la frontera es de casi un kilómetro desde dos cuadras antes de la aduana hasta la mitad del Simón Bolívar.

Nos acercamos para conversar. Una señora colombiana me dice que ella más tarde cruzará por el río. Lleva una bolsita donde se puede ver un litro de leche descremada Mi Vaca y unos quesos. Más allá afirman lo mismo. Después de las 10 pm, un grupo de colombianos (parecen una familia), dos adultos tres niños y una joven, se baja de un destartalado taxi con placas colombianas. Llegan con unos maletones y siguen a pié. Se pierden en la recepción de un hotel cercano. Todos estamos viendo…Un motorizado le dice a Héctor Serrano, estudiante de la UBV, que la frontera es más viva cuando está cerrada…

Yo me quedo conversando con la señora…

¿Ah pero entonces sí pueden pasar después de las 10?

– Sí porque por el río no hay cámaras…

¿Y no es peligroso?

– No. Puras piedras y el agua me llega por aquí -dice señalando su pantorrilla- . está seco ahorita y además a esta hora pasa mucha gente…

No escribo lo demás porque no lo confirmé…

Rio Tachira

De noche no hay cámaras satelitales que vigilen el Río Táchira

Regreso al hotel evocando lo que un día antes nos dijo el Comandante Villamizar: “son 106 Km lineales de frontera”  (monte y culebra, pienso) (…) “El día no debería durar 24 horas sino 40 horas para poder hacer todo lo que hay que hacer” (…) el negocio da tanto dinero que ha tocado la fibra de la Fuerza Armada (…) yo pido más conciencia (…) es un problema moral, de conciencia”

Paso de ureña

Esta es la aduana de Ureña. También cierra de 10 pm a 5 am. Fotos Héctor Serrano

aduana principal

presos colombianos

Detenidos colombianos y venezolanos por contrabando

Por aqui se va pa

Por este sector la gente cruza el río, supuestamente luego del cierre fronterizo