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Frontera: Venezuela se prepara para recibir a 15 mil connacionales que regresan de Colombia víctimas de xenofobia, odio y maltrato


Colombia recibió en 2019 31,5 millones de dólares como apoyo a sus esfuerzos para atender a los migrantes de Venezuela y dar respaldo a las comunidades de acogida, según afirmó el Banco Mundial, cuyas cifras dan cuenta de queen los últimos años unos 3,7 millones de personas han abandonado Venezuela y de éstas 1,2 millones viven en Colombia.

Y la pregunta es: ¿dónde está ese dinero? La confabulación política opositora, apalancada por EEUU contra el gobierno de Nicolás Maduro y contra Venezuela, ha dado dividendos a todos menos a los más vulnerables. A los que se fueron creyendo en un paraíso, aquellos que vendieron sus pertenencias, dejaron a sus familias, para ir a parar, en la mayoría de los casos, a vender baratijas y chucherías en las calles de países extraños. Esos ahora deben regresar y empezar de cero…

La crisis sanitaria generada por el coronavirus y las medidas de protección social del gobierno colombiano, especialmente la cuarentena (que el presidente colombiano,Iván Duque, llama “aislamiento inteligente”) ha precipitado el regreso de muchos que también fueron víctimas de la manipulación política y de la propaganda engañosa de la oposición, y llegan ahora por miles huyendo no solo de la pandemia sino del maltrato, la xenofobia y el odio social. El siguiente reporte es elocuente:

 

Medidas de recibimiento en Venezuela
Y Venezuela, como una madre noble y buena, recibe de nuevo a sus hijos.

El protectorado del estado Táchira, a cargo de Freddy Bernal emitió el siguiente comunicado con las medidas que está tomando el país para recibir a los repatriados. Algunos ya han salido criticando el protocolo de las autoridades nacionales, siempre hay un canal de TV que hace su trabajo de propaganda para la oposición.
En el marco de la Operacion “Escudo Bolivariano Salud Segura 2020” se efectúa un encuentro de la ZODI TÁCHIRA, representantes del Protectorado de la región y el buró político del PSUV, con la finalidad de afinar detalles sobre el “Plan de alojamiento y/o tránsito y recibimiento de viajeros que ingresan por la Frontera Colombo Venezolana en el municipio Bolivar, Pedro María Ureña y García de Hevia, así como también en planificación para el aislamiento y distanciamiento social obligatorio en previsión al COVID-19”

Es importante señalar que este plan tendrá una temporalidad de 3 meses en una primera fase pero se hace necesario reponer inventario de elementos consumibles cada 15 días.

En primera fase este plan está ideado para atender 15 mil personas en la semana 1, quedando sujeto a ser redefinido en virtud del incremento progresivo de connacionales que ingresen por nuestras fronteras.

El alojamiento y clasificación de los Viajeros se dispondrá de la siguiente manera:

✔️ Viajeros “Sintomáticos Positivos”  Serán referidos a los Hospitales Centinelas ( HCSC/ IVSS ).

✔️ Viajeros “Asintomáticos Positivos” se aislarán en los Hoteles de San Antonio.

✔️ Viajeros “Negativos a la prueba corta” serán alojados para su aislamiento en el resto de Escuelas, Gimnasios, Hoteles e Instalaciones dispuestas para la Contingencia.

En previsión al plan de alojamiento, tránsito, despistaje y disposición de Viajeros en diferentes estatus se dispone:

✔️ Comisión Coordinadora: Organización, supervisión, Control y Seguimiento de las Comisiones. Responsables: Freddy Bernal, G/D Ángel Moronta, Lcdo Silfredo Zambrano y Nellyver Lugo.

✔️ Comisión medica: visión médico/epidemiologíca del grupo de Viajeros recibido diariamente, verificar criterios epidemiológicos, personal médico necesario.
*Responsables:* Cnel. Amelia Fressel y Lcdo. Rodolfo Suarez

✔️ Comisión Logistica: responsable de la determinación del espacio de traslado y adecuación de el espacio, cuidar la salubridad, parte sobre la necesidad de Colchonetas, lencería, Bioseguridad, material descartable.
Responsables: William Parada y Zoraida Parra.

✔️ Comisión de Alimentación: menu, tablas, insumos, adecuación de la comida según el personal a atender, sitio de elaboración, almacenaje y distribución.
Responsables: Charly Rojas, José Bermudes, Carlos Trompiz y Franklin Duarte.

✔️ Gabinete de Transporte: unidades para el traslado del personal emplazado en despistaje, atención, cuidado y resguardo de los Viajeros.
Responsables: José Rosales Aleta.

✔️ Comisión de Seguridad: Chequeo y captahuellas, orden interno, seguridad y resguardo del viajero y espacios de alojamiento.
Responsable: G/B Juan Sulbaran y C/G Wilman Rivera.. G/ B Aguilar Comandante Milicia Táchira

✔️ Comisión Social: recreación y normas, defensoría y convivencia, subcomisión de registro y sistematización.
Responsable: Olga Diaz, Jessica Moreno, y Yepfri Arguello.

✔️ Comisión de alojamiento: disposición y búsqueda de los espacios de aislamiento.
Responsables: Fander Martinez y Luis Mora.

✔️ Comisión Político-operativa: recibimiento y clasificación de Viajeros, control y seguimiento, determinación de padrinos.
Responsable: Jonathan García y Rafael Belisario. Buró Político.

✔️ Gabinete de Comunicación: difusión de normas de convivencia, plan de traslado y medidas de Bioseguridad.
Responsable: Yepfri Arguello.

Espacios previstos para alojamiento masivo:

1. Escuela República de Cuba: 400 Personas (Mcpio. Bolivar) *Contingencia 1*
2. Escuela Palotal: 300 Personas (Mcpio. Bolivar) *Contingencia 1*
3. Liceo Manuel Diaz Rodríguez 400 Personas (Mcpio. Bolivar)
4. Escuela Tienditas: 300 Personas (Mcpio. Pedro María Ureña) *Contingencia 1*
5. Escuela Técnica de Ureña: 300 Personas (Mcpio. Pedro María Ureña) *Contingencia 1*
Previstos para Inspeccionar y adecuar (Contingencia 2 en adelante)
1. Escuela Bustamante (La Ermita – San Cristóbal).
2. Escuela Carlos Rangel Lamus (Barrio San Carlos – San Cristóbal)
3. Gimnasio Arminio Gutiérrez Castro (Av. 19 de Abril – San Cristóbal).
4. Gimnasio Balón mano (Pueblo Nuevo – San Cristóbal).
5. Gimnasio Pesas (Pueblo Nuevo – San Cristóbal).
6. Gimnasio de Gimnasia (Pueblo Nuevo – San Cristóbal).
7. Hotel El Tamá (Av. España – San Cristóbal)
8. Pabellones Colombia y Vzla (Pueblo Nuevo – San Cristóbal).
9. Casa abrigo (40 Personas) mujeres y niños.

*Se requiere para la adecuación de los espacios de pernocta y alojamiento de Viajeros y personal emplazado previstos en la primera semana de contingencia:*

✔️ Máquina validadora de pruebas

✔️ Respiradores.

✔️ Tubo Endotraqueal.

✔️ Virocult (3.000 – 5.000 und)

✔️ Material descartable (Trajes especiales 2.000und)

✔️ Laboratorio general.

✔️ Colchonetas (15.000 aprox.).

✔️ pruebas rápidas 150.000

✔️ 60 Megafonos

✔️ 60 cornetas con micrófono

✔️ equipo técnico

✔️ Lencería (Sábanas, fundas, almohadas, cobijas y/o cobertores).

✔️ Alimentos para 10.000 comidas diarias Aprox.

Maduro ordena toque de queda en Ureña y San Antonio del Táchira; Último reporte: 165 contagios de COVID-19 en Venezuela. Venezolanos varados en EEUU viajarán a Toluca, México, para abordar vuelos de Conviasa hacia Venezuela


Durante el último reporte del Ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, hace un par de horas, se informó de seis nuevos contagios de Covid-19. Tres hombres y tres mujeres, subiendo a 165 los casos de COVID-19.

Dijo el funcionario que dos corresponden al estado Táchira; uno en Trujillo (de un mismo grupo familiar); dos en La Guaira; uno en Distrito Capital (Caracas).

Precisó que dos provienen de Colombia, uno de Perú y tres se presume que son contagios comunitarios. Hay que tener cuidado con este tipo de casos porque no habría relación con viajeros de zonas con alta contaminación, advirtió el funcionario. Los casos comunitarios, según dijo, se previenen con la cuarentena y con el uso del tapaboca.

Uno de los pacientes es un hombre de 46 años,  presentó fiebre e insuficiencia respiratoria. Ingresó a un centro privado pero está siendo monitoreado por las autoridades de salud.

El foco principal de la enfermedad es el centro del país con 60 casos en el estado Miranda. Por sexo: 86% masculinos; 79% femeninos. Por edades: entre los 20 y 50 años de edad…Un joven que se contagia puede afectar a su madre, o abuelos y por eso hay que sostener la cuarentena.

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Toque de queda en la frontera colombo-venezolana

Otro de los casos es un joven de 16 años, que ingresó por la frontera con Colombia, específicamente a través del Puente Internacional Simón Bolívar. Se encuentra en cuarentena, en el proceso que se ha establecido en esa zona en las localidades de Ureña y San Antonio.

El Ministro de Comunicación informó que todas las personas que ingresen desde Cúcuta a territorio venezolano, por ese Puente serán bien recibidas pero deben pasar primero por las pruebas diagnósticas de COVID-19 y están obligados a cumplir cuarentena de 14 días.

Denunció que paramiltares y mercenarios están intentando “colarse” a Venezuela aprovechando el operativo de recibimiento de los venezolanos que están regresando. A cada persona se le captura la huella dactilar con el archivo integrado de Interpol y del sistema integrado de policía. Rodríguez dijo que capturaron a tres paramilitares y a un mercenario del grupo de Clíver Alcalá. Oportunamente se informará más ampliamente de esta situación.

Para evitar este tipo de problemas, el presidente Nicolás Maduro ha decidido imponer toque de queda en los municipios Simón Bolívar (San Antonio del Táchira) y Pedro María Ureña, desde las 4 de la tarde hasta las 10 de la mañana del día siguiente y este lunes desde las 8 de la noche y hasta las 10 de la mañana de mañana martes.

El horario de ingreso al país desde Cúcuta será, entonces, desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Al entrar se seguirá el siguiente proceso: captu de la huella dactilar; pruebas de anticuerpos en sangre de COVID-19; cuarentena por 14 días y luego podrán ir a su destino final. “No queremos que entren indeseables, paramilitares,  mercenarios, violentos etc”.

EEUU autorizó

Para este jueves 9 de abril, EEUU, mediante su embajada en Colombia, dio licencia para que una lista de venezolanos que están en EEUU, se desplacen a Toluca, México, para poderlos traer a Venezuela en vuelos de Conviasa.

Periodistas ecuatorianos fueron víctimas de una guerra ajena


Desde el jueves 12 de abril, ya se sabía que los periodistas Juan Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra habían sido asesinados pues el coordinador de Criminalística del Servicio de Medicina Legal de Ecuador, Fausto Olivo declaró en una dolorosa rueda de prensa  que  “Prendas son coincidentes con dos de los secuestrados y estudio biométrico del rostro nos da una alta probabilidad de que sea coincidente con otro”.

Los periodistas gritaron de la indignación “No Hicieron nada”.

Además el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, abandonó la VIII Cumbre de Las Américas para atender la situación de los periodistas secuestrados.

Habiéndose conocido el comunicado donde se anunciaba la muerte de Javier, Paúl y Efraín y además unas fotografías de los cadáveres, no entendemos por qué razón se retrasó el anuncio de lo que ya era evidente.

En horas de la madrugada el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció en su cuenta de twitter lo inevitable

Aún con todas las evidencias, el gobierno de Lenín Moreno dio un “ultimátum” a los secuestradores para que enviaran una prueba de vida que por supuesto nunca llegó. El plazo de doce horas retrasó otras acciones para capturar a los asesinos y también incrementó la angustia en los atribulados familiares.

La verdad es que Moreno subestimó al grupo irregular, disidente de las FARC, liderado por “Guacho”, ecuatoriano de nacimiento y con quien estaban negociando la liberación de los periodistas vía whatsapp hasta que no se estableció más comunicación.

Juan Javier Ortega fue directo en su mensaje: “Nuestras vidas están en sus manos señor Presidente”, dijo en la única prueba de vida. Un video difundido la semana pasada donde los periodistas salen encadenados y con candados. Una imagen humillante, muestra de la barbarie de una sociedad enferma como la colombiana.

El equipo cayó en poder del Frente Oliver Sinisterra, un grupo que se apartó del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC y que está vinculado con el narcotráfico.

Según la inteligencia colombiana, se trata de una organización de 70 u 80 hombres, dirigida por el ecuatoriano Walter Patricio Arízala Vernaza, conocido como Guacho, uno de los hombres más buscados tanto en Colombia como en Ecuador. Guacho se mueve por ambos lados de la frontera sembrando el terror en una zona que es clave para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos por el Pacífico. Se ha dicho que el grupo criminal nunca tuvo en sus planes liberar al equipo reporteril sino matarlos y crear una situación de zozobra y de tensión para finalmente mostrar de lo que son capaces…

 

Arízala Vernaza es el líder de un grupo de disidentes de las FARC que ahora se autodenomina ‘Oliver Sinisterra’. En 2016 se refugió en la frontera entre Colombia y Ecuador para iniciar el negocio de cultivos ilegales de coca. 

Los periodistas fueron víctimas de una guerra ajena, de un conflicto interno de Colombia que como un cáncer ha invadido a las regiones fronterizas de otros países. Según la información disponible, el equipo del diario El Comercio salió el domingo 25 de marzo para relevar a otro grupo que venía cubriendo la zona desde hacía una semana. A Javier lo llamaron de su periódico al mediodía y él se alistó para cumplir su pauta.

Periodistas saliendo de viaje

En la foto se aprecia cuando el equipo subió al vehículo del periódico el domingo 25 de marzo de 2018. Esa unidad fue recuperada por la policía el 4 de abril en una zona de Mataje, Esmeraldas, donde secuestraron al grupo

El periodista nunca piensa que algo malo va a ocurrir. Existen manuales de protección y muchos “tips” de seguridad para coberturas de alto riesgo. Los Convenios de Ginebra incorporaron a los medios de comunicación al igual que el Derecho Internacional Humanitario. Allí se leen dos referencias explícitas en el artículo 4 A (4) del III Convenio de Ginebra y Artículo 79 del Protocolo adicional I). La protección es bastante amplia especialmente el Artículo 79 del Protocolo adicional I dispone que los periodistas se benefician de todos los derechos y protecciones otorgados a los civiles en conflictos armados internacionales o no. Las infracciones de esta norma constituyen una violación grave, un crimen de guerra de conformidad con el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

El equipo de El Comercio pasó por un retén del Ejército ecuatoriano, es decir no usaron “trochas” ni estaban en la selva. Cumplieron con los protocolos de seguridad porque el Ejército los dejó continuar sin advertirles ningún peligro y luego fueron sorprendidos en algún punto lejos de esa alcabala.

MAPA

Mataje, en la provincia de Esmeraldas, norte de Ecuador, está ubicado a unos 139  Km de Quito, la capital. Dos horas de carretera

El Ministro del Interior de Ecuador, César Navas, insinuó que los periodistas y el diario El Comercio habían sido “irresponsables” por ir a la zona cuando que informar es deber de todo medio de comunicación. En todo caso la irresponsabilidad fue del Ejército ecuatoriano que los dejó continuar.

Falta aún el rescate de los cuerpos de los periodistas en lo cual está intercediendo la Cruz Roja pero hasta eso está en “verificación”. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que tanto el secuestro como el asesinato se cometieron en Ecuador y que su gobierno no tenía ninguna culpa. Lenin Moreno dice lo contrario. Santos afirma que los cuerpos están en Ecuador pero el ministro de la Defensa colombiano, Luis Carlos Villegas, ha dicho que hay que “repatriarlos” en una clara contradicción con su jefe. Periodistas colombianos piden la renuncia del Ministro Villegas por su pésima actuación en el triste suceso.

Mientras tanto, los familiares de los periodistas difundieron un comunicado donde denuncian que no han sido tomados en cuenta por el gobierno para tomar las decisiones y además exigen que no se politice el caso.

 

prensa

Muy lamentables los hechos. Mal manejo de la información y habrá que establecer responsabilidades de ambos Estados.

Cada vez que muere un periodista de esta manera, en el ejercicio de su oficio, también muere un poco la verdad.

Nos solidarizamos con los familiares de Javier, Paúl y Efraín, con nuestros colegas ecuatorianos, y exigimos justicia.

#NosQuitaron3

En Táchira se generaliza práctica de pesar pacas de billetes venezolanos para venderlos en Cúcuta


El drama de la frontera colombo-venezolana pareciera que cada día se profundiza más. Algunos tachirenses consultados coinciden en que estás navidades han sido “las peores”.

A la falta de combustible se suma la escasez de alimentos de primera necesidad, la falta de dinero en efectivo, los altos precios, el transporte colectivo colapsado, y la enorme demanda de venezolanos que a diario pasan a Cúcuta para comprar bienes.

Además nada ha cambiado con relación al año en que se cerró la frontera, allá por 2014: el contrabando de extracción sigue igual, la venta de papel moneda venezolano, los cambistas ilegales. Y cada vez se acentúa una certeza: la GNB y el Ejército no hacen mucho por evitar el desastre y en algunos casos son acusados de cómplices. Una sospecha de la cual tampoco se ha salvado el ex gobernador del estado José Vielma Mora, a quien Maduro designó ministro de Comercio Exterior luego de perder las elecciones regionales y entregar la entidad a los adecos.

No es cuento. No son son noticias “fakes” como ahora les llaman (así, utilizando la voz inglesa). No. Es lo que ven, viven y padecen los tachirenses. Una historia que parece no tener fin ni siquiera cerrando la frontera porque ésta no descansa. Además, ahora hay un clamor: nadie quiere que cierren la frontera porque ir a Cúcuta se ha convertido en algo necesario para comprar y distraerse. El presidente Maduro deberá pensarlo bien, entonces.

Mejor pesar que contar

El siguiente es el testimonio de alguien que está pasando los días navideños en un pueblo tachirense llamado “La Llanada”, pasando Michelena, por la carretera panamericana. Pero la práctica que nos narra se repite en todo el estado:

“Yo estoy en el estado Táchira, ya llevo por aquí 14 días y esto es de terror, largas colas para tanquear los vehículos, los comerciantes no quieren aceptar tarjetas de débito y crédito, solo pagos en efectivo, o transferencias con un 10% de recargo. La gente vendiendo los billetes de Bs. 100 mil por Bs. 150 mil en Cúcuta. Esto es una locura y lo peor en la cara de las autoridades. Qué navidad nos han dado”.

Entonces sigue la venta de billetes…

– Pues aquí todo es negocio. Fui a una bodega del pueblo donde estoy y a la señora que atiende le llevan los billetes de Bs 100 y Bs 50 en pacas de 100. Ella ni los cuenta, los monta en la balanza y los compra. Luego los manda a Cúcuta y se los pagan a Bs. 120 los de 100 y a Bs. 70 los de 50. La vi pesando los billetes y le pregunté y me dijo que los pesaba para no perder tiempo contando. Ya ella sabe cuánto pesa la paca de 100 billetes.

Hoy pregunté al gerente de una agencia del Banco de Venezuela ubicada en Bello Monte cuánto pesa un billete y casi sin pensar me respondió: “100 billetes de Bs. 100 pesan 110 gramos”.

Ir a Cúcuta…

Para ir a Cúcuta hay que sacar una tarjeta de movilidad fronteriza. Nuestro vocero no ha podido viajar porque según nos dice “eso está muy congestionado y ahora con los rumores de cierre de la frontera se ha puesto peor”.

Otra fuente consultada es una joven que sí ha viajado varias veces a Cúcuta a comprar alimentos para su familia. Tiene una hija pequeña que no espera explicaciones para demandar alimentos y atenciones.

Ella compra en el Supermercado La Parada Rey: “Con Bs. 220 mil que al cambio son 143 mil pesos pude comprar 2 kg. de azúcar; 2 kg. de harina pan y un paquete de Pingüinitos que le gustan a la niña…Aquí en San Cristóbal con Bs. 220 mil sólo puedo comprar un paquete de azúcar”. Otra joven madre cuenta que los pañales se consiguen más baratos en Cúcuta y los compra por bultos.

En la zona escasea el pollo y la carne. Esta última la siguen contrabandeando hacia Colombia. La pasan, molida y en morrales, por el Puente Simón Bolívar y, qué curioso: es la policía colombiana la que decomisa esa mercancía pero no se sabe si la devuelven a Venezuela.

El otro drama es el del combustible que ahora se acentúa y en esto las autoridades venezolanas no dan más razones: o es culpa de la guerra económica o del contrabando de extracción. No hay autocrítica. En el Táchira siempre es un problema echar gasolina. Antes era porque la sacaban a Colombia y ahora porque no hay suministro interno. La gente hace hasta tres días de cola para llenar el tanque.

Para quienes hemos visto de cerca la evolución (o involución) de los problemas fronterizos, la situación actual sólo denota que ninguna de las políticas ha sido eficiente aunque “la” política por el lado venezolano ha sido la restricción, los cierres parciales o completos para un problema que no ha sido atacado no sólo desde el punto de vista de soberanía sino también financiero porque el Banco Central de Venezuela no hace su trabajo de regular el mercado financiero.

Por eso nos sigue sorprendiendo que en cada coyuntura el gobierno bolivariano nuevamente amenace a Banesco. Se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, como dice el refrán, pues ya es vox populi que esa entidad bancaria, propiedad de uno de los banqueros  más millonarios de este país, Juan Carlos Escotet, sirve a las mafias financieras de Colombia y de dolar today para desangrar a nuestro país.

Finaliza un nuevo año pero no con él el drama tachirense, para no hablar del apureño y del zuliano, que son parte de los de 2.219 kilómetros de frontera pero menos mediáticos.

Nota: en este blog puede leer diversos trabajos periodísticos sobre la frontera colombo-venezolana en los últimos cuatro años.

Y…¿Qué dice el Ministro venezolano de Frontera y Paz?


“El sonido más fuerte es el silencio” (Lao Tsé)

En comunicación política, se denomina “de bajo perfil” al conjunto de estrategias basadas en limitar las acciones y, más concretamente, en “restringir la agenda mediática de determinados elementos”, ya sean partidos, candidatos o instituciones (Rubio, 2012).

Quizás esa estrategia, en una campaña que en publicidad llaman “de intriga”, funcionaría muy bien, especialmente cuando se nos quiere presentar un nuevo producto. Pero en una nación que limita con 14 estados, que tiene 5.161 kilómetros de frontera con tres países, Colombia, Brasil y Guyana, más las zonas limítrofes marítimas, el silencio es un “ruido” que puede afectar el ánimo de todo un pueblo.

En septiembre de 2015, el presidente Nicolás Maduro creó la misión socialista “Nueva Frontera de Paz”, con varios objetivos:“primero la seguridad, limpiar de paramilitarismo y narcotráfico, y segundo repoblar la frontera”, según dijo el Jefe del Estado desde Nueva Esparta, e hizo un llamado a las familias jóvenes venezolanas para que se fueran “a vivir y a producir” en la frontera.

Maduro prefirió crear una misión en vez de un ministerio pero igual designó como “ministro de Estado”, jefe de la citada misión a un militar: Gerardo José Izquierdo Torres, quien se ocuparía también de la secretaría ejecutiva de Asuntos Fronterizos. En la Gaceta Oficial número 40.744 quedaron las decisiones.

En el decreto presidencial 2.011, el General Izquierdo Torres, quien también se desempeñó como Comandante General del Ejército, tendría las siguientes funciones:

a) proponer al Consejo de Ministros políticas públicas relacionadas con la construcción de la nueva frontera como espacios de paz, desarrollo, dignidad y el buen vivir en el territorio del país;

b) coordinar la ejecución de las distintas políticas públicas del Ejecutivo y su influencia en las áreas fronterizas, a partir de las particularidades geográficas, culturales, históricas, económicas y sociales;

c) realizar actividades que propicien la integración, la paz y la unión de los pueblos en las áreas de fronteras;
d) apoyar e implementar las acciones definidas por la Comisión Presidencial de Estado para la garantía de la integridad territorial y asuntos limítrofes;

e) participar en los grupos de trabajos que se constituyan con la finalidad de construir regiones o subregiones fronterizas para asegurar su desarrollo socio-productivo o la seguridad de la nación.

Mucha agua ha pasado bajo los puentes (especialmente los de la frontera colombo-venezolana) desde la fecha en que fue creada la misión y designado su jefe, pero hasta ahora no se conocen los planes que seguramente habrá presentado ya el General Izquierdo.

No sabemos tampoco si las familias “jóvenes” venezolanas se fueron a poblar la vasta frontera colombo-venezolana o si ésta sigue en poder de los desplazados-refugiados-ilegales colombianos.

Según el portal Colombianos en Venezuela las estadísticas hablan de que en nuestro país viven 5,6 millones de neogranadinos y que en los últimos 10 años hemos recibido el 30% de la migración colombiana. Tampoco sabemos si la frontera ya está limpia de paramilitares o de narcotráfico, lo más seguro es que no, y si es eso lo que está supeditando una eventual reapertura en agosto de este año, lo mejor es que las cosas sigan como van. El novísimo puente Las Tienditas (el que queda en Ureña) ya casi está listo y por allí hace rato que pasa el contrabando ¡lo sabe todo el mundo!.

De modo que mientras se define la vocería (que debería ser del ministro de Frontera y Paz, pues su despacho tiene la obligación, por decreto de generar las políticas públicas) seguiremos con las marchas y contramarchas del hecho informativo fronterizo o transfronterizo, como preferimos llamarlo, ya que allí se conjugan no uno sino dos y hasta tres países, en algunos casos…Una de las medidas propuestas era permitir el paso peatonal (no de vehículos) y además obtener una ciudadanía fronteriza (cosa que de hecho es así porque en la frontera tu le preguntas a la gente ¿de dónde eres? Y te responden: “de los dos”) El caso es que ya la situación decretada por el presidente Maduro en agosto de 2015 está vencida y no se sostiene ni legal ni mucho menos mediáticamente.

Las declaraciones del gobernador de Táchira, José Vielma Mora, ante el hecho notorio de los más de 30 mil venezolanos (según cifras colombianas) que cruzaron los puentes para buscar comida (porque se están muriendo de hambre) son un claro ejemplo del despelote informativo que nos embarga pues en un primer momento se dijo que el presidente Maduro había autorizado el paso, luego que no, que había sido para evitar “el show” y por último que “eso no va a pasar más” cuando realmente el paso fronterizo peatonal ha estado abierto a diario permitiendo un flujo más o menos normal de ciudadanos de ambos lados.

Hemos sucumbido a las presiones de la oposición, esa es la verdad y fue imposible evitar el golpe mediático de las mujeres cruzando la frontera, vestidas a lo Tintori (pero sin clineja) y ahora el “show” de venezolanos buscando comida del otro lado, junto a las informaciones generadas por el gobernador del Norte de Santander (es decir, Cúcuta) y del ministro de la defensa colombiano. Algunos medios del hermano país reseñaron que los comercios más visitados ese día por los venezolanos fueron las casas de cambio. No hubo una contraparte informativa ese día, pero sabemos que del otro lado los comercios viven vacíos porque el colombiano no tiene dinero para comprar a los altos precios que venden allí. Entonces, los venezolanos, de nuevo, fuimos y revivimos el comercio moribundo de Cúcuta…Pero mediáticamente se impuso otra cosa y nos volvieron a ganar.

El puente Internacional Simón Bolívar mide 315 metros, es decir que para cruzarlo no se puede ir con hambre (la gente lo cruzó a trote, nadie se desmayó). Cúcuta queda como a 40 minutos de esa aduana, a menos que la gente haya comprado en La Parada, donde hay sólo productos venezolanos de contrabando (en las fotos salen productos colombianos). Si llegaron a Cúcuta es porque había logística, y la única manera es ir en carro porque a pie y con hambre es difícil…Lástima que no contamos con esa obligada y necesaria crónica periodística.

Pero volviendo a la Misión Frontera de Paz, quizás el silencio del general Izquierdo, nuestro Ministro de Frontera y Paz, obedezca al consejo de Isócrates quien recomienda hablar sólo en dos circunstancias: “cuando se trata de cosas que conoces bien, o cuando la necesidad lo exige”.

Usted dirá…

Esto opinan en Colombia de “Pobrezuela”

La frontera es una oportunidad no un conflicto


“El periodismo se aprende con los pies”

Reportaje de  la estudiante Winderling Espinoza, del último año de Comunicación Social de la UBV

 

Tal día como el 28 de abril de 2016 comencé mi primer viaje a la frontera colombo-venezolana en San Antonio del Táchira (digo que comencé porque pienso volver) y todo empieza por la Unidad Curricular del Programa de Formación de Grado en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela, llamada Periodismo Preventivo en Situación de Conflicto y de Frontera.

Al principio había tomado este viaje como una aventura, como algo que nunca había visto pero que quería ver y que imaginaba como una zona selvática, desolada, donde sólo reinaban narcos y paramilitares armados hasta los dientes.

Inmediatamente toda esa visión negativa fue removida de mi imaginario en el momento en que pisé San Antonio del Táchira y realicé mi recorrido periodístico, porque como dijo Jorge Forero, profesor y ponente del seminario “Realidades de la Frontera”, en la UBV sede Táchira, “… La Geografía se aprende con los pies, el periodismo también se aprende con los pies”., ahora lo veo más que un compromiso de pasar la materia como una responsabilidad de visibilizar los distintos aspectos que se viven en la frontera porque la mayoría de las veces la frontera es considerada como una zona de peligro donde hay conflictos y anomalías por doquier, donde no viven personas civilizadas, donde no hay escuelas, donde no se hacen actividades recreativas, deportivas, donde no hay comunidades mancomunadas como en cualquier otra zona del país.

Por tal motivo decidimos hacer un recorrido por el sector conocido como La Invasión, una comunidad estrecha en la que también se puede trasladar hacia Cúcuta por un camino más arriba, allí habitan familias venezolanas unidas con colombianos y familias colombianas con hijos venezolanos. La comunidad está conformada por una base de Misiones en la que funciona la Misión Ribas, alrededor de siete Consejos Comunales, una escuela de primaria, un terreno donde se practica deporte y otras actividades recreativas, y un pequeño huerto donde cultivan vegetales, así mismo estas familias pudieron exponer su inquietud o su necesidad para la apertura de la frontera ya que fueron separadas de sus familias en el momento del Estado de Excepción.

Ciertamente vale decir  que en esta zona también vive gente común y corriente, gente trabajadora, gente amable y que el contrabando, el paramilitarismo, la legitimación de capitales,  narcotráfico y la prostitución no es un tema de nacionalidades que esta introducido únicamente en la frontera sino que es un tema de clases, es una cultura que ha invadido cualquier otra sociedad por quienes persiguen las riquezas de un territorio y apoyan el terrorismo.

El cierre del paso fronterizo, el pasado 19 de agosto de 2015, fue debido a las distintas irregularidades que se estaban cometiendo allí durante muchos años y que indudablemente requería después de mucho tiempo una medida decisiva. Sin embargo necesitan establecerse más adelante nuevas acciones para que la frontera pueda convertirse en una oportunidad y no en un problema  partiendo del principio de igualdad y reciprocidad a pesar de la carga histórica que tiene la relación entre Colombia y Venezuela a partir de la traición de Santander a Bolívar.

Hasta nuestros días ha sido difícil concretar lazos de hermandad con los gobiernos que ha tenido la República de Colombia en estos últimos años porque nunca han sido sinceros pero que en cambio Venezuela ha sido muy bondadosa con el pueblo colombiano considerándolos como parte de nosotros mismos.

Por otro lado es un deber contrarrestar esa imagen creada por la mediática transnacional encargada de distorsionar a través de una serie de reportes negativos y esto se pudo constatar en el momento en que el presidente Maduro decretó el Estado de Excepción, cuando rápidamente se presentaron los medios colombianos como RCN Noticias, Caracol y el Tiempo al puente fronterizo, evidentemente con el apoyo de voceros políticos de oposición locales aprovechando  la situación, creando miedo y rechazo entre venezolanos y colombianos. Una frontera por donde circulaban diariamente unas cinco mil personas, según la cifra aportada por Jorge Forero. Coordinador de la oficina de Relaciones Internacionales y enlaces de la Gobernación del Edo. Táchira) pero nadie sabe eso.

Finalmente al cabo de tres días de estadía pude darme cuenta el bombardeo de informaciones manipuladas que se fabrican desde Colombia porque un día me dirigí a un pequeño restaurante de comida rápida de la zona para cenar y mientras esperaba el pedido observé el televisor pantalla plasma y para mi sorpresa la sintonía era de RCN, pues esto inmediatamente responde el tema de la dominación mediática internacional y la transculturización en el pueblo de San Antonio de Ureña, por supuesto que no es mera casualidad que allí se sintonicen mas las radios de Cúcuta que las del Táchira, no es casualidad que el vallenato, la cumbia, el reggaetón y la bachata sean el himno nacional en San Antonio por eso creo importante que Conatel evalúe esta situación en cuanto a su funcionamiento requiere ya que considero que este grave problema nos ha ganado la batalla comunicacional en nuestro país.

 

 

Colombia aplica medidas unilaterales e impide el paso libre de venezolanos


Crónica: La Guadalupe (antes “La Invasión”) siete meses después del cierre.

San Antonio del Táchira luce tranquilo. Comercios solitarios, poco tráfico. Usted puede transitar por sus calles hasta altas horas de la noche y la sensación de seguridad es del 100 por ciento. Hay militares por todos lados.

A dos cuadras de la aduana principal, la que conduce al puente Simón Bolívar y de allí al departamento norte de Santander, es decir, Cúcuta, los colombianos que necesitan cruzar hacia su país se agrupan y esperan tranquilamente a que se abra el corredor humanitario cada media hora. Les chequean sus documentos y caminan, escoltados por la GNB, unos 600 metros hacia el otro lado donde les esperan taxis, mototaxis y transporte colectivo. Observamos que nadie les requisa sus pertenencias y el proceso se cumple con absoluta normalidad y paz.

De allá para acá igual. Pasan de a dos, de a tres. A pie. Con bolsos de mano. Luego regresan. Nadie los perturba.

Pero nosotros no pudimos ir a Cúcuta en esta oportunidad. En este cuarto viaje de campo con estudiantes de periodismo de Frontera de la Universidad Bolivariana de Venezuela, no nos permitieron la entrada a tierra colombiana y, en general, ningún venezolano puede hacerlo pues el gobierno que preside Juan Manuel Santos está aplicando medidas unilaterales como por ejemplo: no se puede pasar sino con visa o una carta de trabajo; además hay que demostrar que el o la aspirante tiene capacidad para sostenerse financieramente en aquel país, es decir, un estatuto de turismo internacional que no se le exige al colombiano para entrar a Venezuela, y hay que pagar 40 dólares al entrar. Cabe resaltar que esto nunca había ocurrido entre los dos países desde que se firmó el histórico acuerdo de Tonchalá en 1959, ni tampoco es requisito para transitar por países latinoamericanos.

Ya era una costumbre ver a venezolanos y colombianos confundirse en ese tránsito social y cultural que es la frontera al margen de la criminalización que de ella ha hecho la comunicación hegemónica de ambos paìses…¡Somos tan parecidos! Ahora es sólo privilegio de los de allá venir a este lado. Camila Pardo, por ejemplo, una estudiante de la Universidad de Pamplona, trae a su madre cada 15 días para un tratamiento médico gratuito que le hacen en el Centro Diagnóstico Integral de San Antonio. Hasta le regalan los remedios. “Le estoy agradecida a Venezuela y al presidente Chávez porque la atención médica en Colombia es muy cara”, dice.

En 2014 el presidente Maduro decidió cerrar parcialmente el paso fronterizo de 10 de la noche a 5 de la mañana; en 2015, por un ataque paramilitar a oficiales del Ejército venezolano radicalizó la acción y anunció el cierre total. Ya nada es como en 2014, cuando un censo realizado por la Guardia Nacional Bolivariana estableció que más de seis mil motorizados iban y venían diariamente bachaqueando gasolina y productos regulados. Se decretó un plan de pico y placa también para controlar el paso de taxis, pero nada de eso dio muchos resultados. Los decomisos de combustible y comida eran grandes pero el esfuerzo se perdía por la corrupción y entonces había que estar cambiando a los guardias a cada rato. Por aquellos días el pueblo pedía el cierre de esa frontera y Maduro lo escuchó. Después decretó el estado de excepción en más de 2 mil Km de frontera con Colombia en los estados Zulia, Apure, Amazonas y Mérida, porque el contrabando se iba mudando a medida que el cierre se extendía. A casi un año ha habido notables mejoras en algunos aspectos pero no en otros.

Voceros del gobierno regional del Táchira confirmaron que existen varias propuestas para una apertura de la zona fronteriza aunque la sola mención de ello levanta tanto airadas protestas como moderadas opiniones a favor. Sin duda es una decisión política muy difícil para el presidente Nicolás Maduro quien deberá evaluar las opciones. ¿Quizás de nuevo escuche al pueblo?.

Algunas de las medidas para “regularizar” la vida en la frontera colombo-venezolana pasan por la construcción de una ciudadanía fronteriza y un seguro internacional. No se plantea el paso de vehículos ni de mercancía por parte de particulares. Se aplicará el principio de reciprocidad. Nada volverá a ser como antes, aseguran desde la gobernación, y adelantan que no se trata de reeditar el Tratado de Tonchalá, suscrito en 1959 por ambas naciones y que “no sirvió para nada”. Preocupa, eso sí, que ya expiró el estado de excepción y hay quienes piensan que la situación “no se sostiene”. Los expertos e investigadores del tema cuidan las palabras. “Aquí no se ha cerrado la frontera” afirman, sino “el paso fronterizo” y comentan que ya hay un flujo ilegal de personas que cruzan hacia el lado colombiano pagando un “peaje” de hasta 12 mil bolívares aunque desde Colombia sus medios difundan una imagen de eficiencia fronteriza que no es tal. La trampa siempre sale.

Lo cierto es que en la región encontramos quejas de lado y lado. Los comerciantes, por ejemplo, extrañan la clientela, pero también hay posiciones muy radicales que rechazan la reapertura y vaticinan un “pandemónium”. “Si abren la frontera perderemos Venezuela. Colombia aún no deroga la resolución No. 8, no ha cumplido con nada y ahora metió a su ejército a custodiar las aduanas”, dicen y aseguran que aún las condiciones no están dadas pues persiste el ataque contra la moneda venezolana. Lo que sí pudimos constatar, es que continúa el tráfico de billetes venezolanos hacia Cúcuta. Casi todas las transacciones se siguen haciendo en efectivo y rara vez se consiguen puntos para pagar con plástico o débito. Además hay que aprovechar la luz pues los cortes de energía son de 8 de la mañana a 12 del mediodía. Las colas en los cajeros automáticos son interminables. Nuestros billetes siguen pasando a Colombia y con toda regresan para comprar los productos regulados.

La inflación atenta contra el bolsillo de cualquiera y hay que andar literalmente con un “saco de plata” para poder desenvolverse en San Antonio y en Ureña.

“La invasión” siete meses después

A unas cuantas calles de la aduana principal queda lo que se conoció como “la invasión”, cuyo nombre realmente es La Guadalupe, donde los medios opositores venezolanos y los colombianos montaron el tinglado mediático en agosto de 2015 afirmando que Venezuela violaba los derechos humanos.

Allí quedan en pie unas mil casas, ranchos, bienhechurías e igual número de familias. Hay una comuna constituida por siete consejos comunales. La mayoría de los habitantes son ciudadanos neogranadinos.

LA ENTRADA

La entada a La Guadalupe, así se ve desde San Antonio

El sitio ahora es custodiado permanentemente por el Ejército y además cuenta con una base de misiones que el gobierno bolivariano destacó allí para atenderles. Llegamos gracias al profesor Néstor Tolosa, de la UBV.

Aunque gozan de servicio de tuberías para aguas blancas y electricidad sigue siendo una zona deprimente, polvorienta y sin vialidad. Para adentrarse en ella hay que cruzar un rudimentario puente construido sobre aguas negras y putrefactas.

“No tomen fotos”, nos dicen, “no miren a los guardias”.Si toman fotos después le llegan al hotel los paramilitares.

EL PUENTE

El puente. Cruzan los estudiantes de la UBV que ayudan a un señor ciego

La cultura del miedo quiere ganar terreno. Igual tomo fotos y no pasa nada.
En la zona quedaron como mudos testigos muchos ranchos que exhiben en sus fachadas letras distintivas de aquel operativo: “D” de demoler o “R” de reubicado. Sus dueños siguieron viviendo en esas precarias viviendas a pesar de las advertencias. El vehículo por excelencia es la moto de alta cilindrada. Hay muchas y son conducidas especialmente por niños y muchachas.

Guillermo Castilla Ramírez es colombiano, vocero de economía comunal del Consejo Comunal de la Guadalupe. Acepta hablar con nosotros pero nos pide que circulemos. Mientras hablamos y caminamos por el lugar a cada rato nos pasan las motos cerquita, acelerando. Dice que los paramilitares continúan actuando en la zona y se confunden con los niños motorizados. “Aparecen y si no te apartas te llevan por delante y no hay reclamo”. Guillermo vive en una humilde casa decorada con su letra “D” en la fachada y un punto rojo. “Nunca me dijeron qué significaba eso”, dice y posa para la foto.

CASTILLA

Guillermo Castilla nos recibió en su casita

La casita es humilde, pero su carro es mejor y lo usa para hacer de taxi a los médicos cubanos Tiene una familia numerosa y para seguir yendo a Colombia sin problemas inscribió a dos de sus hijos en una escuela de Cúcuta. Entonces va y viene en completa libertad, lleva dinero y productos regulados de Venezuela a su familia. Su esposa administra una bodeguita allí mismo en La Guadalupe.

LAS CALLES

Una calle de La Guadalupe

“No me gusta que lo llamen invasión porque esto no es una invasión aquí el problema es la titularidad de las tierras y hay fuerzas y poderes que las quieren”. En su opinión, hay gente interesada en esas tierras para urbanizar o montar allí almacenadoras. “Quieren que estas tierras sean de las élites”.

Epílogo

Ya hemos caminado casi todo el sector. Castilla nos muestra una iglesia en construcción. Hace un alto en su relato para decir que por allí han proliferado distintas religiones y es verdad. El reggaetón y el ballenato rompen el aire y se confunden con himnos evangélicos.
Salimos de la Guadalupe bien entrada la noche. Lo dejamos allí y desandamos el camino hacia la ciudad.

No se ve nada y a tientas cruzamos el puente. Me agarro del compañero que va adelante y rezo para no caer…

LA IGLESIA.jpg

Están construyendo una iglesia católica porque han proliferado muchas otras religiones

LA GUADALUPE AHORA

Esta es La Guadalupe casi ya al anochecer

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Un ranchito que no fue demolido. Quedó la “D” de…¿Durable?