Chávez: “¡Qué error tan fundamental!”


Luisana Colomine                                                                                                                                  Imagen

Aquel sábado 8 de diciembre de 2012, parecía concluir sin novedades. Terminábamos de poner las luces de navidad en el balcón cuando a lo lejos sonó el Himno Nacional, anunciando una cadena de radio y TV.

Cual roble infinito, gruesa camisa manga larga azul oscuro y franela roja, apareció el presidente Chávez con parte de su equipo de trabajo. Arrancó a hablar con aquella bonhomía que le caracterizaba; el gesto sereno. Cerraba algunas frases con una sonrisa; remarcaba en otras la palabra final. Hablaba como un papá en plena junta familiar. Su imagen lo llenó todo y nos atrapó.

Nada en aquellos rostros permitía predecir lo que vendría después…Un maestro de la comunicación, sin duda, que poco a poco nos fue llevando adonde quería, casi sin darnos cuenta, hablando de “Saturday Night Fever”, John Travolta y Olivia Newton Jones, lambada y demás. El verbo fácil (como siempre), seguro de sí mismo, contundente, claro y conciso. Disparó como solía hacerlo: directo al grano. Así le vimos el 4 de febrero de 1992: “compañeros lamentablemente por ahora, los objetivos que nos planteamos, no fueron logrados en la ciudad capital (…)”; el 02 de diciembre de 2007, ante la derrota de la reforma constitucional, cuando su vozarrón dejó escapar: “por ahora no pudimos”…El 30 de junio de 2011 cuando al anunciar su enfermedad, admitió con humildad, haber cometido el error de no haberse cuidado la salud: “Sin duda, qué error fundamental”, dijo entonces, “y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades (…)”. El 8 de diciembre de 2012, le vimos la misma entereza, la misma sinceridad. Escogió con cuidado las palabras, para suavizar la gravedad del momento, pero igual nos reveló que el mal le atacaba “nuevamente”, que vendría otra operación, que había riesgo de esto y de lo otro y ahora sabemos que Chávez aquella noche testó en vida, para usar un término de abogados, y tuvo el coraje de dejarle el camino hecho a un gentío.

Fue la última vez que le vimos, que le oímos y dejó grabado aquel mensaje perfecto, aquel canto perfecto que hoy por hoy ya es canción de cuna como nuestro Himno Nacional. Viendo de nuevo ese video (una y otra vez), tal vez avistamos (ahora) un destello de tristeza que asoma en su mirada, pero hasta eso se cuidó en la impecable producción televisiva, comandada seguramente por Teresa Maniglia, su fiel y eterna asesora. La cámara, ex profeso, no dejaba traslucir las emociones…

A eso siguieron días angustiosos y de espera. El 10 de enero de 2013, fecha prevista para su juramentación como Presidente Electo, el gran Pepe Mujica, nos estremeció con la verdad: “Hay un hombre que está dando la batalla por la vida y está en el corazón de ustedes, eso es lo que tiene sentido, y si mañana no está: unidad, paz y trabajo” Y en el fondo muchos agradecieron esas palabras de Mujica, pues eran necesarias y, acaso, las más sinceras…De algún modo nos permitió aceptar la realidad.

Ese 8 de diciembre de 2012, la historia de Venezuela volvió a partirse, como se partió en 1810, en 1811; en 1830…

Pero con Chávez el país se puso de cabeza. Nada era como parecía hasta que él irrumpió en 1992. El tiempo de la certidumbre había terminado para dar paso al de las preguntas, al de los cuestionamientos, a los porqués…Problematizar para transformar. Nada de maquillajes, nada de reformismo. ¡Revolución!. Chávez aplicó el principio marxista, plasmado en El Capital: “¿Es realmente cierto lo que observamos? (…) si la apariencia y la esencia de las cosas coincidieran, no habría ciencia”.

El rumbo sigue siendo el trazado el 8 de diciembre de 2012, mágica bitácora dibujada por Hugo Chávez, pero no dejemos de cuestionar, no dejemos de problematizar. Que la certidumbre no nos domine, que no nos atrape otra vez porque corremos el riesgo de volver a adormecer a Venezuela otros 500 años. Y  eso, parafraseando a Chávez, eso también sería otro “error fundamental”.


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La máscara Fawkes y el último pelón de los autoconvocados


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Luisana Colomine

Nota: este artículo fue publicado en ocasión de aquellas marchas “autoconvocadas” de fines de 2013. Pasado el tiempo observen cómo ha cambiado el discurso de la oposición hasta la actualidad: de autoconvocados pasaron a “La Salida” (frase acordada en Costa Rica en una visita de María Corina Machado al ex presidente Oscar Arias a raíz del asesinato de la ex miss Venezuela Mónica Spear y su esposo); luego “Maduro Vete Ya”; luego “SOS Venezuela”, pasando por el prefijo “Conclu” en honor al programa del periodista de CNN Fernando del Rincón, “Conclusiones” hasta completar en tuiter una serie de Hashtags (HT) desde febrero hasta el mes en curso #Trancazo #Carrazo, etc que apuntalan más de 30 días de guarimbas en un intento de golpe de Estado que sigue haciendo daño aún en sus últimos estertores…¡Pero seguimos teniendo el mismo Presidente! y la oposición ha cambiado de líderes hasta quedarse sin ninguno y convertirse en una “masa ciega”, como diría Herodoto, que no entiende de razones y a la cual es muy fácil dirigir y manipular…  (Marzo 18, 2014)

Siempre hubo la presunción de que la militancia del partido Acción Democrática, era poco dada a los libros y alguien lanzó una frase que hoy se nos antoja epitafio: “los adecos no leen”. Los bromistas, que nunca faltan, aseguraban que las lecturas favoritas de los blancos eran las revistas hípicas (La Fusta) y El Príncipe, de Maquiavelo.

Igual pasa con lo que el presidente Chávez bautizó muy sabiamente “el majunchismo”, que viene de la palabra “majunche”, cuya definición copiamos del DRAE:  “adj. coloq. Ven. De calidad inferior, deslucido, mediocre”. De allí nace, pues, el majunchismo, que reúne a esa masa incongruente, algo díscola, un poco “naif” de gente que sigue a quien funge de su “líder”. El presidente Chávez posicionó la palabra en la campaña electoral de 2012 y asoció al majunchismo con la extrema derecha, “más extrema”, que roza con el fascismo de Estados Unidos, y de la derecha internacional.

Pero realmente ese majunchismo ha rebasado con creces su ignorancia. Por eso decimos que se parecen mucho a los adecos por aquello de la falta de lecturas…Más que un “movimiento”, es una moda que copia cosas de otros países sólo porque les parece “nice”, y llenan de oropel sus mustias y aburridas “marchas”…Ahora se llaman “autoconvocados” y sus bochinches de calle “tienen un espíritu diferente”, según algunos estudiosos del “fenómeno”.

“La gente no está en la calle siguiendo a un líder que “pescuecea” en una tarima compitiendo por hablar, dice Luis Manuel Aguana en un artículo que tituló “Espìritu autoconvocado”. Quizás creyeron que usando la máscara Fawkes marcarían ese “espíritu diferente”. Resulta que esa careta es de la película “V de Vendetta” (2006), de Alan Moore, inspirada en el activista católico británico Guido Fawkes, quien en 1605 trató de volar el parlamento inglés sin lograrlo. Seguramente los autoconvocados vieron la película pero no conocían la historia real y les gustó el disfraz…Incluso escogieron la fecha  9 de noviembre para su primera gran marcha, porque Fawkes intentó su acción el 5 de noviembre de 1605 en lo que se conoce como “La conspiración de la pólvora”. Hay quienes opinan que Fawkes fue un “tonto útil” y que con su inacabada acción ayudó a expandir el imperio británico, pero tal vez eso tampoco lo sepan los autoconvocados de Venezuela.

Por esa razón, los ingleses celebran la vida del rey cada 5 de noviembre, con fogatas y fuegos artificiales y queman un monigote que representa a Fawkes. ¿Y porqué los hackers del mundo adoptaron la máscara de la cinta de Moore? Porque “V” es capaz de hackear una poderosa red informática del Estado. Desde 2008 el movimiento Anonymus la populariza y luego la adoptan los Occupy y los Indignados de Grecia, España, Wall Street.

Pero desde luego, hackers como Jeremy Hammond,  condenado a diez años de cárcel el 15 de noviembre de este año por publicar archivos internos de la agencia de espionaje privada Stratfor a través del portal de denuncia Wikileaks, o  Aaron Swartz, joven activista de Internet que creía en la democratización del conocimiento y quien apareció ahorcado en su apartamento mientras enfrentaba un juicio, no tienen nada qué ver con la acomodada clase de autoconvocados que llegan en metro o en buseta a la Plaza Venezuela a gritar: “¡Esto es una dictadura!”…Y luego se van a Daka, a Mundo Samira, a Dorsay o a EPA a hacer las colas para aprovechar las medidas sobre precios justos del gobierno bolivariano.

Pero lo más cómico de todo, es que al parecer los autoconvocados tampoco sabían que  Anonymus es un movimiento sin líderes. “Nadie está a cargo”, dice Anonymus. Al usar la máscara, ¿asumen los autoconvocados que no tienen líder (bueno, eso lo sabemos)?. ¿No es una contradicción? ¿Será por eso que han dejado de usarla últimamente? ¿Se dieron cuenta del pelón? ¿Los regañaron?

Por añadidura, al usar la máscara, producto de la poderosa industria del entretenimiento apoyaron el millonario mercado que la comercializa y que además dista mucho de los personajes revolucionarios que la inspiraron. Solamente en 2010, la compañía Time Warner percibió 28 mil millones de dólares por la venta del producto. ¡Qué ironía! En Amazon se consigue por 2,58$ y seguro los autoconvocados la compraron con su cupo Cadivi para compras electrónicas. Tal vez la hayan aprovechado en sus bonches de jaloguin…

Para Rich Johnston,  guionista inglés del mundo comic, la máscara es fundamentalmente violenta. “No es un símbolo de resistencia pasiva sino de terrorismo activo. Va sobre acabar con un gobierno y un país y eso puede dar miedo y alienar a ciertas personas”.

Es una ensalada ideológica…Es lo que cada día los hace más majunches…

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Y el saludo…¡Hi Hitler! El mismo que usaron en las asambleas los días aciagos del golpe petrolero…Misma gente, mismo guión ahora con máscara Fawkes