Mi proceso con Chávez: Historia de un autógrafo


Imagen

Ese día nos convocaron a una reunión en el Palacio de Miraflores. Ya yo había renunciado al diario El Universal para irme a trabajar con Willian Lara en la novísima Asamblea Nacional como Directora de Información y Medios.

El año 2002 fue acaso el más difícil para el presidente Chávez pero ya desde que ganó la presidencia, en 1998, se avistaba que los medios de comunicación definitivamente no lo querían…

Así que comenzó lo que calificamos de “conspiración mediática”, una práctica nunca vista en contra de gobiernos anteriores pese a los escándalos de corrupción y gestiones ineficientes. La guerra era brutal (se haría peor durante todo ese año) y entonces le recomendaron a Chávez que convocara a los periodistas que para ese momento laborábamos en diferentes entes del gobierno revolucionario. Fue muchísima gente y la reunión se dio en el Salón Ayacucho del Palacio.

Ya yo conocía a Chávez de tantas veces que lo entrevisté para el diario El Nacional. Chávez tenía un predilección especial por este medio, fundado por el insigne escritor Miguel Otero Silva y además sin duda era (es) un medio de mucha importancia en Venezuela (eso no se puede negar). Además, cuando Chávez salió de la cárcel de Yare, Miguel Henrique Otero y su esposa de entonces, Carmen Ramia, dueños del periódico y gente de influencia en círculos intelectuales y culturosos, le dieron, en principio, todo su apoyo al líder de la rebelión de febrero, tanto que Carmen Ramia le cedió los espacios del Ateneo de Caracas (del cual también eran propietarios) para sus primeras ruedas de prensa una vez en libertad…Luego se le voltearon y se convirtieron en sus acérrimos enemigos, al igual que el periodista y ex director de El Nacional, Alfredo Peña quien a la sombra de Chávez llegó a ser Alcalde Metrpolitano.

Estando yo en El Nacional, recuerdo un día que me llamaron por radio desde el periódico: “el comandante Chávez te anda buscando”. “Dile que me espere”, le pedí a la chica que controlaba las patrullitas de El Nacional. Cuando llegué me dijeron que él estaba en los talleres. Bajé a la rotativa y lo vi de lejos: rodeado de trabajadores que escuchaban con extrema atención su arenga. Por aquellos días yo era muy crítica de Chávez, pero eso será algo que analizaré en otra oportunidad.

Verlo siempre era una atracción. Un hombre carismático, simpático, de fácil sonrisa, atractivo, jodedor, como decimos acá, muy galante con las chicas, muy cercano, hasta familiar, diría yo. Se acordaba de cosas increíbles. Por ejemplo una noche nos atracaron en la puerta de mi edificio a mi y a un amigo (fue en el segundo gobierno de Caldera, 1996, y ya la inseguridad azotaba) y  la “noticia” la publicó El Nacional en la página de sucesos porque, claro, habían atracado a una de sus periodistas. Se robaron el carro de mi amigo y otras pertenencias. Para mi sorpresa, cuando me saludó en la reunión de Miraflores, seis años después, Chávez me preguntó: “¡Mira, ¿y el carro apareció por fin?”. Luego, en 2009, en un acto de grado de la UBV en El Poliedro, el Presidente llegó sin avisar. Yo estaba en el cuerpo de autoridades, de toga y boina, y él subió a saludarnos a uno por uno. Al verme me volvió a preguntar: “Pero el carro apareció ¿no?”… Otro día, antes de las elecciones de 1998, me regaló un pañuelo a la salida de aquellos foros que impulsó la Academia de La Historia con los candidatos presidenciales. Chávez había participado junto a Claudio Fermin, Irene Sáez, y otros. Yo había leído que él acostumbraba a llevar consigo dos pañuelos: uno para secarse el sudor y otro reservado para alguna dama que lo necesitara. Cuando concluyó el foro se improvisó una rueda de prensa en el patio de la Academia y le pregunté si lo del pañuelo era cierto. Se sacó uno azul del bolsillo y me lo regaló: “¡Toma!, este es el de las damas”. Me sonrojé ante su inesperada reacción, y mis colegas se morían de la risa…Y entonces en ese mismo acto de grado, me sorprendió con la pregunta: “¿Y el pañuelo aquel? lo regalaste verdad? jajaja”(…) Imposible no reír con Chávez…Pero, no. Por supuesto que no regalé aquel pañuelo. Lo conservo aún.

…Y verlo, ya como Presidente de la República, era palpar un sueño, ese sueño que hemos tenido todos los que de alguna manera veníamos acariciando el ansiado cambio. Era alcanzar la utopía. Esa noche, en Miraflores, nos pidió sinceridad, que le dijéramos lo malo, que no quería oír lisonjas y entonces se desató un rosario de quejas por las malas gestiones de los alcaldes chavistas. Por esos días, el Presidente solía salir de noche en un carro que manejaba él mismo. Nos contó que le molestaba caer siempre en los mismos huecos y ver tan sucia a Caracas.

En aquel encuentro descubrí al Chávez fumador. ¡Fumaba como un cosaco! y era muy humilde al recibir la crítica. Hicimos un círculo y él se sentó en el centro. Con su cajetilla de cigarrillos allí…Se me antojó que era un fumador compulsivo.

Cuando concluyó la actividad todos se le querían acercar. Yo quería que me firmara la Constitución pero luego me di cuenta que no la cargaba encima…Le pasé un papel, lo tomó y me miró como preguntando. Yo andaba con un collarín por un “latigazo” que me había dado en la cervical de tanto manejar (nos habíamos echado mi hija y yo un larguísimo viaje a Mérida y otros pueblos). “¡Chica, pero qué te pasó!”. Firmó aquella hojita toda arrugada que yo saqué de la cartera. Me la devolvió con su firma y desde entonces la atesoro.

Pero mas importante que ese autógrafo fue el documento generado al calor de aquella discusión. Dimos un paso al frente para apoyarlo. 

Hoy, cuando se cumplen 15 años de su juramentación como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quise hacer este pequeño homenaje al Comandante Chávez…

Anuncios

4 pensamientos en “Mi proceso con Chávez: Historia de un autógrafo

  1. ¡Que bonito recuerdo! Imagino que para usted tiene un valor incalculable. La rabo e’cochino del presidente Hugo Chávez. No es un simple papel, es una hoja con rayas para taquigrafía. ¡Gracias por compartirlo! Además, tuvo el privilegio de conocer a Chávez. Usted tiene palabras para escribir de Hugo Chávez, del antes y el ahora. ¡Siga escribiendo, profa!

  2. Guaoo! por medio del preofesor Andrés logré llegar hasta estas letras, desbordantes de amor y un cariño gigante hacia mi eterno Presidente.
    Gracias Luisana por tus palabras, me llenan de recuerdos de ese hombre maravilloso que tuve la oportunidad de vivir, por que fue en mi tiempo y en mi espacio.. GRACIAS!

    • Hola, Carmen, qué dicha haberlo vivido así también. tengo muchas anécdotas con el presidente Chávez y poco a poco las iré desgranando. Me alegro que hayas disfrutado de esas palabras porque. Las escribí con el corazón. ¡Un abrazo, amiga!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s