Ejemplo y análisis de una entrevista complaciente

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Más vale una pregunta pendeja que un pendejo que no pregunta”

Hace menos de 10 días, el alcalde del municipio El Hatillo, David Smolansky, dirigente del partido Voluntad Popular, declaró a la Radio Nacional de España que si Nicolás Maduro sigue en el poder “puede haber miles de venezolanos heridos, (…) presos (…) miles de venezolanos que caigan como hace 2 años que mataron a 42 venezolanos por nuestras protestas pacíficas”.

Además añadió que lo que ocurre en Venezuela “se asemeja a lo que está pasando en Siria”, es decir, una oposición armada, apoyada por EEUU y que ha intentado por todas las vías sacar a un presidente legítimamente electo como es Bashar Al Assad, con un saldo de 210 mil muertos y más de 10 millones de desplazados y refugiados.

En otro artículo (disponible en este mismo blog) observamos la manera cómo en Globovisión, especialmente en el programa Primera Página, se ha distorsionado lo que es la entrevista periodística, donde los anclas que conducen el espacio estelar matutino, han convertido ese género en una triste parodia de lo que en esencia es: una herramienta para obtener información, aclarar situaciones, definir posiciones y no solamente para pulsar la opinión de un vocero.

El caso Smolansky

Este lunes fue entrevistado el actual Alcalde de El Hatillo y durante los casi 20 minutos que duró el encuentro no hubo ni una sola pregunta, por parte de su entrevistadora, sobre las declaraciones dadas al medio español que hemos reseñado más arriba. Hubiese sido deseable “abrir” la entrevista con algún planteamiento sobre aquellas afirmaciones, saber de cuáles fuentes tomó el dirigente de Voluntad Popular vaticinios tan graves para el país, pero eso no ocurrió aunque la pregunta era obligada.

La técnica de la repregunta, una herramienta indispensable para el periodista ya que sobre el mismo discurso del entrevistado surgen inquietudes y dudas que es necesario aclarar, sencillamente no se aplica en ese programa. Ante voceros de lado y lado tan escurridizos y acostumbrados al lugar común, el periodista debe ejercer su derecho a la pregunta y, más aún, a la repregunta. Un buen periodista duda y no toma nada como definitivo pues nunca son tiempos de certidumbres. Hay que pensar básicamente en los espectadores o en quienes leen la entrevista en la búsqueda de información y respuestas a los problemas.

Sería injusto achacar este mal sólo a Globovisión, pues en la actualidad, casi todas las entrevistas que nos ofrecen por la tele, incluyendo al canal 8, están empañadas por este mal: cuestionarios pre elaborados; falta de tiempo; falta de investigación periodística y abuso de las redes sociales, hasta el punto de sustituir al periodista por las preguntas de twitter en una ilusión de participación que se reduce a mensajes seleccionados según la conveniencia y que sirven para medir las audiencias o el rating…

En el ejemplo que mostramos en esta oportunidad le recomendamos que analice el tono y contenido de las preguntas, hechas para que David Smolansky se explaye sobre las bondades de su gestión y pueda repetir hasta el cansancio el mismo discurso. Sólo cinco preguntas hizo la periodista en 20 minutos de programa. Lo demás se lo dejaron a tuiter donde apenas pasaron rápidamente seis mensajes de los cuales sólo dos incomodaron en algo al entrevistado. No respondió a inquietudes que tenían que ver con la inseguridad en El Hatillo o con el hecho de pedir diálogo exigiendo de entrada la salida del presidente Maduro. Los periodistas tampoco apoyaron esas preguntas y el entrevistado salió airoso.

Conclusión: el alcalde de El Hatillo tuvo casi los 20 minutos de programa para hacerse propaganda, tanto a sí mismo como a las pretensiones de la MUD de sacar a Nicolás Maduro del poder. Dominó abiertamente la entrevista, manipuló a la periodista con frases ya ensayadas como “”Haz hecho una pregunta muy importante”; llevó un discurso elaborado que nadie le cuestionó y cumplió su objetivo: reafirmar la propaganda. El desempeño periodístico: preguntas “fáciles” para que el entrevistado se luciera dejando a la entrevistadora en un papel débil y complaciente. Faltó la guitarrita y la cajita de Polar.

Aunque no es el objeto de este trabajo, debemos decir que el discurso del alcalde Smolansky es pragmático, desprovisto de ideología, sin arquetipos que puedan darnos una idea real de sus convicciones. No sale de su zona de confort: “sacar a Maduro” y la entrevistadora tampoco aporta mucho.

Veamos un breve análisis de lo que pudo ser esta entrevista y no fue:

La primera pregunta, incluyendo presentación y bienvenida al entrevistado, duró 1’ 17” y versó sobre el encuentro ocurrido en República Dominicana entre oposición, gobierno y mediadores externos.

Minuto 1,27: “No creo en diálogos con una pistola en la nuca…”
Nos preguntamos ¿Quién le tiene la pistola en la nuca y por qué? (pero la periodista no le dice nada y Smolansky sigue)

Minuto 1,43: “Han muerto 255 mil personas por la violencia en estos 17 años…”
Nos gustaría saber, alcalde, cuál es la fuente de esa cifra, si la tiene documentada…(pero la periodista sigue en silencio)

Minuto 2.03: “en 48 horas fuimos capaces de levantar más de dos millones de firmas…”
Otros dirigentes de la MUD dicen que fueron millón y medio…¿Cuál realmente es la cifra? (Pero la periodista continúa en silencio)

Minuto 2,12: “estamos muy cerca de activar la carta democrática en la OEA”
Pregunta obligada: según el artículo 20 de la Carta Interamericana para que la OEA active ese mecanismo tiene que haber una ruptura del orden constitucional en un país miembro. ¿Usted cree que en Venezuela hay una ruptura del orden constitucional? (pero la periodista sigue en un silencio exasperante y Smolansky ya luce repetitivo)

Minuto 2,36: “…hemos hecho un esfuerzo importante ante la comunidad internacional: OEA, Unión Europea, Naciones Unidas…”
Pregunta obligada: alcalde por qué se han hecho tantos esfuerzos ante esas instancias sólo para que el presidente Maduro salga del poder y no para buscar acciones que permitan matizar las relaciones gobierno-oposición en pro del pueblo venezolano? ¿Me puede decir también quién o qué entes han financiado estos esfuerzos que requieren de logística, es decir, viajes, hoteles, etc? (pero la periodista sigue en silencio)

La segunda pregunta: la hace después de casi cuatro minutos y apenas dura 36”. Sugiere además que el encargado de revisar las firmas ante el CNE, no debería tener esos documentos. Smolansky apela al ego de la periodista y le dice “Es una pregunta muy importante”, ya que le da la oportunidad para volver a arremeter contra el CNE y lo vuelve a colocar en su discurso.

La tercera pregunta gira en torno al revocatorio. La periodista cita fuentes de la MUD e insiste “qué pasa si el revocatorio no se da este año? 20”

La cuarta pregunta es sobre la posición de Bernardo Álvarez, embajador de Venezuela ante la OEA, quien afirmó que no hay razones para decretar una crisis humanitaria en Venezuela. Si la periodista hubiese investigado lo que es una crisis humanitaria, quizás habría generado un diálogo más interesante pero ella se limitó a confrontar la opinión de Álvarez con la de Smolansky y terminó instándole a que dijera qué está haciendo él en su municipio por la escasez de medicinas. Es decir, favoreció la propaganda.

Ignorar o disfrazar los hechos

Habiendo ocurrido este domingo 29 de mayo la detención de cuatro funcionarios activos de PoliChacao por estar presuntamente implicados en el asesinato del Mayor General Félix Velásquez el pasado sábado en Santa Mónica, la periodista deja el tema para la segunda parte de la entrevista y aunque pregunta a Smolansky si la oposición está financiando bandas criminales, éste no responde y ella no le repregunta. El entrevistado aprovecha una pregunta sobre la raíz de la inseguridad (lo cual es tema para un debate de horas) y lo vuelve a meter en su discurso proselitista.

Más bien él cae en una contradicción con la primera cifra que dio sobre 255 mil muertos en Venezuela en 17 años. Ahora dice que son 260 mil muertos “en casi 20 años”, pero ella deja pasar la contradicción porque evidentemente no está escuchando la respuesta y, más bien, le pregunta si el gobierno le ha hecho dotaciones. Eso le permite a Smolansky retomar la propaganda sobre su gestión y reiterar las fallas del Estado en materia de inseguridad.

Al final, la periodista insiste sobre el revocatorio y aunque ya le ha dicho que le quedan segundos para concluir, Smolansky se toma casi un minuto para la respuesta. Como ya no queda tiempo, no hay chance de repreguntar pero el dirigente dijo que además del revocatorio quedan aún la renuncia del Presidente y la Asamblea Constituyente.

Dejamos la entrevista en dos videos de 10 minutos cada uno para que usted los analice.

Parte 1: https://www.youtube.com/watch?v=werTE7trQcE

Parte 2: https://www.youtube.com/watch?v=bkzQNdnT_zc

Entrevista de Carmen Aristegui a Hugo Chávez. Compare.

https://www.youtube.com/watch?v=ko_e66G6PK0

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La “nachoasamblea” y su analfabetismo funcional

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Definitivamente los que salieron electos por la oposición para ocupar curules en la Asamblea Nacional (“nachoasamblea” en lo sucesivo), han perdido el sentido de la realidad. Ya cansa ese “tonito” de que ellos son los “chéveres de la partida” “la última pepsi del desierto” “los que más saben” “los más bellos e inteligentes”. Quienes no pensamos como ellos somos ignorantes y no conocemos ni la “o” por lo redondo.

Haciendo un breve recuento del desempeño de este parlamento y de su bancada opositora, no puedo dejar pasar algo que escuché en una de esas entrevistas que hacen en el programa mañanero de Globovisión, Primera Página. Antes debo decir que en ese espacio han distorsionado la entrevista, género estelar del periodismo, hasta convertirla en una inocua plática entre amigos, cuando el vocero es de la MUD y donde sólo falta la caja de cerveza – Polar, claro – y la guitarrita, o en una actividad casi indagatoria e irrespetuosa, si la víctima es del chavismo. En ese programa el diputado opositor José Manuel Olivares afirmó que su nachoasamblea “revisará” los programas de formación de la Universidad Bolivariana de Venezuela, especialmente el de Medicina Integral Comunitaria a cuyos egresados llaman “chicheros”. Esto es muestra de dos cosas: 1) el diputado no conoce las facultades del parlamento unicameral y 2) el diputado es de una ignorancia supina. Según el Diccionario de la real Academia Española, RAE, la ignorancia supina es algo “que se da en alto grado” y, como ejemplo, agrega “Estupidez supina”.

Revisar universidades no es tarea del Legislativo porque para eso está el Ministerio del área, a menos que la nachoasamblea, pretenda “revisar” también los ministerios, los entes adscritos, las direcciones generales, en fin, el país nacional y todo su funcionamiento bajo la falsa premisa de que nada de lo que existe sirve y si es chavista menos. Pero lo peor de todo es que el periodista que lo entrevistó tampoco le cuestionó tan desatinada posición, lo cual puede significar una de dos cosas (o las dos cosas): 1) el periodista siguió fielmente la línea editorial de su canal; y 2) el periodista también sufre de ignorancia supina.

Hemos consultado a dos profesoras universitarias, ambas de la Universidad Central de Venezuela, con innegable trayectoria académica y que ahora están en la UBV: Eglée Zapata, Directora del Centro de Estudios de la Energía de la UBV y Yadira Córdova, ex rectora de la Casa de Los Saberes, ex ministra de Ciencia y Tecnología y de Educación Universitaria. Ellas se sorprendieron por la pregunta: ¿Puede la nachoasamblea revisar programas de la UBV o de cualquier otra universidad? Esta fue la respuesta: “Nooooooo. El Consejo Universitario de cada universidad aprueba los programas y luego éstos se elevan al Consejo Nacional de Universidades, único órgano facultado para cualquier revisión de esa naturaleza”. Zapata fue más allá: “No me extraña que ahora pretendan ponerle la mano también al CNU porque ellos van por todos logros de la revolución bolivariana”

Para información adicional tanto del diputado como del periodista que lo entrevistó en Globovisión: El Consejo Nacional de Universidades fue creado mediante el Decreto Presidencial No. 408, publicado en la Gaceta Oficial 22.123, de fecha 28 de septiembre de 1946, con el objeto de “mantener la unidad pedagógica, cultural y científica de las Universidades Nacionales”.

Una de sus facultades es: “Fijar los requisitos generales indispensables para la creación, eliminación, modificación y funcionamiento (cursiva nuestra) de Facultades, Escuelas, Institutos y demás divisiones equivalentes en las Universidades, y resolver, en cada caso, las solicitudes concretas que en ese sentido, previo el cumplimiento de los requisitos establecidos, sean sometidas a su consideración”. O sea, la nachoasamblea nada tiene qué buscar en ese ámbito.

Debo decir algo más: quienes en este momento ejercemos la docencia en la Universidad Bolivariana de Venezuela, venimos, mayoritariamente de las universidades nacionales, es decir de la UCV, de la del Zulia, de la de Los Andes, hasta de la Católica Andrés Bello, es decir, no fuimos a estudiar al planeta Marte ni en la dimensión desconocida, en consecuencia nuestra formación la recibimos de esas casas de estudio y si tenemos debilidades académicas, que seguramente será así porque nadie en esta vida es perfecto (Oh, no, me equivoqué. Sí hay alguien perfecto: la MUD), se debe también a lo que nos impartieron en aquellas aulas. En la UBV, quienes orgullosamente día a día nos enfrentamos a miles de estudiantes, hemos tenido que aprender a desaprender para reaprender, es decir, dejar de hacer lo mismo de la misma manera para descubrir otras formas de hacerlas. Quitarnos la camisa de fuerza que nos puso una educación reduccionista, revisionista, para abrir nuestras mentes y enfrentar y reconocer con humildad que acaso nos habíamos equivocado y que es preciso reaprender. Militamos ahora en una educación liberadora y transformadora.

Epílogo

Pero es preciso hablar también de que, en su conjunto, los diputados opositores que conforman esa nachoasamblea padecen de un analfabetismo funcional alarmante. O si no recuerden a Delsa Solórzano y sus barriles de petróleo reciclables; o a Ramos Allup diciendo recientemente que el TSJ había “anulado” un artículo de la Carta Magna para favorecer al presidente Maduro.

Arturo Uslar Pietri define al analfabeta funcional en un artículo escrito en 1993. Dice Uslar: “el analfabeta funcional es un ser que ha recibido en la escuela, la enseñanza normal de la lectura y la escritura pero que en su vida ordinaria la usa muy poco, la maneja insuficiente y torpemente y no depende de ella para lo esencial de su información y comunicación. Prácticamente no lee libros, es poco y limitado su acceso a los periódicos y experimenta dificultades insalvables para obtener por escrito un pensamiento o un concepto”. Cualquier parecido con la realidad…no es coincidencia…

“Dime de qué te jactas y te diré de qué careces” reza el popular refrán. Sólo basta escuchar a los nachoasambleístas de lo que permanentemente se jactan: eficiencia, sabiduría, tolerancia, inteligencia, amor, paz, etc. Bueno, ya saben de qué carecen…

Aporrea no tiene la culpa

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En 14 años aporrea.org se ha convertido en un portal de obligada consulta diaria, referencia indiscutible de la comunicación alternativa, donde hay opinión, noticias y participación. Nació por esos días del 11 de abril de 2002 para apoyar a la revolución bolivariana, en una época en la cual aún los medios electrónicos no tenían mucha vida. Nació como un arma, para combatir con las ideas y la palabra. Nunca ha dependido del gobierno para subsistir pero se le llama “oficialista”.

La crisis, llámese guerra económica o como sea, tiene en aporrea una vitrina de opiniones a favor y en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Se la ha satanizado, se la ha acusado de “anti madurista” (como si existiese el madurismo); se la ha tildado de contrarrevolucionaria, de traicionar a Chávez, de “escuálida”; se la ha tratado de asfixiar financieramente cuando los pocos entes oficiales le retiraron la publicidad. Nada. Aporrea sigue allí, cual válvula de escape para quien necesite decir algo, hacerse escuchar, denunciar, visibilizar, en fin ¡quejarse! Aporrea es una convergencia de saberes académicos y del pueblo. Nadie se atribuye la “línea editorial” pues ésta realmente la decide un contador de lecturas que se mueve hacia arriba o hacia abajo según el punch de los títulos. Es el país y sus problemas el que fija la línea…

Mucha gente ha “aprendido a escribir” con Aporrea porque el diverso, silencioso y anónimo colectivo de hombres y mujeres que actualizan la página, sencillamente no tienen tiempo para las correcciones de rigor. Esto es una debilidad que a veces deja pasar verdaderos insultos al idioma…

Pero el portal se abre paso entre dos fuerzas políticas tan sectarias como antagónicas. El chavismo en sus profundidades es difícil y la oposición en su banalidad, insoportable. Ésta utiliza las opiniones publicadas en Aporrea para alimentar una docena de sitios del tipo clickbate (El cooperante –brazo mediático de Henry Ramos Allup- Efecto Cocuyo, Caraota Digital, Dolar Today, La Patilla, maduradas, Noticiero Digital – el más antiguo, Analítica, Prodavinci, etc) puestos en la red para combatir abiertamente a Maduro. El debate político e ideológico, principista y descarnado que se expresa en aporrea, es usado por esas webs para significar que los “rojo rojitos” se arrepintieron y se desmarcan de la revolución y entonces chillan: “¡Mire lo que dice esta chavista del gobierno!”; o “¡Diosdado es criticado en Aporrea!”. Porque, claro, para la oposición sumisa, simplista, apolítica y desideologizada, esa que sólo lee los catálogos de Stanhome, o el chat del whatsapp en su celular inteligente, aporrea es vista como un indicador de para dónde se mueve el chavismo, cómo piensa y a quién critica. Y para el chavismo la página es revanchista y envidiosa, pese a los muchos bytes de propuestas que allí se han publicado como aportes para superar la crisis.

Escribir en aporrea es arriesgarse a ser acusado de “quinta columna” o de “Marea Socialista” o, peor aún, de alguna de esas hacienditas que conforman la llamada MUD.

Tal vez Sartori nos tenga la respuesta: el investigador italiano Giovanni Sartori, dentro de la inacabada discusión que hay sobre la formación de la opinión pública, a pesar de que y para 1972 Pierre Bourdieu dijo que ésta no existe, cosa que apoyó después con algunos matices Elisabeth Noelle-Neumann, propuso no hace mucho la teoría conocida como bubble-up y de todas las que conozco es la que más se le ajusta a aporrea.

La opinión pública es un “rebullir”, dice Sartori, del cuerpo social “que sale hacia lo alto” (2005), es decir, va de abajo (pueblo) hacia arriba (élites). “De vez en cuando el público se plantea y reacciona de manera inesperada, imprevista y no deseada por parte de los que se encuentran en las cuencas superiores” (2007).

O sea…Aporrea no tiene la culpa porque en las democracias existen tres libertades: la de pensamiento, la de expresión y la de organización. Desde luego, retomando a Sartori, en esas democracias y en la formación de la opinión pública, intervienen los “influyentes” (los medios, los políticos, las élites) y los “influidos” pero cuando los problemas tocan directamente al pueblo y le afectan, no es difícil elevar las voces. Aporrea simplemente le da espacio a todas las voces. Voces que relatan un estado de cosas. Ignorarlas sería censurarlas.
¡Feliz cumpleaños, aporrea!

El lema de un periodista en la frontera: “Quiero, puedo y no me da miedo”

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Reportaje de la estudiante Jorgely Gafaro, del último año de Comunicación Social de la UBV, como resultado de su viaje de campo a la frontera colombo-venezolana en el estado Táchira

En Venezuela se vivieron momentos de tensión a mediados del año 2015, esto motivado a situaciones irregulares en materia de inseguridad que se incrementaron en gran medida dentro del territorio nacional y provocaron que se activaran las alarmas de que estaban violando la soberanía de la nación las tropas paramilitares.

En este sentido el presidente Nicolás Maduro anuncia el decreto de estado de excepción constitucional, una medida que busca restablecer el orden y la justicia en la frontera con Colombia por el estado de Táchira. A partir de ese momento se hizo un despliegue de un nuevo sistema de seguridad denominado la OLP (Operativo de liberación del pueblo) que se encargaría de desmantelar todas aquellas bandas paramilitares infiltradas en territorio venezolano implicadas en actos delictivos y eliminar los delitos en las regiones fronterizas.

Esto trajo consigo un sinnúmero de situaciones con consecuencias para algunos positivas y negativas: Por una parte el profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela de la sede Táchira, Néstor Tolosa comenta que a raíz de la falta de control en cuanto al acceso de los colombianos a territorio venezolano se produjo en principio una transculturización esto aunado a que las autoridades habían sido muy permisivas en cuanto al trato de la personas pertenecientes a la frontera, viéndose implicados en secuestros, detenciones y asesinatos a personas presuntamente inocentes.

¿Qué hacen los medios al respecto?
Durante un recorrido que hiciéramos en los municipios fronterizos del estado Táchira, como parte del trabajo de campo de la unidad curricular Periodismo en Situación de Conflicto, Preventivo y de Frontera, de la UBV, pudimos constatar que desde el punto de vista comunicacional en la frontera los habitantes se encuentran maniatados debido a la clausura de algunos medios de comunicación, lo que imposibilita que en el territorio venezolano se conozca la situación que se vive en este paraje.

Al respecto Tolosa afirma que en el estado Táchira existen aproximadamente cinco emisoras radiales, de las cuales solo funcionan dos, agrega que los diales y las televisoras que se transmiten a nivel nacional, allí no poseen una amplia cobertura, esto motivado a que se pierde la señal repentinamente. Mientras tanto, el medio por el que se difunden las informaciones más relevantes es a través del celular: el whatssap “El whatssap es lo que nos mantiene comunicados y tiene credibilidad por la seriedad de las personas que conforman los grupos”.

Por otra parte el periodista Gerardo Burgos quien condujo un programa radial difundido por una radio comunitaria llamada Bolivariana Maute 90.5 FM ubicada en San Antonio del Táchira hace mención del tema, “el estado de frontera es opositor, los medios que han circulado tienen la misma línea” por otra parte comenta que los comunicadores sociales que conforman los espacios radiales no poseen los conocimientos básicos que debe tener un comunicador social, “Los que manejan los medios no tienen idea de lo que se debe hacer en un medio de comunicación”, agrega que le dan cabida a contenidos que no son relevantes dentro de un programa radial, los servicios elementales como la falta del luz, de agua, situaciones de inseguridad y otros problemas de interés social no son tomados en cuenta.

Para contrarrestar esta situación, Burgos propone que se dicten talleres y charlas de formación para los comunicadores sociales pertenecientes a esta región. Aunque el tema de la exclusión también hace vida en el estado Táchira, debido a que los comunicadores sociales en casos extremos son censurados “Los periodistas de acá no se sienten capaces de difundir nuevas noticias por miedo a ser excluidos de sus trabajos”.

En el caso de Gerardo es uno de los profesionales que ha mantenido firme su legado “quiero, puedo y no me da miedo” haciendo uso de su profesionalismo para difundir por los medios pertinentes información relevante en materia de frontera. Hace hincapié en que “desde cualquier profesión sin el pueblo no somos nada”, en el caso de los periodistas dice “somos inherentes a la sociedad como la vida misma” por lo que no vacila en hablar de los problemas de los distintos sectores de la frontera ante los medios de comunicación.
Es importante acotar que la emisora Bolivariana Maute 90.5fm en la cual trabajaba Gerardo Burgos se encuentra fuera del aire desde hace dos meses aproximadamente debido a un problema con la caída de la plataforma.

Medios disponibles
Sin embargo, existen otros espacios en los que se les da participación y voz al pueblo y uno de ellos es el programa “La voz del pueblo” conducido por dos habitantes del poblado de Ureña, ubicada en la parroquia Nueva Arcadia “Integración 95.7fm”, un programa de información y opinión dedicado a difundir informaciones de interés social.
En uno de sus programas, en los que se les dio cabida a la población UBV se plantean sugerencias y datos importantes con respecto al cierre de la frontera.

En materia de frontera
En cuanto al cierre de la frontera Freddy Orosco conductor del programa radial “La voz del pueblo” Comenta que el pueblo de Ureña ha sido maltratado por parte de las autoridades encargadas de liderar el pueblo de Ureña, la situación desde su punto de vista se torna complicada debido a que la mano de obra de los productos que entran a este sector pertenece al pueblo de Santander y el pueblo se ha visto limitado a adquirir los productos de primera necesidad que obtenía al pasar la frontera y el costo actual del bolívar en Cúcuta no les permite comprar con facilidad debido a la disparidad cambiaria que existe, situación que no ha querido ver el colombiano.

Por otra parte Elías quien acompaña a Freddy en la conducción del programa “La voz del pueblo” agrega, que el pueblo colombiano es el que se ha visto afectado en mayor medida por el cierre de la frontera, en comparación con el territorio venezolano, esto debido a que varias empresas permanecen cerradas por la falta de compradores “El gobierno colombiano le da libertad a las casas de cambio y colocan el precio del bolívar al precio que les da la gana, hay gran cantidad de empresas cerradas por la ausencia de venezolanos que iban a comprar allí”.

De esta manera se evidencia la atención que requiere el pueblo de la frontera en materia de comunicaciones, pues es preocupante que en un sector con tanta movilización como lo es la frontera, no se conozcan las informaciones que se producen a nivel nacional por la falta de cobertura de las televisoras y emisoras transmitidas en los demás estados del país y que por parte del pueblo venezolano se desconozcan las noticias del acontecer en los pueblos que se encuentran en la frontera con el hermano país colombiano.

Jorgely

Estudiantes de la UBV en el seminario “Realidades de la Frontera” en la sede Táchira. En la foto:  Melissa Rodríguez, Marwis Piñerúa, Mayerling Gonzalez, María Gabriela Pertuz, Winderling Espinoza y Carlos García

corredorhumanitario

Corredor humanitario. Ciudadanos colombianos pasan cada 20 o 30 minutos a su paìs, sin contratiempos

La frontera es una oportunidad no un conflicto

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“El periodismo se aprende con los pies”

Reportaje de  la estudiante Winderling Espinoza, del último año de Comunicación Social de la UBV

 

Tal día como el 28 de abril de 2016 comencé mi primer viaje a la frontera colombo-venezolana en San Antonio del Táchira (digo que comencé porque pienso volver) y todo empieza por la Unidad Curricular del Programa de Formación de Grado en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela, llamada Periodismo Preventivo en Situación de Conflicto y de Frontera.

Al principio había tomado este viaje como una aventura, como algo que nunca había visto pero que quería ver y que imaginaba como una zona selvática, desolada, donde sólo reinaban narcos y paramilitares armados hasta los dientes.

Inmediatamente toda esa visión negativa fue removida de mi imaginario en el momento en que pisé San Antonio del Táchira y realicé mi recorrido periodístico, porque como dijo Jorge Forero, profesor y ponente del seminario “Realidades de la Frontera”, en la UBV sede Táchira, “… La Geografía se aprende con los pies, el periodismo también se aprende con los pies”., ahora lo veo más que un compromiso de pasar la materia como una responsabilidad de visibilizar los distintos aspectos que se viven en la frontera porque la mayoría de las veces la frontera es considerada como una zona de peligro donde hay conflictos y anomalías por doquier, donde no viven personas civilizadas, donde no hay escuelas, donde no se hacen actividades recreativas, deportivas, donde no hay comunidades mancomunadas como en cualquier otra zona del país.

Por tal motivo decidimos hacer un recorrido por el sector conocido como La Invasión, una comunidad estrecha en la que también se puede trasladar hacia Cúcuta por un camino más arriba, allí habitan familias venezolanas unidas con colombianos y familias colombianas con hijos venezolanos. La comunidad está conformada por una base de Misiones en la que funciona la Misión Ribas, alrededor de siete Consejos Comunales, una escuela de primaria, un terreno donde se practica deporte y otras actividades recreativas, y un pequeño huerto donde cultivan vegetales, así mismo estas familias pudieron exponer su inquietud o su necesidad para la apertura de la frontera ya que fueron separadas de sus familias en el momento del Estado de Excepción.

Ciertamente vale decir  que en esta zona también vive gente común y corriente, gente trabajadora, gente amable y que el contrabando, el paramilitarismo, la legitimación de capitales,  narcotráfico y la prostitución no es un tema de nacionalidades que esta introducido únicamente en la frontera sino que es un tema de clases, es una cultura que ha invadido cualquier otra sociedad por quienes persiguen las riquezas de un territorio y apoyan el terrorismo.

El cierre del paso fronterizo, el pasado 19 de agosto de 2015, fue debido a las distintas irregularidades que se estaban cometiendo allí durante muchos años y que indudablemente requería después de mucho tiempo una medida decisiva. Sin embargo necesitan establecerse más adelante nuevas acciones para que la frontera pueda convertirse en una oportunidad y no en un problema  partiendo del principio de igualdad y reciprocidad a pesar de la carga histórica que tiene la relación entre Colombia y Venezuela a partir de la traición de Santander a Bolívar.

Hasta nuestros días ha sido difícil concretar lazos de hermandad con los gobiernos que ha tenido la República de Colombia en estos últimos años porque nunca han sido sinceros pero que en cambio Venezuela ha sido muy bondadosa con el pueblo colombiano considerándolos como parte de nosotros mismos.

Por otro lado es un deber contrarrestar esa imagen creada por la mediática transnacional encargada de distorsionar a través de una serie de reportes negativos y esto se pudo constatar en el momento en que el presidente Maduro decretó el Estado de Excepción, cuando rápidamente se presentaron los medios colombianos como RCN Noticias, Caracol y el Tiempo al puente fronterizo, evidentemente con el apoyo de voceros políticos de oposición locales aprovechando  la situación, creando miedo y rechazo entre venezolanos y colombianos. Una frontera por donde circulaban diariamente unas cinco mil personas, según la cifra aportada por Jorge Forero. Coordinador de la oficina de Relaciones Internacionales y enlaces de la Gobernación del Edo. Táchira) pero nadie sabe eso.

Finalmente al cabo de tres días de estadía pude darme cuenta el bombardeo de informaciones manipuladas que se fabrican desde Colombia porque un día me dirigí a un pequeño restaurante de comida rápida de la zona para cenar y mientras esperaba el pedido observé el televisor pantalla plasma y para mi sorpresa la sintonía era de RCN, pues esto inmediatamente responde el tema de la dominación mediática internacional y la transculturización en el pueblo de San Antonio de Ureña, por supuesto que no es mera casualidad que allí se sintonicen mas las radios de Cúcuta que las del Táchira, no es casualidad que el vallenato, la cumbia, el reggaetón y la bachata sean el himno nacional en San Antonio por eso creo importante que Conatel evalúe esta situación en cuanto a su funcionamiento requiere ya que considero que este grave problema nos ha ganado la batalla comunicacional en nuestro país.

 

 

Colombia aplica medidas unilaterales e impide el paso libre de venezolanos

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Crónica: La Guadalupe (antes “La Invasión”) siete meses después del cierre.

San Antonio del Táchira luce tranquilo. Comercios solitarios, poco tráfico. Usted puede transitar por sus calles hasta altas horas de la noche y la sensación de seguridad es del 100 por ciento. Hay militares por todos lados.

A dos cuadras de la aduana principal, la que conduce al puente Simón Bolívar y de allí al departamento norte de Santander, es decir, Cúcuta, los colombianos que necesitan cruzar hacia su país se agrupan y esperan tranquilamente a que se abra el corredor humanitario cada media hora. Les chequean sus documentos y caminan, escoltados por la GNB, unos 600 metros hacia el otro lado donde les esperan taxis, mototaxis y transporte colectivo. Observamos que nadie les requisa sus pertenencias y el proceso se cumple con absoluta normalidad y paz.

De allá para acá igual. Pasan de a dos, de a tres. A pie. Con bolsos de mano. Luego regresan. Nadie los perturba.

Pero nosotros no pudimos ir a Cúcuta en esta oportunidad. En este cuarto viaje de campo con estudiantes de periodismo de Frontera de la Universidad Bolivariana de Venezuela, no nos permitieron la entrada a tierra colombiana y, en general, ningún venezolano puede hacerlo pues el gobierno que preside Juan Manuel Santos está aplicando medidas unilaterales como por ejemplo: no se puede pasar sino con visa o una carta de trabajo; además hay que demostrar que el o la aspirante tiene capacidad para sostenerse financieramente en aquel país, es decir, un estatuto de turismo internacional que no se le exige al colombiano para entrar a Venezuela, y hay que pagar 40 dólares al entrar. Cabe resaltar que esto nunca había ocurrido entre los dos países desde que se firmó el histórico acuerdo de Tonchalá en 1959, ni tampoco es requisito para transitar por países latinoamericanos.

Ya era una costumbre ver a venezolanos y colombianos confundirse en ese tránsito social y cultural que es la frontera al margen de la criminalización que de ella ha hecho la comunicación hegemónica de ambos paìses…¡Somos tan parecidos! Ahora es sólo privilegio de los de allá venir a este lado. Camila Pardo, por ejemplo, una estudiante de la Universidad de Pamplona, trae a su madre cada 15 días para un tratamiento médico gratuito que le hacen en el Centro Diagnóstico Integral de San Antonio. Hasta le regalan los remedios. “Le estoy agradecida a Venezuela y al presidente Chávez porque la atención médica en Colombia es muy cara”, dice.

En 2014 el presidente Maduro decidió cerrar parcialmente el paso fronterizo de 10 de la noche a 5 de la mañana; en 2015, por un ataque paramilitar a oficiales del Ejército venezolano radicalizó la acción y anunció el cierre total. Ya nada es como en 2014, cuando un censo realizado por la Guardia Nacional Bolivariana estableció que más de seis mil motorizados iban y venían diariamente bachaqueando gasolina y productos regulados. Se decretó un plan de pico y placa también para controlar el paso de taxis, pero nada de eso dio muchos resultados. Los decomisos de combustible y comida eran grandes pero el esfuerzo se perdía por la corrupción y entonces había que estar cambiando a los guardias a cada rato. Por aquellos días el pueblo pedía el cierre de esa frontera y Maduro lo escuchó. Después decretó el estado de excepción en más de 2 mil Km de frontera con Colombia en los estados Zulia, Apure, Amazonas y Mérida, porque el contrabando se iba mudando a medida que el cierre se extendía. A casi un año ha habido notables mejoras en algunos aspectos pero no en otros.

Voceros del gobierno regional del Táchira confirmaron que existen varias propuestas para una apertura de la zona fronteriza aunque la sola mención de ello levanta tanto airadas protestas como moderadas opiniones a favor. Sin duda es una decisión política muy difícil para el presidente Nicolás Maduro quien deberá evaluar las opciones. ¿Quizás de nuevo escuche al pueblo?.

Algunas de las medidas para “regularizar” la vida en la frontera colombo-venezolana pasan por la construcción de una ciudadanía fronteriza y un seguro internacional. No se plantea el paso de vehículos ni de mercancía por parte de particulares. Se aplicará el principio de reciprocidad. Nada volverá a ser como antes, aseguran desde la gobernación, y adelantan que no se trata de reeditar el Tratado de Tonchalá, suscrito en 1959 por ambas naciones y que “no sirvió para nada”. Preocupa, eso sí, que ya expiró el estado de excepción y hay quienes piensan que la situación “no se sostiene”. Los expertos e investigadores del tema cuidan las palabras. “Aquí no se ha cerrado la frontera” afirman, sino “el paso fronterizo” y comentan que ya hay un flujo ilegal de personas que cruzan hacia el lado colombiano pagando un “peaje” de hasta 12 mil bolívares aunque desde Colombia sus medios difundan una imagen de eficiencia fronteriza que no es tal. La trampa siempre sale.

Lo cierto es que en la región encontramos quejas de lado y lado. Los comerciantes, por ejemplo, extrañan la clientela, pero también hay posiciones muy radicales que rechazan la reapertura y vaticinan un “pandemónium”. “Si abren la frontera perderemos Venezuela. Colombia aún no deroga la resolución No. 8, no ha cumplido con nada y ahora metió a su ejército a custodiar las aduanas”, dicen y aseguran que aún las condiciones no están dadas pues persiste el ataque contra la moneda venezolana. Lo que sí pudimos constatar, es que continúa el tráfico de billetes venezolanos hacia Cúcuta. Casi todas las transacciones se siguen haciendo en efectivo y rara vez se consiguen puntos para pagar con plástico o débito. Además hay que aprovechar la luz pues los cortes de energía son de 8 de la mañana a 12 del mediodía. Las colas en los cajeros automáticos son interminables. Nuestros billetes siguen pasando a Colombia y con toda regresan para comprar los productos regulados.

La inflación atenta contra el bolsillo de cualquiera y hay que andar literalmente con un “saco de plata” para poder desenvolverse en San Antonio y en Ureña.

“La invasión” siete meses después

A unas cuantas calles de la aduana principal queda lo que se conoció como “la invasión”, cuyo nombre realmente es La Guadalupe, donde los medios opositores venezolanos y los colombianos montaron el tinglado mediático en agosto de 2015 afirmando que Venezuela violaba los derechos humanos.

Allí quedan en pie unas mil casas, ranchos, bienhechurías e igual número de familias. Hay una comuna constituida por siete consejos comunales. La mayoría de los habitantes son ciudadanos neogranadinos.

LA ENTRADA

La entada a La Guadalupe, así se ve desde San Antonio

El sitio ahora es custodiado permanentemente por el Ejército y además cuenta con una base de misiones que el gobierno bolivariano destacó allí para atenderles. Llegamos gracias al profesor Néstor Tolosa, de la UBV.

Aunque gozan de servicio de tuberías para aguas blancas y electricidad sigue siendo una zona deprimente, polvorienta y sin vialidad. Para adentrarse en ella hay que cruzar un rudimentario puente construido sobre aguas negras y putrefactas.

“No tomen fotos”, nos dicen, “no miren a los guardias”.Si toman fotos después le llegan al hotel los paramilitares.

EL PUENTE

El puente. Cruzan los estudiantes de la UBV que ayudan a un señor ciego

La cultura del miedo quiere ganar terreno. Igual tomo fotos y no pasa nada.
En la zona quedaron como mudos testigos muchos ranchos que exhiben en sus fachadas letras distintivas de aquel operativo: “D” de demoler o “R” de reubicado. Sus dueños siguieron viviendo en esas precarias viviendas a pesar de las advertencias. El vehículo por excelencia es la moto de alta cilindrada. Hay muchas y son conducidas especialmente por niños y muchachas.

Guillermo Castilla Ramírez es colombiano, vocero de economía comunal del Consejo Comunal de la Guadalupe. Acepta hablar con nosotros pero nos pide que circulemos. Mientras hablamos y caminamos por el lugar a cada rato nos pasan las motos cerquita, acelerando. Dice que los paramilitares continúan actuando en la zona y se confunden con los niños motorizados. “Aparecen y si no te apartas te llevan por delante y no hay reclamo”. Guillermo vive en una humilde casa decorada con su letra “D” en la fachada y un punto rojo. “Nunca me dijeron qué significaba eso”, dice y posa para la foto.

CASTILLA

Guillermo Castilla nos recibió en su casita

La casita es humilde, pero su carro es mejor y lo usa para hacer de taxi a los médicos cubanos Tiene una familia numerosa y para seguir yendo a Colombia sin problemas inscribió a dos de sus hijos en una escuela de Cúcuta. Entonces va y viene en completa libertad, lleva dinero y productos regulados de Venezuela a su familia. Su esposa administra una bodeguita allí mismo en La Guadalupe.

LAS CALLES

Una calle de La Guadalupe

“No me gusta que lo llamen invasión porque esto no es una invasión aquí el problema es la titularidad de las tierras y hay fuerzas y poderes que las quieren”. En su opinión, hay gente interesada en esas tierras para urbanizar o montar allí almacenadoras. “Quieren que estas tierras sean de las élites”.

Epílogo

Ya hemos caminado casi todo el sector. Castilla nos muestra una iglesia en construcción. Hace un alto en su relato para decir que por allí han proliferado distintas religiones y es verdad. El reggaetón y el ballenato rompen el aire y se confunden con himnos evangélicos.
Salimos de la Guadalupe bien entrada la noche. Lo dejamos allí y desandamos el camino hacia la ciudad.

No se ve nada y a tientas cruzamos el puente. Me agarro del compañero que va adelante y rezo para no caer…

LA IGLESIA.jpg

Están construyendo una iglesia católica porque han proliferado muchas otras religiones

LA GUADALUPE AHORA

Esta es La Guadalupe casi ya al anochecer

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Un ranchito que no fue demolido. Quedó la “D” de…¿Durable?

Lea aquí Revista Diálogo de Saberes (Universidad Bolivariana de Venezuela)

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Revista Dialogo de Saberes No. 21