Gotas de lluvia

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De verdad…Me entristece mucho no volverte a ver…Por estos días de lucha necesaria es la fuerza y el ímpetu de tu accionar

Disfruten esta hermosa canción dedicada a Hugo Chávez…

Autora e intérprete: Daniela Cabello

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Falta Justin Bieber


Hello, Rihanna? WTF…?

Luisana Colomine

Todo se ha ido dando con pasmosa exactitud aunque, tal vez, los tiempos en las reacciones de los “habituales” parezcan un poco desfasados. Por ejemplo, el ex presidente de Costa Rica, Oscar Arias, salió con una posición adelantada al hacer su balance sobre la situación en Venezuela, en un mensaje difundido por la diputada María Corina Machado en su cuenta de tuiter, la noche del 12 de febrero. Evidentemente, todo debió consumarse, según el guión, ese día, pero al registrarse las lamentables muertes de Bassil Dacosta y Juancho Montoya, la reacción del gobierno de ordenar la detención del ex alcalde de Chacao, Leopoldo López, principal dirigente de las escaramuzas, e Iván Carratú (quien estuvo al lado de Carlos Andrés Pérez el 4F de 1992), neutralizó con creces  la acción golpista.

Pero lo que vino después, y da cuenta del tremendo poder foráneo que tienen esos sectores, anima esta humilde reflexión y es que ahora tenemos un nuevo actor ¿político?: la industria del entretenimiento que mete sus manos en Venezuela, alentada por quienes desde fuera atizan y “venden” una situación de guerra civil en nuestro país. Ya perdimos la cuenta de la cantidad de fotos trucadas o pertenecientes a otras situaciones que se muestran como si hubiesen sido tomadas ayer u hoy en Caracas, pero eso es un recurso hasta “normal” en esto de la guerra de cuarta generación.

 Lo que sí es un “tubazo” es que una cantante como Rihanna, natural de Barbados, quien por concierto cobra la módica suma de 10 millones de dólares, y hasta más de 100 millones de dólares si le piden sentarse en el “Front Row” de la moda, desvíe su mirada hacia Venezuela y pida rezar por…¡Nosotros!. La chica, que ha debido aclararse la piel (sus fans preguntan si es blanca o negra o si sus ojos claros son naturales) y plancharse el pelo para poder encajar en el estereotipo de esa industria, acaba de grabar un video “caliente” con Shakira cuyas ganancias aún no se han medido. A Rihanna le siguió el actor Jared Leto, integrante de la banda 30 Seconds To Mars y reciente ganador de un Globo de Oro…Leto también ha lanzado un mensaje de tuiter solidarizándose con mis “hermanas y hermanos” de Venezuela, ante  las informaciones exportadas por los sectores de oposición sobre la cruenta guerra interna que al parecer libramos ¿dónde? Pues…en “el este del este”.

Pero esta nueva variable en el menú de protestas opositor, que pone a opinar sobre Venezuela a gente que nunca ha pisado pero ni en sueños esta Tierra de Gracia, y que por consiguiente no conocen su realidad, opera básicamente desde tuiter y sus impulsores han buscado a los que más seguidores tienen. Leto, por ejemplo, se ha dado a la tarea de “retuitear” cuanta foto le llega desde Venezuela sin ni siquiera tomarse la molestia de verificar la fuente y de esta manera han circulado millones de mensajes falsos, trucados o en el mejor de los casos, distorsionados.

La oposición ha echado mano incluso de formatos que rápidamente se posicionan en las redes y que ganan la atención de los medios de comunicación internacionales más por su espectacularidad que por sus contenidos, como por ejemplo el hecho de que las madres oposicionistas (emulando a las históricas y sufridas de la Plaza de Mayo en Argentina), se vistan de blanco y se aposten en la Plaza Sadel de Las Mercedes. Ellas que no han vivido (ni vivirán) ni la mitad de lo que aquellas gloriosas mujeres, a causa de una cruenta dictadura que, por supuesto, no tenemos en Venezuela.

Es interesante recordar que históricamente los mecanismos de influencia de Estados Unidos  en América Latina han sido entre otros: las agencias internacionales de noticias; las agencias  internacionales de publicidad; los exportadores de materiales de programación, impresos y audiovisuales; el entretenimiento…

Pero…Oh, decepción: ¡Falta el pronunciamiento de Justin Bieber! (aunque tal vez no esté lo suficientemente sobrio para ello, además de que ni siquiera debe saber dónde “quedamos”)

 

 

 

 

 

 

Hace 22 años…

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Hace 22 años...

Primera plana de El Nacional en 1992, luego de la rebelión del 4F cuando el mundo conoció a Hugo Chávez Frías. Bueno, no fue exactamente así, jejeje, pero esas eran las opiniones de quienes después saltaron la talanquera…Por ejemplo Angela Zago (fue mi profesora en la escuela de Periodismo de la UCV). Una vez la entrevisté para El Universal y sólo hablaba maravillas de Chávez, tanto que tuve que preguntarle:…¿Y es que para usted Chávez no tiene nada malo?” Adivinen su respuesta. El 11 de abril de 2002 la vi pegando gritos en La Carlota, chillando para que los marines vinieran a invadirnos…¡Pobre!

Mi proceso con Chávez: Historia de un autógrafo


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Ese día nos convocaron a una reunión en el Palacio de Miraflores. Ya yo había renunciado al diario El Universal para irme a trabajar con Willian Lara en la novísima Asamblea Nacional como Directora de Información y Medios.

El año 2002 fue acaso el más difícil para el presidente Chávez pero ya desde que ganó la presidencia, en 1998, se avistaba que los medios de comunicación definitivamente no lo querían…

Así que comenzó lo que calificamos de “conspiración mediática”, una práctica nunca vista en contra de gobiernos anteriores pese a los escándalos de corrupción y gestiones ineficientes. La guerra era brutal (se haría peor durante todo ese año) y entonces le recomendaron a Chávez que convocara a los periodistas que para ese momento laborábamos en diferentes entes del gobierno revolucionario. Fue muchísima gente y la reunión se dio en el Salón Ayacucho del Palacio.

Ya yo conocía a Chávez de tantas veces que lo entrevisté para el diario El Nacional. Chávez tenía un predilección especial por este medio, fundado por el insigne escritor Miguel Otero Silva y además sin duda era (es) un medio de mucha importancia en Venezuela (eso no se puede negar). Además, cuando Chávez salió de la cárcel de Yare, Miguel Henrique Otero y su esposa de entonces, Carmen Ramia, dueños del periódico y gente de influencia en círculos intelectuales y culturosos, le dieron, en principio, todo su apoyo al líder de la rebelión de febrero, tanto que Carmen Ramia le cedió los espacios del Ateneo de Caracas (del cual también eran propietarios) para sus primeras ruedas de prensa una vez en libertad…Luego se le voltearon y se convirtieron en sus acérrimos enemigos, al igual que el periodista y ex director de El Nacional, Alfredo Peña quien a la sombra de Chávez llegó a ser Alcalde Metrpolitano.

Estando yo en El Nacional, recuerdo un día que me llamaron por radio desde el periódico: “el comandante Chávez te anda buscando”. “Dile que me espere”, le pedí a la chica que controlaba las patrullitas de El Nacional. Cuando llegué me dijeron que él estaba en los talleres. Bajé a la rotativa y lo vi de lejos: rodeado de trabajadores que escuchaban con extrema atención su arenga. Por aquellos días yo era muy crítica de Chávez, pero eso será algo que analizaré en otra oportunidad.

Verlo siempre era una atracción. Un hombre carismático, simpático, de fácil sonrisa, atractivo, jodedor, como decimos acá, muy galante con las chicas, muy cercano, hasta familiar, diría yo. Se acordaba de cosas increíbles. Por ejemplo una noche nos atracaron en la puerta de mi edificio a mi y a un amigo (fue en el segundo gobierno de Caldera, 1996, y ya la inseguridad azotaba) y  la “noticia” la publicó El Nacional en la página de sucesos porque, claro, habían atracado a una de sus periodistas. Se robaron el carro de mi amigo y otras pertenencias. Para mi sorpresa, cuando me saludó en la reunión de Miraflores, seis años después, Chávez me preguntó: “¡Mira, ¿y el carro apareció por fin?”. Luego, en 2009, en un acto de grado de la UBV en El Poliedro, el Presidente llegó sin avisar. Yo estaba en el cuerpo de autoridades, de toga y boina, y él subió a saludarnos a uno por uno. Al verme me volvió a preguntar: “Pero el carro apareció ¿no?”… Otro día, antes de las elecciones de 1998, me regaló un pañuelo a la salida de aquellos foros que impulsó la Academia de La Historia con los candidatos presidenciales. Chávez había participado junto a Claudio Fermin, Irene Sáez, y otros. Yo había leído que él acostumbraba a llevar consigo dos pañuelos: uno para secarse el sudor y otro reservado para alguna dama que lo necesitara. Cuando concluyó el foro se improvisó una rueda de prensa en el patio de la Academia y le pregunté si lo del pañuelo era cierto. Se sacó uno azul del bolsillo y me lo regaló: “¡Toma!, este es el de las damas”. Me sonrojé ante su inesperada reacción, y mis colegas se morían de la risa…Y entonces en ese mismo acto de grado, me sorprendió con la pregunta: “¿Y el pañuelo aquel? lo regalaste verdad? jajaja”(…) Imposible no reír con Chávez…Pero, no. Por supuesto que no regalé aquel pañuelo. Lo conservo aún.

…Y verlo, ya como Presidente de la República, era palpar un sueño, ese sueño que hemos tenido todos los que de alguna manera veníamos acariciando el ansiado cambio. Era alcanzar la utopía. Esa noche, en Miraflores, nos pidió sinceridad, que le dijéramos lo malo, que no quería oír lisonjas y entonces se desató un rosario de quejas por las malas gestiones de los alcaldes chavistas. Por esos días, el Presidente solía salir de noche en un carro que manejaba él mismo. Nos contó que le molestaba caer siempre en los mismos huecos y ver tan sucia a Caracas.

En aquel encuentro descubrí al Chávez fumador. ¡Fumaba como un cosaco! y era muy humilde al recibir la crítica. Hicimos un círculo y él se sentó en el centro. Con su cajetilla de cigarrillos allí…Se me antojó que era un fumador compulsivo.

Cuando concluyó la actividad todos se le querían acercar. Yo quería que me firmara la Constitución pero luego me di cuenta que no la cargaba encima…Le pasé un papel, lo tomó y me miró como preguntando. Yo andaba con un collarín por un “latigazo” que me había dado en la cervical de tanto manejar (nos habíamos echado mi hija y yo un larguísimo viaje a Mérida y otros pueblos). “¡Chica, pero qué te pasó!”. Firmó aquella hojita toda arrugada que yo saqué de la cartera. Me la devolvió con su firma y desde entonces la atesoro.

Pero mas importante que ese autógrafo fue el documento generado al calor de aquella discusión. Dimos un paso al frente para apoyarlo. 

Hoy, cuando se cumplen 15 años de su juramentación como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quise hacer este pequeño homenaje al Comandante Chávez…

¿Epitafio del periodismo venezolano?: “ya no tenemos a quién creerle”


Luisana Colomine

Hay quienes afirman que todo lo que publican o dicen los medios de comunicación es mentira. Pero decir eso también sería una mentira pues para demostrarlo necesitaríamos desmontar cada una de las informaciones, ir a  cada fuente y verificar cada dato. De modo que el usuario de medios o las “audiencias”, imposibilitados de constatar la veracidad de esos contenidos sencillamente “creen”, así como creían en aquellos primeros pregoneros que se paraban en las esquinas de la antigua Roma a leer edictos a viva voz, y “cantar” otras noticias de interés para aquella sociedad que, sin saber, estaba asistiendo al nacimiento de lo que hoy conocemos como “periodismo”.

En nuestro diario oficio y desde que el periodismo venezolano empezó a transformarse para convertirse en meramente declarativo por la falta de investigación, confieso que veo TV con una libreta en la mano anotando y sistematizando lo que dicen; ando por la calle tratando de hacer mis propias noticias y, por supuesto, cuando leo periódicos no puedo dejar de analizar títulos, fotos, y hasta lo que parece más inocuo para un lector despistado y confiado: la ubicación de la noticia en la primera plana, su intencionalidad, sus entrelíneas…Las entrelíneas se las dejo a uno de mis admirados escritores, Julio Cortázar, quien con Rayuela (1963) nos regaló dos textos y usted puede leer uno y prescindir del otro “sin remordimiento”. Y es que hemos tenido que aprender a leer entrelíneas lo cual en periodismo no es válido, especialmente desde que la Unesco declaró la información como un derecho humano. Es absolutamente necesario leer de nuevo el Informe MacBride, condenado en 1980 por los Estados Unidos y Gran Bretaña en atención a las recomendaciones que reclamaban un nuevo orden informativo mundial. El periodismo es información, es pasión y vida; pero por encima de todo debe ser verdad, especialmente verdad. Por eso es imperdonable que un estudiante de periodismo cometa plagio, o copia y pegue cosas de wikipedia o de cualquier otro sitio de Internet. Quien haga eso que cambie de carrera y francamente le sugiero, si quiere seguir en el ámbito comunicacional, que compre un kiosco de periódicos y venda noticias comentadas. Seguro le hará menos daño a la humanidad.

Esta mañana leí una noticia en el diario El Universal que me interesó porque se trataba de un informe de la Unesco sobre educación.

Primero me sorprendió el austero espacio concedido a tan importante información, en comparación con otros materiales. Además, habiendo trabajado muchos años en ese medio, sé que generalmente de viernes para sábado se reserva más espacio para los obituarios (una apreciable fuente de ingresos económicos) y cuando éstos no llenan las dos o tres páginas apartadas (porque, caramba, no se murió suficiente gente), entonces es cuando se publican trabajos “fríos”, tan fríos como una morgue, y los tienen allí en el “congelador”, como decimos los periodistas, para tapar esos huecos rápidamente antes de la hora de cierre del periódico, cerca de la medianoche.

Pero es normal que eso ocurra en los medios que cumplen religiosamente con su “agenda setting” y con aquello de publicar sólo lo que les interesa o lo que les conviene.

Ahora bien, lo que me hizo saltar de mi asiento fue la reseña del periodista que realmente hizo gala de una tosca técnica de manipulación, porque mezcló cosas, sin citar fuentes en su información pero afirmando con unas comillas que no se abrieron pero que sí cerraron para dar la idea de haber tomado aquello de algún sitio. Él escribió: “En Venezuela no se evalúa el sistema educativo desde hace 15 años. El déficit de docentes en ciencias y la escasa preparación de los jóvenes, que no superan las pruebas más elementales, son aspectos pendientes”. 

De inmediato busqué el estudio original en la web oficial de la Unesco y para mi asombro Venezuela no se menciona por ninguna parte.

Por si fuera poco, el periodista ni siquiera se tomó la molestia de leer el informe completo sino apenas la introducción de un resumen ejecutivo que por supuesto, no reflejaba ni remotamente la investigación. Entonces sacó con pinzas algunas afirmaciones y trató de “adecuarlas” a una supuesta situación de mala educación en Venezuela y aquello quedó como si la Unesco hubiese sentenciado que en nuestro país había mala calidad educativa.

Es un pequeño ejemplo de los muchos que encontramos a diario. Cito parte del artículo 4 del Código de Ética del periodista venezolano: “El periodista tiene la verdad como norma irrenunciable (…)”. ¿Se ha convertido la verdad en una ilusión? Cuando  las tendencias mundiales del periodismo de investigación siguen el método del mismísimo Karl Popper (incluyendo la fase de falsación) para mayor rigurosidad, nosotros en Venezuela dependemos de las declaraciones de algún fulano experto en algo y con eso nos conformamos. En días pasados alguien decía: “ya no tenemos a quién creerle”, a propósito de las muchas versiones de un suceso registrado el pasado miércoles en la población de Ocumare del Tuy y en las cuales había la misma mezcla de la reseña que hoy nos ocupa. También hubo críticas a los medios del Estado (debemos diferenciar propaganda de información) los cuales, inexplicablemente ni siquiera enviaron reporteros al sitio para constatar los hechos. ¡Oh, Dios! No me hagan decir: “aquí yace el periodismo venezolano”.

“La verdad pura y limpia es el mejor modo de persuadir”, eso dijo Simón Bolívar, El Libertador, a Rafael Urdaneta, prócer de nuestra independencia, en carta fechada el 03 de agosto de 1829. ¿Qué tal si aplicamos eso en nuestro diario hacer, colegas periodistas?

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Un extraño velatorio

Llegué a ver esto en Puerto Rico hace unos años ya…Son costumbres que no tienen nada de extraordinario en quienes ya, incluso, manifiestan ese deseo mucho antes de dejar este plano…