Ruleteo nocturno por tres clínicas privadas


La vida por una clave

Aquella mañana, María llegó directo a la emergencia de la clínica “Las Ciencias”. Había pasado una noche de perros con un agudo malestar repentino y todas las molestias asociadas al complejo sistema gastrointestinal. Como era temprano (6 am) la emergencia estaba solitaria. María creyó en su suerte por ser la primera enferma de ese día. La enfermera de turno la recibió con una mirada de esas que no te miran. María le contó de su sufrimiento y tal vez hasta exageró en el cuento buscando un poco de compasión. La respuesta de la enfermera fue automática: “Pase por administración y cuando le den la clave el médico bajará…” María pensó en Chávez…

La hija de María corrió a administración para apurar lo de la clave y se encontró con un ser que tal vez a esa hora estaría harto de tanto enfermo y de tanta quejadera…Y de tantas claves fallidas…La chica dijo el nombre del seguro: “Previsora”: El encargado ladró: “Suspendido”…”Ajá ¿y entonces? Mi mamá necesita atención…”…”Bueno – le respondió el otro- tendrá que pagar el depósito, seis mil bolívares, y si no los consume todos se le reintegra el resto en tres días hábiles…”. La hija aceptó porque María estaba realmente mal…Pero, la Ley de Murphy no perdona: la tarjeta de débito no pasó. “¡Rechazada!…El siguiente!” dijo el hombre, sin levantar la vista. La hija se devolvió apesadumbrada y le contó a María lo ocurrido. María, como pudo, casi doblada del dolor, se fue hasta administración para usar, entonces, el seguro de su institución. “Federal”, cantó. Y del otro lado, cual siniestro juego de Bingo, la respuesta: “¡Suspendido!”. Ya eran casi las 7 am y a María no la había visto el médico. Por dignidad resolvió marcharse con su dolor a otra parte.

El cuento se repitió en dos clínicas más, salvo en el CDI ubicado en la Universidad Bolivariana de Venezuela, donde le inyectaron un medicamento y le regalaron unas pastillas “para el asco”. Nada de eso hizo efecto y María seguía mal.

Lo peor le ocurrió en la Clínica Metropolitana, adonde fueron a parar porque les aseguraron que allí sí aceptaban al Federal. Habían transcurrido ya horas y María seguía mal. En la Metropolitana le dijeron lo mismo: “Federal”. Y la respuesta: “Suspendido”. Entonces la hija ofreció el suyo: “Previsora”. Respuesta: “Activo”…¡Qué alegría! Por fin María sería atendida como Dios Manda. ¡Por fin tenía clave! Y se sentía bendecida. Pero, ¡oh!, decepción. Debía anotarse en una lista de espera ya que la clínica estaba “full”. La enfermera le dijo sin mirarla: a medida que se desocupe la sala voy llamando pacientes pero tiene que esperar. María volvió a pensar en Chávez… Se sintió humillada, irrespetada, por un sistema perverso. Vio el sufrimiento ajeno. Caras tristes y cansadas, de gente tal vez peor que ella. Ruleteadas de clínica en clínica porque “están full”… María se sentó un rato en la sala de espera, bastante austera para ser de una de las clínicas más costosas de Caracas, de esas cinco estrellas,  y donde el depósito para que te atiendan sin una clave, ya era ¡de 8 mil bolívares!. No había esperanzas de que atendieran a María quien poco a poco se iba desgastando, consumiendo…La hija, angustiada, comenzó a llamar a gente amiga y le dijeron “llévatela a la Sanatrix y cuando lleguen busquen a fulana”…A estas alturas (10 de la noche) ya toda la familia estaba avisada. María y su hija se fueron a la Sanatrix donde afortunadamente estaba activo el seguro de la Previsora. Buscaron a fulana y fulana les recibió con mucha deferencia. El médico de guardia, un gordo con cara de autoconvocado, habló fuerte como para que María lo escuchara: “No le puedo ofrecer nada. No tengo enfermeras, no tengo médicos ni cubículos disponibles. Tendrá que aguantar. Que se siente afuera, como los demás”. Los demás eran cinco personas que estaban por delante de María.

María estaba botando su estómago de a poquito y francamente ya no tenía fuerzas…Alguien le dijo: “eso está dando. Es un virus” Y María lo bautizó el virus DAKA porque le parecía que el bicho le estaba robando su salud. Una anciana de 83 años, con el mismo virus DAKA, había sido rebotada ya en tres clínicas. Su nieto desesperado llamaba desde el celular: “Por favor, está muy viejita ya no puede caminar, le suplico que me la reciba…”. Los únicos amables eran los conductores de la ambulancia…¿Qué esperanzas podía tener María?, pensó…La familia ya había llegado a la Sanatrix y eso la reconfortó para tomar la decisión de irse a casa…Sólo le quedaban las pastillas “para el asco” que le regalaron en el CDI y que al parecer al final le mataron el virus…María seguía pensando en Chávez…

En 2011, la fiscal Luisa Ortega Díaz anunció: “Las clínicas privadas y las compañías aseguradoras no pueden pedir claves ni cualquier otro requisito a sus usuarios para brindarles la atención médica necesaria (…) La salud es considerada un derecho humano fundamental y con ella no se puede comercializar”… La fiscal mencionó el numeral 22 del artículo 40 de la Ley de la Actividad Aseguradora, el cual establece que “queda prohibido a las empresas de seguros y las de reaseguros negarse a otorgar la cobertura inmediata en casos de emergencia prevista en el contrato de seguro de hospitalización, cirugía y maternidad, condicionada a la emisión de claves o autorizaciones de acceso”. María se reía pensando en esas declaraciones, porque de verdad, a los entes encargados de eso los ha visto es en los sitios donde venden peroles, pero no en las clínicas donde se muere gente por falta oportuna de asistencia médica…María se preguntaba que estaría pasando con los seguros intervenidos por el Gobierno, como Previsora y Federal…¿Para qué sirven si las clínicas los tienen “suspendidos”?…

Pero dos años después de aquella declaración de la Fiscal, se registró la muerte del bombero Carlos Alberto Rodríguez que inspiró un encendido artículo de Nicmar Evans titulado ¿Clínicas con claves asesinas y un Estado ineficiente?

Papá Estado: además de televisor pantalla plana, también quiero salud…Indepabis, tu decides…

 

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Por fuera son “amigables”, pero…En esta clínica murió el antiguo conserje de nuestro edificio, el Sr. Jesús. Al médico le pareció  que antes de prestarle los primeros auxilios había que bañar al paciente..El infarto fue más rápido…

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No es un hotel cinco estrellas…Es la clínica Metropolitana, donde la “ER” no se da abasto…

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Comunicado de la MUD fue redactado por “Chacumbele”


Mentiras y verdades

Luisana Colomine

Hemos hecho varias lecturas al “comunicado” de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), difundido este martes a raíz de la aprobación, por parte de la Asamblea Nacional, de la Ley Habilitante solicitada por el presidente Nicolás Maduro.

Más que un “comunicado”, se trata casi de una declaración “autosuicida”, para decirlo en palabras de uno de sus mentores, el ex presidente Carlos Andrés Pérez, que desconoce los delitos de comerciantes y empresarios beneficiarios del dólar preferencial para importaciones, y las políticas de protección del salario emprendidas por el gobierno bolivariano.

Si bien es cierto que aún no se define completamente el nuevo orden económico anunciado por el presidente Maduro, el preámbulo de ello han sido los esfuerzos para desmontar la guerra económico-mediática desarrollada en los últimos tres meses contra el pueblo venezolano, con componentes verdaderamente perversos y maliciosos, que van desde la usura, pasando por acaparamiento, desabastecimiento, especulación, mercado ilegal de divisas y siembra de desasosiego, zozobra, nerviosismo, descontento, frustración y rabia.

El periodismo de algunos medios también ha sido de guerra, dejando entrever incluso la posibilidad de una suspensión de las elecciones municipales que la oposición ha querido vender como un acto plebiscitario para aprobar o no la gestión de Nicolás Maduro y así forzar su salida.

Este panorama desolador, mostrado en el exterior, incluye también al Consejo Nacional Electoral y al resto de las instituciones democráticas, especialmente la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio Público. Se ha pretendido fabricar la imagen de un país desastroso, sin gobierno, totalmente anarquizado y a punto de la quiebra económica y moral, cuando lo que vemos en la calle (y en el aeropuerto) todos los días es absolutamente contrario a esa falsa reconstrucción de la realidad que vienen haciendo las empresas periodísticas desde que el presidente Chávez se inauguró en el poder en 1998.

Por eso el “comunicado” de la MUD se nos antoja casi como una sentencia de muerte para esa oposición errática y sin contenido programático, que sella su posición de seguir invisibilizando al pueblo, cuadrándose definitivamente con el lado más oscuro a un punto de no retorno. Como “Chacumbele”, ellos mismos se mataron y además lo dejaron por escrito…El majunchismo, así como AD y Copei en su oportunidad, avanza, inexorablemente, hacia el aniquilamiento.

De estas primeras lecturas al documento hemos decantado mentiras y verdades, apoyados en las últimas actuaciones del gobierno bolivariano y en opiniones de expertos economistas, así como nuestra propia mirada. No dudamos que con el correr de los días discurran otras consideraciones pero avanzamos con estas reflexiones como aporte al desmontaje mediático necesario, en  momentos en que mayoritariamente el pueblo apoya las decisiones tomadas hasta ahora, a la espera de políticas que, a la luz de la Ley Habilitante, permitan profundizar en la protección del poder adquisitivo e ir hacia una mayor independencia económica que reactive de manera sostenida el aparato productivo.

Seguimos con una posición crítica frente al consumismo desatado, y desde estas trincheras continuamos exhortando al pueblo para que desvíe la atención hacia otros valores como la formación ideológica, la sana recreación y la productividad, tal como lo dejó expresamente mencionado el Comandante Chávez en el Plan de la Patria.

Mentiras y verdades

1-    “Tras los anuncios de Nicolás Maduro  sobre un conjunto de medidas y posteriormente la decisión de ocupar comercios y ordenar una rebaja compulsiva de precios, es claro que la crisis económica que padece Venezuela se va a agravar”. Falso: ni son “compulsivas” las medidas ni la crisis se va a “agravar”. Son políticas que profundizan la justicia social y buscan un equilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios, así como ganancias razonables, ya que las importaciones se hicieron a dólar oficial.  

2-    “Rechazamos categóricamente la alteración del orden constitucional y democrático que ha llevado a cabo el gobierno nacional al forzar (…) la sanción de una ley habilitante manifiestamente violatoria de la Constitución”. Falso: la ley habilitante no es una “alteración” del orden constitucional. Está contemplada en el artículo 203 de la Constitución Bolivariana. Todos los Presidentes de Venezuela han solicitado poderes especiales. Carlos Andrés Pérez gobernó su primer mandato completo con una Habilitante.

3-    “En el discurso oficial original esa ley estaría supuestamente dirigida a luchar contra la corrupción, lo cual era insostenible…” Falso. Con la habilitante el Presidente Maduro puede agilizar resoluciones y decretos ley que apunten a un saneamiento de la administración pública y ejerzan un mayor control sobre los usureros y especuladores del sector privado, al tiempo de generar medidas contraloras que apuntan a regular las importaciones.

4-    “Queremos advertir que la verdadera intención de la solicitud de una ley habilitante ha sido la de hacer creer que el gobierno de Nicolás Maduro no es el principal responsable de los problemas económicos y sociales que sufren los venezolanos, al buscar nuevamente chivos expiatorios a los cuales culpabilizar de los errores del gobierno”  Falso: con las últimas medidas quedó demostrado que la especulación y el desabastecimiento provocado, son un componente importante de los niveles inflacionarios. De lo contrario ¿porqué algunos empresarios, como el caso del diputado Miguel Cocciola, dueño de Imeca, una de las empresas intervenidas, presuntamente huyó del país?

5-    Pérdida de reservas del BCV y agotamiento de sus reservas líquidas”. Cierto: parte de esto obedece al otorgamiento de 300 millones de dólares a empresas para la importación y a las prácticas nocivas (Cadivismo) gente inescrupulosa que aprovechó el dólar preferencial para alimentar el mercado ilegal de divisas. Pero, según el economista Mark Weisbrot,   “Venezuela cuenta con suficientes reservas e ingresos en divisa extranjera para hacer lo que quiera, incluyendo empujar hacia abajo el valor del dólar en el mercado negro y eliminar buena parte del desabastecimiento. Estos son problemas que pueden ser resueltos de manera relativamente rápida mediante cambios en las políticas.También cuenta con las reservas necesarias para cubrir por lo menos ocho meses, y posiblemente más. También tiene la capacidad de solicitar créditos a nivel internacional”

6-    “La brecha entre el dólar oficial y el paralelo se ha ensanchado hasta alcanzar 950,0%, cifra que es claramente insostenible”. Cierto: porque ha sido una situación empujada por ustedes mismos. Si bien el dólar paralelo se ubica en esos niveles, las medidas que ha anunciado el ministro Rafael Ramírez buscan “pulverizar” el dólar paralelo y estabilizar el bolívar. Las prácticas usureras de los beneficiarios de Cadivi han generado la situación actual.

7-    “Forzar una rebaja generalizada de precios por decreto (…) podría llevar a Venezuela a una situación de mayor escasez, al disminuir los inventarios (…)” Falso: el ministro Ramírez ha dicho que hasta septiembre se asignaron para importaciones  33 mil millones de dólares. Además las recientes medidas de supervisión han demostrado que existen inventarios suficientes para cubrir la demanda.

8-    “Igualmente, se corre el riesgo de que aumente el desempleo, como resultado del allanamiento, ocupación y cierre de establecimientos comerciales”. Falso: el gobierno bolivariano garantiza la estabilidad laboral de los trabajadores y además vendrán políticas de protección al pequeño y mediano empresario.

9-    Venezuela no está para más ensayos fallidos”. Cierto: por eso ustedes NO VOLVERÁN

 

Motivaciones diferentes


Tienda Cegus, Caracas, Bello Monte…Cola para comprar cosasImagen

Filipinas, después del tifón Yolanda. Cola para conseguir agua potable

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Por favor, bájenle más de dos…

Adiós, pinito canadiense


Por Luisana Colomine

Ya no podré comprarme el pinito canadiense, de esos que huelen, pues los están vendiendo a 3.800 bolívares. Sin embargo veo a la gente montándolos en el techo de sus carrotes último modelo (algunos no tanto), con las consabidas cajas de bolas, bolitas, luces y guilindajos importados, chinos, taiwaneses, del imperio, ¡qué se yo!.Tal vez espere hasta el 24 de diciembre cuando les bajan el precio ante la inminente llegada del Niño Jesús y porque ya los pinitos están marchitos, con ese color dorado que sólo el tiempo les da…Aunque quizás ahora sean transgénicos (gracias, Monsanto) y entonces puedan durar más que el Magallanes. Quizás terminemos la Navidad en casa como Dios manda: con pino canadiense y peroles nuevos por doquier…Luego nos ocuparemos de las uvas y de todo lo que en nuestra sociedad representa “pasar el Año Nuevo”. Pondremos de nuevo en los bolsillos las lentejas para tener dólares (pero igual hay que hacer la solicitud en Cadivi); saldremos con maletas vacías a dar la vuelta a la cuadra a ver si nos cae un viajecito al exterior el próximo año y así poder raspar mi cupo (pero las agencias de viajes están controlando los pasajes aéreos). Ya nada de eso vale…

Son episodios que forman parte de las representaciones sociales que el modelo capitalista nos impone (y aceptamos). Todo lo ciframos en un objeto y ese objeto pasa a convertirse en un símbolo, en un ícono, tema de conversación, de medios de comunicación y de marketing, por supuesto. La flor no sabe que es bella, ella simplemente nace y está allí para regalarnos su esplendor. Nosotros decidimos que es bella, le damos ese significado, la arrancamos del suelo y la convertimos en un objeto de venta al público que simboliza halago, amor, felicidad…Es como ir a la peluquería,  vestirse a la moda, creer en Justin Bieber o apoyar el Miss Universo. Debemos representar el objeto que hemos creado gracias a la publicidad, a la industria del entretenimiento, a nuestros modelos estéticos y de modus vivendi: hay que estar arregladitos, con los pelos alisados (para eso compramos las planchas); hay que equipar la casa con cosas nuevas porque eso es signo de bienestar social y de felicidad; hay que estar  “en forma” porque eso es sinónimo de salud y, además, retrasa el envejecimiento.

Es “el arte de vivir”, como escribió Pierre Bourdieau, quien en su obra “La Distinción” (1984) destaca que el interés por hacer de la vida cotidiana una obra de arte es perseguido principalmente por las nuevas clases medias y que para comprender el fenómeno es fundamental relacionarlo con el habitus de estos sectores. “Las nuevas clases medias deben ser entendidas como consumidores y productores de bienes y servicios simbólicos”, dice Bourdieau. Son los difusores de ciertos estilos de vida, son los nuevos intermediarios culturales.

Es el culto a la vida sana, la estética, a la posesión de cosas. Tenemos una comunidad de consumidores donde impera la satisfacción del deseo (Bauman), el derecho a disfrutar, más no de cumplir, algo que no encaja mucho con la ética revolucionaria, chavista, socialista que hemos tratado de construir en todos estos años, pero que vemos lejos de consolidar. El anclaje de eso es la cantidad inimaginable de dólares (300 millones) dados este año por Cadivi a setenta empresas para importar toda clase de cosas y seguir saciando ese derecho a disfrutar.

¿Hacia dónde va todo eso? Si mezclamos lo anterior con ferias navideñas y de comida, prácticas clientelares típicas de la llamada cuarta república (romerías blancas, pabellones verdes, ¿cuál es la diferencia?), justo en la antesala de unas elecciones, estaremos también buscando el valor utilitario del voto. Una forma pragmática de asumir esos procesos. Un retroceso.

Pero en Navidad y en elecciones todo vale. Esperemos el ratón de enero…

En las fotos: 1) cola para comprar juguetes; 2) cola para comprar celulares; 3) cola en los cajeros (se me acabó la plata, voy por más); 4) cola para comprar electrodomésticos…

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Querido Chávez: ¿A dónde se fue tu socialismo?


Querido Chávez: ¿A dónde se fue tu socialismo?.

Querido Chávez: ¿Adónde se fue tu socialismo?


El siguiente diálogo, tomado de El Universal hace reflexionar sobre la locura colectiva en Venezuela y el desenfreno por adquirir cosas, no importa si las necesitamos o no. La nota es comprar:

-¿Señora, por qué hizo más 15 horas de cola?
–Buscando economía.
-¿Qué vino a comprar?
-No sé, lo que consiga.
-¿Qué le hace falta en su casa?
-Una laptop, quizás…

En otro escenario, aprovechando las “rebajas”, una señora sostenía algo en su mano y preguntaba insistentemente “¿Para qué sirve esto, para qué sirve esto?”…Nadie le explicó pero ella terminó comprando el objeto que parecía algo para usar en los baños, porque le pareció que estaba “a buen precio”…

Hemos presenciado las colas de gente en las tiendas intervenidas con toda justicia por parte del gobierno del presidente Maduro, debido a delitos de usura. Pero también pudimos ver en los alrededores de Daka, en Bello Monte, camionetas y carros de lujo y a sus dueños (con toda la pinta de no necesitar nada) tratando de comprar algo y no sabemos si más adelante revenderán “a dólar negro”.

Se instala también la palabra ROBAR en los medios de comunicación y redes sociales, pese a que el llamado del presidente Maduro fue muy claro: vender a precios justos. No saquear ni robar.

Si observan bien los videos del saqueo en Daka Valencia, verán los carros de lujo donde los saqueadores montaban los objetos. Ese no era el pueblo ni tampoco fue la intención del gobierno.

Los titulares de los grandes medios hoy son elocuentes. Ninguno de esos medios tituló con la verdad sino con medias verdades. La verdad hubiese sido, por ejemplo, titular algo como: “En Daka robaban a consumidores”; o “Tiendas de electrodomésticos con ganancias de hasta 1000%”; o “”Compraron con dólar Cadivi pero vendieron a dólar negro”. No, señor. La medida ni siquiera fue reconocida como buena ni justa, pero tampoco fue la noticia.

El Universal dice: “Rebaja de precios generó caos en tiendas de electrodomésticos”; El Nacional, por la misma línea (de nuevo estamos ante una cartelización de estos medios) afirma: Colas, caos y saqueos “por orden de bajar los precios”; Últimas noticias dice: “Gentío arrasó con aparatos” y todos lanzan la “bola” (sin fuentes que lo confirmen) de que ya se acabó la existencia de electrodomésticos para generar más ansiedad, frustración y rabia en el público consumidor. Es de suponer entonces que ese “caos” continuará en la semana, esfumándose del discurso periodístico la verdadera razón: la culpabilidad de los dueños de esos comercios que ahora son mostradas como víctimas de un gobierno saqueador.

Ricos en necesidades

Pero la otra reflexión a la luz de l visto y oído este intenso fin de semana, es que cada vez es menos convincente la idea de socialismo en Venezuela, esa que promovió hasta su último aliento el Comandante Chávez, pues seguimos sucumbiendo a las necesidades creadas por el propio capitalismo que nos incitan a comprar lo que sea bajo la absurda idea de que eso nos hará más felices…En otras palabras, seguimos con la mentalidad del “Ta’barato…Dame dos”.

Se ha desatado el deseo de tener más y más, algo absolutamente reñido con el llamado socialismo del siglo XXI, o con ese hombre nuevo que soñó el Ché Guevara.

Los ricos están comprando ahora más barato, gracias a las políticas de protección del salario de los más pobres, pero los más pobres ahora tienen acceso a los objetos soñados y desde el gobierno se les invita a gastar las utilidades en cosas que le hagan feliz. Diciembre promete. Hay demasiado dinero en circulación. Tal vez hasta me pueda comprar un pinito canadiense natural, de esos que huelen…Y luego en enero botaré esos reales ya marchitos. No importa. Eso me hizo feliz un rato. ¿Y ahora qué?

Tenemos, como decía Carlos Marx, un hombre rico en necesidades y hay que producir más para satisfacerlas. Y si no las producimos, las importamos. Creía el filósofo que el hombre sería libre sólo al tener la libertad de decir “no” al deseo de poseer y contentarse con lo necesario, pero lo que estamos viendo en este momento, en la Venezuela de hoy es todo lo contrario. Seguimos sucumbiendo a las falsas necesidades y el capital explota eso al máximo. Se nos habla de la “calidad de vida”, que no es otra cosa que si me sobran unos realitos me compro eso que tanto he soñado…Seré feliz si llego a tener un TV tecnología LCD para poder ver mi blue ray que le compré al buhonero de la esquina; seré feliz si me puedo comprar el traje de baño de un millón de dólares exhibido en el Miss Universo; seré feliz si me puedo comprar ese celular que sale en la cuña y que se ve de lo más “nice”; seré feliz si puedo comprar las cosas que deseo…

Decía Marx que el socialismo es la “sociedad buena” que hace posible la satisfacción de las necesidades reales y espirituales del ser humano. “El socialismo es la abolición de la enajenación y la recuperación del ser humano como una persona que tiene el derecho a ser feliz y bueno”. Entonces ahora la felicidad es caerle a Daka, JVC, y pare usted de contar para comprar cualquier cosa aprovechando que el gobierno está tratando de poner orden en los precios. ¿No tomaremos medidas para poner orden en el consumismo?¿ Es ese el socialismo que defendió el presidente Chávez?.

No estamos formados para ser socialistas. Nos han entrenado para consumir, para gastar completo el cupo que nos da Cadivi, o para comprar un pasaje a donde sea y raspar la tarjeta aunque no salga ni a conocer el lobby del hotel. ¿Será que el capitalismo no está ganando la partida? ¿Estamos defendiendo realmente el legado de Chávez?. Y ahora: ¿En qué gastarás tus utilidades?

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“Gran prensa” se carteliza esta semana en torno a la salud

No es casual que tanto El Nacional como El Universal, otrora representantes de lo que se conoce como “gran prensa”, por sus nexos con grupos de poder económico y su gran influencia en gobiernos anteriores, hayan amanecido hoy hermanados en titulares relacionados con la salud. El Nacional asegura que 300 mil pacientes esperan por cirugías en hospitales públicos y El Universal que las terapias intensivas “funcionan a medias”…El Universal, por su parte, privilegia en la primera plana las protestas callejeras por diversas razones y El Nacional, lanza la muy preocupante información sobre el repunte del paludismo en el país, a propósito de lo ocurrido con nuestro atleta medallista Rubén Limardo…

Analizamos las dos informaciones y se apoyan en fuentes que no se molestan en contrastar con el sector público. Un epidemiólogo que vagamente se refiere a estadísticas del Ministerio de Salud, las cuales tampoco son mostradas con la seriedad que amerita uno de los titulares principales: afirmar que este año se han registrado en Venezuela más de 63 mil casos de malaria y, de paso, señalar a los estados donde la enfermedad estaría haciendo estragos, es por demás irresponsable y busca generar en la población ansiedad, angustia y dar la sensación de que el país se le fue de las manos al gobierno actual. Si a eso se suma el hecho de que supuestamente las terapias intensivas “están en coma” (viejo cliché periodístico) y que los precios de las medicinas están por las nubes (cuando se consiguen) estaremos asistiendo a una clara intencionalidad de generar descontento e insatisfacción en el pueblo pues ninguno de los reportajes aportan soluciones o recomendaciones…

Los teóricos del periodismo preventivo (eso que casi no se hace en Venezuela) recomiendan alejarse de un horizonte informativo caracterizado por la banalidad y vacuidad de contenidos. Sobre esto expone  el catedrático español de la Universidad Autónoma de Barcelona, José Manuel Pérez Tornero que el periodismo debe cuidarse de estas tendencias cuando difunde información pública que pueda causar algún impacto en la población: a) la fragmentación de la realidad en escenas sueltas, sin darle importancia a la contextualización de los acontecimientos; b) la desestructuración y fragmentación del argumento, supeditándolo a la lectura rápida, alejando los hechos de su contexto histórico, primando la anécdota y no el análisis estructural; c) la espectacularización, contando más la capacidad de emoción del mensaje informativo que su valor de verdad; d) la dramatización, considerando por encima de todo el impacto que pueda producir el mensaje; e) la recreación de mitos; f) la ingeniería del acontecimiento, a la medida del show-bussines, echando mano incluso de la fabulación; g) la obsesión por el presente: no cuentan la trascendencia de los hechos sino su actualidad; h) cuentan la figuratividad: cuentan las apariencias de los fenómenos, sus manifestaciones visibles”.

En las notas motivo de nuestro análisis de hoy encontrarán ustedes todos estos elementos, es decir, esos periódicos lejos de cumplir una labor mediadora, exacerban y atizan las situaciones de riesgo. Entonces ¿Qué busca la “gran prensa”?

Les anexamos en esta entrada el último boletín epidemiológico del Ministerio del Poder Popular para la Salud, el cual ni siquiera fue mencionado en los trabajos “periodísticos” que nos ocupan…  Boletin43