Para entender la Furia Bolivariana…No hay “Rambo” que valga…


Creo que en ningún otro país del mundo, al menos en tiempos de paz, la gente tiene que estar pendiente del asedio de los gringos que, en medio de una pandemia global y en asociación con una oposición sin brújula, pretenden no solo acabar con un gobierno legítimamente constituido, el de Venezuela, sino también matar a su presidente y destruir las instituciones.

Desde el sábado ocurrieron cosas extrañas. En la noche unas bandas delictivas se enfrentaron a tiros en el populoso Petare, estado Miranda…Nadie sabía qué ocurría y el terror se adueñó de la gente cuyo único delito es vivir en la zona.

Luego el domingo amanecimos con una noticia que realmente nos inquietó. Yo pensé en el Papa Francisco y en la oración que él diligentemente dedicó a la virgen María en este mes de mayo. Una de sus frases contradice radicalmente lo que algunos Jefes de Estado piensan y hacen:

“Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad. Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares”

Mientras veía por TV al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, quien luchaba con el tapabocas para dar su mensaje, pensaba en esa oración y en el empeño de EEUU y de Donald Trump de “jodernos” la vida a los venezolanos y venezolanas…Era un día domingo, de cuarentena por la pandemia pero al parecer para la guerra de Trump no hay tregua posible. En la madrugada de ese día, mientras algunos dormían, un grupo de hombres, muy a lo Rambo, muy a lo juego de video, muy a lo película de Hollywood, llegó por las playas del estado La Guaira. Una incursión que no sé si llamar “militar”, pero sí irregular, para iniciar acciones violentas en Venezuela e, incluso, acabar con la vida del presidente Nicolás Maduro. Una operación llamada “Gedeón”, reeditando la que comandó el desertor Oscar Pérez hace un par de años.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana repelió la acción y dio de baja a ocho invasores, deteniendo a otros 13, entre los cuales hay dos ciudadanos estadounidenses y también un venezolano que dijo haber pertenecido a la DEA. Todos los detenidos están vinculados al autoproclamado Juan Guaidó. Incluso, la periodista residente en Miami, Patricia Poleo, publicó en su canal de Youtube un contrato que firmó Guaidó con el dueño de una empresa que se dedica a hacer la guerra por encargo llamada Silver Cops Security.

gringos

Porque ahora en Estados Unidos se han dedicado a “privatizar la guerra”, como dijo el presidente Nicolás Maduro, y hay contratistas que se dedican a eso, empresas de mercenarios que han actuado en Irak, en Siria, en Afganistán y ahora en Venezuela.

Entonces surgió otro personaje llamado Jordan Goudrau, dueño de la citada empresa Silver Cop, organizador del famoso concierto de Cúcuta, en febrero de 2019 allá en el puente Las Tienditas. Un tipo muy vinculado a la Casa Blanca y quien reconoció en entrevista con Patricia Poleo (quien por cierto es prófuga de la justicia venezolana), que existía un contrato donde unos venezolanos acordaron pagarle 1,5 millones de dólares pero que nunca le pagaron. El gringo acusó a “JJ” (J.J Rendón). El encarguito incluía matar a Maduro…Dijo también que la operación había sido un éxito y que contaban con el apoyo de militares y pueblo y que al menos en 17 lugares del país se combatía

Mientras esta historia estaba en desarrollo, se produce otro desembarco en un pueblito pesquero del estado Aragua, Chuao. Un pueblito que no tiene acceso por vía terrestre. Tu llegas hasta un río y debes cruzarlo a pie. Los pobladores de Chuao no han querido carreteras para que el turismo no dañe ese hermoso y paradisíaco lugar de Venezuela. Resulta que a las playas de Chuao llegaron otros irregulares que ya para esta altura del cuento son mercenarios porque les pagan para eso. Y allí los agarró la “Furia Bolivariana”…

Furia Bolivariana

La Furia Bolivariana es simplemente ser venezolano o venezolana y estar determinado a ser libres o a luchar por mantener tu libertad. Es la nueva geometría del Poder de la cual habló Hugo Chávez y que comenzó con los consejos comunales y luego con las comunas.

Si Bolívar luchó durante ocho largos años de batallas para independizarnos del yugo español, mucho antes estuvieron los indígenas que no se doblegaron ante el invasor español. La furia bolivariana es caribe, es Guaicaipuro prefiriendo quemarse dentro de su choza para no darle el gusto al invasor.

Pero ya en la era de Hugo Chávez la Furia Bolivariana es el poder popular organizado, es el tan descalificado “Clap” (Comités Locales de Abastecimiento y Producción); es la Reserva, la Milicia y es el accionar cívico-militar. Es muy difícil entender esta forma de organización y en Venezuela nos ha funcionado para casi todo pues aún tiene grietas…Pero por ejemplo el CLAP es una organización que tiene su estructura en cada comunidad. El jefe de calle sabe cuántas familias hay en su entorno y lleva un censo pormenorizado con cada característica. esa organización ha servido para luchar contra la pandemia y establecer un protocolo de salud que hasta ahora ha salido bastante bien…Pero eso no lo entienden los gringos y la oposición criolla lo combate porque sabe que contra eso no hay mercenario ni “rambo” que valga…

LUKE
Mercenario sometido por pescadores en Chuao

El presidente Maduro ya estaba avisado de todos estos movimientos y en medio de su lucha contra la pandemia, haciendo de tripas corazón porque Venezuela sufre un bloqueo económico y financiero además del robo descarado que ha hecho el autoproclamado Juan Guaidó de recursos del Estado, activó el Escudo Bolivariano y también la Operación Negro Primero Aplastamiento del Enemigo. El Negro Primero, prócer de la Independencia y cuyo nombre de pila era Pedro Camejo, nacido en San Juan de Payara, estado Apure, dio nombre certero a lo que pasó en Chuao…Porque Negro Primero es pueblo…

En el pueblo de Chuao encontraron a unos humildes pescadores que salieron con chopos, pistolas y piedras. Capturaron a los invasores y los amarraron frente a una pescadería que había inaugurado Hugo Chávez hace unos años…

pescador de Chuao
Este hombre de la foto, descalzo y con un “hierro” en la mano, es la viva estampa de la “furia bolivariana”, que ni los gringos ni la oposición comprenderán nunca

En Chuao cayeron ocho mercenarios más que ahora están detenidos pero continúa la persecución…Entre los capturados están Jornars Adolfo Baduel, alias Simón, hijo del general Raúl Isaías Baduel y también  el capitán Antonio Sequea, de quien se dice es el jefe de la operación terrorista. Aquí sus declaraciones…

 

A esta hora la historia continúa y el COVID-19 también, con 361 contagios en Venezuela…

Solo pedimos que nos dejen en paz…Hay una cosa que se llama “libre albedrío” y según el diccionario RAE “es la potestad que el ser humano tiene de obrar según considere y elija”, significa que las personas tienen naturalmente libertad para tomar sus propias decisiones, sin estar sujetos a presiones, necesidades o limitaciones, o a una predeterminación divina. Mayoritariamente y en elecciones libres, el pueblo votó por Nicolás Maduro. Punto. Estoy harta de Trump y de Guaidó.

Continuará…

Importación de transgénicos amenaza salud del pueblo y burla legado de Chávez


“Aquí en Venezuela estamos trabajando y ya hemos prohibido un ensayo que nos querían meter por ahí con transgénicos y estamos poniendo la barrera respectiva a nivel nacional a los transgénicos, que le hacen mucho daño a la agricultura y sobre todo a la soberanía de nuestros pueblos”, expresó el Comandante Hugo Chávez Frías el 18 de abril de 2004, en la edición Nro. 189 del programa “Aló Presidente”.

Pero realmente y para decepción nuestra, en Venezuela no existe una regulación específica que impida la importación de productos terminados elaborados a base de transgénicos. Solo la moral y eso de “cumplir con el legado de Chávez”, frase que muchos chavistas, del Presidente Maduro para abajo, enarbolan a cada rato, es lo único puede salvarnos.

La Constitución, en sus artículos 127 y 305 demanda del Estado la protección ambiental del país. El 127 expresa que “el Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se refiera a los principios bioéticos regulará la materia. Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley”.

El artículo 305 plantea en su primera parte: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor”.

La negativa de Hugo Chávez aquel 18 de abril, fue otra llamarada del grito de independencia que se conmemoraría al día siguiente, una esperanza para los movimientos campesinos y ecológicos de liberar a Venezuela del “agronegocio”, considerado un instrumento de saqueo de las corporaciones como Monsanto, Cargill, Dreyfuss, entre otras. Empresas estadounidenses que son hegemónicas en los modelos dependientes de otros países como Argentina, Brasil, Paraguay, México y Uruguay, donde se impone el monocultivo de soja y con él, una agricultura sin agricultores y una sociedad sin soberanía sobre sus bienes más preciados.

Pasó el tiempo y en el año 2015, la Asamblea Nacional, presidida por Diosdado Cabello, aprobó la Ley de Semillas, publicada en la gaceta oficial extraordinaria No. 6.207, el 28 de diciembre de 2015, es decir fue de las últimas cosas que hizo el parlamento revolucionario.

Por esos días los medios reseñaron las declaraciones del diputado Alfredo Ureña, ex coordinador del equipo parlamentario que trabajó en dicho proyecto, quien entonces afirmó: “no se puede usar estas semillas transgénicas, que son organismos genéticamente modificados por lo que tienen efectos colaterales negativos sobre la salud animal y salud humana, es una discusión que incluso existe a nivel mundial, y que el comandante Chávez ya manifestaba desde el año 2004”.

El objeto del instrumento legal quedó plasmado en el artículo 1: “preservar, proteger, garantizar la producción, multiplicación, conservación, libre circulación y el uso de la semilla; así como la promoción, investigación, innovación, distribución e intercambio de la misma, desde una visión agroecológica socialista, privilegiando la producción nacional de semillas”.

Es decir, una gran responsabilidad para ministros, juntas agrícolas, profesionales diversos, investigadores, empresarios agroalimentarios, distribuidores de insumos agrícolas y grandes productores.

Y en su artículo 9 “queda prohibida la producción, importación, comercialización, distribución, liberación, uso, multiplicación y entrada al país de semillas transgénicas (…)” pero no se incluyó en esta legislación la importación y distribución de productos elaborados.

De todas maneras la oposición no apoyó esa Ley. El diputado Iván Colmenares, del Estado Portuguesa, la tildó de “inviable por su marcado sesgo ideológico, carácter anti transgénico y tenor inconstitucional”. La consideró “discriminadora del sector privado y de la población no alineada con el proceso. También es altamente contradictoria, porque defiende las semillas originarias, de las etnias y campesinas, pero sin propuestas tangibles para fomentar su producción”. Así que si ahora se oponen a la importación de transgénicos es pura politiquería.

Buscando en otras fuentes, nos fuimos a la Ley del Plan de la Patria, y allí el comandante Chávez materializó aquello que dijo en su Aló Presidente y allí sí incluye “productos transgénicos”. En el objetivo nacional 1.4 “Lograr la soberanía alimentaria para garantizar el sagrado derecho a la alimentación de nuestro pueblo”, escribió:

“Incrementar la producción y protección nacional de las semillas de rubros estratégicos, a fin de satisfacer los requerimientos de los planes nacionales de siembra para consumo, protegiendo a la población del cultivo y consumo de productos transgénicos y otros perjudiciales a la salud.(subrayado nuestro)

Es decir que por allí pudiera haber una ventanita (y es nuestra propuesta) para que el presidente Maduro legisle por la vía habilitante y en una ley de pocos artículos se regule la importación de productos genéticamente modificados. Es algo necesario porque allí se pueden prefigurar delitos y sus sanciones correspondientes, aspectos que por cierto, no están en la Ley del Plan de la Patria.

El Clap y los transgénicos

Por estos días crecen las denuncias de los alimentos que está importando el Ministerio de Alimentación para los Comités Locales de Abastecimento y Producción (CLAP). Vienen productos de Turquía, Guyana, Colombia, Argentina, México, etc…

Hemos visto que todos los productos brasileños como la harina Nutrivita, el aceite Concordia, la mayonesa y la salsa de tomate marca Saude, son fabricados con componentes “genéticamente modificados” y almidón transgénico. Se lee en las etiquetas porque la regulación brasileña obliga a las empresas a declararlo así y por eso rotulan de esa manera, como una advertencia al consumidor.

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Almidón transgénico en la salsa de tomate Saude
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Etiqueta del aceite Concordia

En Venezuela nadie está obligado a eso y aquellos que creen que la harina pan de la Polar es muy bendita pues se equivocan. Don Lorenzo Mendoza, el amigo de todos, también importa el maíz transgénico de México y con eso fabrica su generosa harina pero no lo advierte en el empaque.

La crisis, la guerra económica y la escasez de productos de primera necesidad golpea al pueblo y por eso se habrán visto en la necesidad de importar cualquier cosa pero nos preguntamos ¿dónde queda entonces el legado de Hugo Chávez? ¿No lo burlan los funcionarios chavistas que seguramente aprueban los recursos para importar esos transgénicos? ¿Dónde está la moral revolucionaria? ¿Cuál es el rol del ministro de Salud, del Instituto Nacional de Nutrición que deben velar por la protección del pueblo?

Cuando vemos el programa del ministro Castro Soteldo, Cultivando Patria, también nos preguntamos ¿dónde está la prosperidad que muestra en TV? ¿Dónde está ese país? Allí se aprecia tanto desarrollo y producción que francamente no entendemos por qué Venezuela tiene que importar gran parte de lo que consumimos. La otra vez le mandé un mensaje de texto al ministro que transmitía desde una granja avícola donde se producen tres mil huevos diarios. Las gallinas ponedoras enormes y unos huevos espectaculares. Le pregunté: ¿Por qué los huevos son tan caros? Me respondió: “por culpa de los distribuidores…”

Muchas veces tenemos que comprar los alimentos en mercados al aire libre que han proliferado de manera indiscriminada no solo en Caracas sino en toda Venezuela. Venden a los precios que les da la gana, cobran un impuesto por el punto de venta que encarece los bienes o arreglan las balanzas para alterar el peso de los productos. No hay supervisión de ninguna autoridad del gobierno, nadie cumple con las condiciones mínimas, ni sanitarias ni de refrigeración, como se puede observar en este video casero un improvisado “abanico” espantando moscas a la carne y el pollo que ofrecen a precios inalcanzables.

La seguridad y soberanía alimentaria son aspectos que nos atañen a todos y todas pero al final es el gobierno el que toma las decisiones.