Piden más acompañamiento: Chocolatera de la Comuna Alicia Benítez asediada por el hampa


En menos de dos meses, la Chocolatera Modesta Veitía, una de las empresas de producción social de la Comuna Alicia Benítez, ha sido objeto de ocho hurtos, sin que hasta el momento las autoridades hayan dado alguna respuesta.

La Chocolatera de Maca, como popularmente se le conoce, está ubicada en ese sector de Petare y los productores comunales temen que también los hechos delictivos tengan una motivación de saboteo político ya que representan logros del gobierno bolivariano.

Miriam Rodríguez, comunera productora de la chocolatera, habló en nombre de sus compañeros y compañeras:

– Por ser un espacio político y comunal, porque aquí todos somos chavistas y en este Estado representamos oposición ya que tenemos un alcalde y un gobernador que desgobiernan, sospechamos que estos actos contra la Chocolatera son para amedrentarnos y frenar los avances de la revolución pues también tenemos nuestra empresa de gas comunal, Cosoma, y ya pronto comenzará a funcionar una aldea universitaria..

Rodríguez hizo un llamado a las autoridades y al gobierno bolivariano solicitando más acompañamiento pues en los sucesivos robos no han contado con una eficiente actuación de los cuerpos policiales. “Pese a que estamos en medio de un sector opositor, los vecinos ya están comenzando a solidarizarse con nosotros porque han visto que la Comuna les ha traído beneficios y han sido ellos los que nos han avisado y han llamado a las autoridades”

Agregó que por esa zona de Maca “el hampa está incontrolable” y aún cuando ya se han reunido con la Policía Nacional Bolivariana, no les están prestando vigilancia. Criticó el hecho de que durante el último robo lograron la presencia del Cicpc pero no tomaron las huellas digitales “porque no tenían reactivos para ese tipo de sucesos”

Señaló la vocera comunal que hay que mejorar la labor del patrullaje inteligente pues cuando han dado parte a la policía del robo, ésta se presenta en el sitio horas después de ocurrido, cuando ya no hay nada qué hacer. Les han robado materiales de construcción, una pieza importante para activar el generador de electricidad; una computadora, termos para chocolate líquido y otros objetos indispensables para la producción de los bombones.

Por otra parte, el presidente de Cacao Oderí, Faiez Kassen, empresa que surte de cacao a la chocolatera, prometió contratar vigilancia privada para las instalaciones.

Al momento de redactar esta nota nos informan que de nuevo atacaron a la Chocolatera. La policía detuvo a los vándalos pero ya los soltó.

¿Qué se arriesga si la chocolatera deja de funcionar?

– El sueño de mucha gente de tener una empresa de esta magnitud. La gente de la comuna quiere y promociona a su chocolatera. Es arriesgar que el proyecto de nuestro comandante Hugo Chávez se caiga, que se venga a pique.

LorenzoAsí dejaron el techo de la cocina en la chocolatera. El productor Lorenzo Mendoza también lamentó lo ocurrido y piensa que todo ha sido producto de un saboteo político

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El Hijo de Internet (el legado de Aaron Swartz)


Aaron era el hijo de Internet y el viejo mundo lo asesinó

Aaron está muerto. Caminantes del mundo, perdimos a uno de nuestros sabios. Hackers por derecho, perdimos a uno de los nuestros. Padres todos, perdimos a un hijo. Lloremos (Tim Berners-Lee, creador de la WWW)

El 11 de enero de 2013 el mundo perdía a un genio de la informática pero no sólo eso, perdía a un hermoso joven de apenas 26 años, revolucionario, adelantado para su tiempo que defendía una Internet para todos, la democratización del conocimiento y a quien sólo le inspiraba hacer de este mundo un lugar mejor.

El sistema norteamericano de “justicia”, con su caterva de abogados y fiscales corruptos, lo crucificó por hacer cosas que consideraron un delito, por bajar documentos académicos y hacerlos accesibles a todos a través de Open Library; creó Reddit; es coautor del RSS (para leer y compartir archivos en la red) y de muchas más investigaciones y artículos científicos; encabezó una campaña contra la Ley SOPA (Stop Online Piracy Act) y detuvo su aprobación en el Congreso; mucho antes de Edward Snowden denunció que el gobierno de EEUU estaba usando la tecnología para espionaje y ese ha debido ser el punto de quiebre que el sistema no le perdonó…

Esta es la historia de Aaron Swartz y aquí se las dejo para que la distribuyan. Un valiente documental, El Hijo de Internet, de Brian Knappenberger, exhibido en junio de 2014 en el festival de Sundance y en el cual se desnuda un sistema implacable, corrupto y criminal. Condenado a 35 años de prisión y a cancelar una multa impagable, Aaron no soportó la presión de un sistema tan imperfecto como criminal.

Por eso te digo: expande su legado; no dejes de dudar, de debatir, de cuestionar, de refutar; no te conformes con lo que ves, porque siempre habrá otro nivel…

¿Por qué se van más temprano los que pueden cambiar esta mierda?

Recomiendo este documental a los y las estudiantes de periodismo; al usuario de Internet; a los que no son cínicos, como decía Ryszard Kapuscinsky

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Aaron Swartz, 8/11/1986 – 11/01/2013

“Ningún delincuente ha logrado jamás derrotar a un Estado”


En estos días he retomado algunas lecturas. A propósito del asesinato de policías a manos del hampa en Venezuela o, en todo caso, en extrañas circunstancias que están siendo investigadas por el Ministerio Público, recordé que en el libro “La Parábola de Pablo”, del periodista colombiano Alonso Salazar, se recrea cómo fue la matanza de policías ordenada por el capo de la droga, Pablo Escobar Gaviria. Esa obra sirvió de base para el seriado “El Patrón del Mal” que tanto éxito tuvo en la cadena Caracol.

Salazar narra que luego de los asesinatos de los candidatos presidenciales Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, entre 1989 y 1990, “Medellín se convirtió en un territorio de muerte”. Escobar ideó junto con sus sicarios arremeter contra policías para seguir golpeando al Estado. Refiere el autor que “Pablo estableció tarifas. Si se trataba de un policía común la recompensa sería de dos mil dólares y si se trataba de un miembro del Cuerpo Élite, la suma ascendía a cinco mil”

La noticia corrió como pólvora. Los policías eran “cazados” por sicarios de sus propios barrios y en pocos meses de 1990 murieron 250 oficiales. Para cobrar por el trabajo debían mostrar una foto del policía muerto o un recorte de periódico con la noticia. Escobar logró quebrar la moral de los cuerpos policiales al punto de que los policías se vendía unos a otros para ganar la recompensa.

En el mismo texto llama la atención la siguiente frase, atribuida a otro capo de la droga, Gilberto Rodriguez, del Cartel de Cali, al ser apresado: “Ningún delincuente ha logrado jamás derrotar a un Estado”.

Valgan las reflexiones porque este sábado, mientras paseábamos por el Boulevard de Sabana Grande, nos topamos con una situación francamente desconcertante. Como uno más de los muchos shows conque los artistas del pueblo y otros espontáneos entretienen a la gente en la populosa zona de Caracas, encontramos a un grupo de ocho policías motorizados de la Guardia del Pueblo rodeando a dos chicas que estaban como en trance. Ellas lucían franelas con una leyenda en la espalda que decía “El Evangelio Cambia” y los agentes, armados hasta los dientes y con sus motos chinas apagadas, parecían también en trance, cabizbajos, ojos cerrados, ignorando por completo el estupor de los cientos de transeúntes que a esa hora de la tarde pasaban por allí. Una vez traté de hacer fotos dentro del Bicentenario de Las Mercedes y un guardia del pueblo me lo impidió. Pero en esta oportunidad creo que hasta posaron…

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El domingo pasado por las redes sociales circularon extraños mensajes también referidos a la muerte de policías. Se difundió un “comunicado” que nadie suscribió y que supuestamente fue leído en una marcha de familiares y deudos efectuada en la Cota Mil de Caracas, en la cual también habrían participado funcionarios de varios cuerpos policiales. No hubo registros de la actividad, al menos no en los grandes medios pero sí en cuentas de periodistas desconocidos o que hacen su oficio sólo on line. Otros portales de oposición ofrecieron reseñas del suceso pero sin fotos.

Días más tarde, en el diario Últimas Noticias, el periodista Eligio Rojas, escribió que serían “pranes” los que dirigen la matanza de policías desde la Penitenciaría General de Venezuela, ubicada en San Juan de Los Morros. También el ministro González López, se ocupó del asunto y acusó a la oposición de mantener alianzas con los paramilitares “que le envía (Álvaro) Uribe”

El hecho es que ahora esa misma oposición ha tomado la bandera propagandística para “defender” a los policías caídos cuando que durante 2014 satanizó a los cuerpos policiales y a la Guardia Nacional Bolivariana por la “brutal represión” a las “guarimbas”,  y esta vez se solidarizan con el dolor de los familiares, critican los bajos sueldos y las “precarias” condiciones de vida del agente y su entorno familiar; se preocupan por su situación socioeconómica.

Hasta hace poco olvidaban que seis de los 41 fallecidos en esos oscuros días de principios de 2014, y por lo cual está preso el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, eran efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana: Acner Isaac López Lyón, Giovanni Pantoja, Jhon Rafael Castillo Castillo, Miguel Antonio Parra, Ramzor Ernesto Bracho Bravo,  José Guillén Araque; y de la Policía Nacional Bolivariana, José Cirilo Darma García. Todos asesinados mientras trataban de despejar las calles, haciendo su labor de preservar el orden público. Por eso no dejan de ser hipócritas los discursos plañideros de la oposición ciega y estólida de Venezuela. Recientemente se difundió el encuentro en Panamá entre Yendry Velásquez viuda de uno de los militares asesinados (Ramzor Bracho), y Lilian Tintori, esposa leopoldo Lòpez.

Entonces, ver a policías rezando en la calle y a los ojos de todo el mundo, es preocupante pues es obvio que están cambiando su rol de fuerza pública por el de víctimas, lo cual no sólo fortalece más al delincuente y genera, incertidumbre, zozobra y desencanto en  el pueblo, sino que los hace presa de manipulaciones en contra de sus propias instituciones, del país y del gobierno, por parte, precisamente, de quienes en el pasado reciente los han llamado “asesinos” y violadores de los Derechos Humanos. Esto lo afirmamos por la respuesta que nos dio uno de los agentes que hoy vimos “en trance” y al cual interrumpimos en sus oraciones para preguntarle:

¿Por qué hace esto en vez de ir a patrullar? 

– Porque a nosotros nadie nos protege, a nadie le importamos, sólo a Dios…

Hagamos nuestra la frase aquella de Gilberto Rodríguez: “Ningún delincuente ha logrado jamás derrotar a un Estado” pero, especialmente, hacemos un llamado a las autoridades, a los Ministros de la Defensa y de Relaciones Interiores Justicia  Paz, para que pongan más atención en los y las policías no vaya a ser que desde ese sector nos venga una sorpresa…

El evangelio cambia...

El evangelio cambia…

Instrucciones para comprar en el Bicentenario


Con mi ya muy desarrollada supervista de rayos x puedo ver qué lleva en sus bolsas la gente que sale del mercado. Así, por ejemplo, ya sé que hay pollo y leche. Me emociono y apuro el paso. Un señor trata, en vano, de venderme bolsas para las compras (voy preparada). El sol lastima, hace calor, y en la ruta encuentras un vendedor de jugo de naranja (“mami, pa’que aguantes la cola”); más allá el de café y ya casi en la entrada al de chucherías…

En el Bicentenario de la Zona Rental, en Plaza Venezuela, ahora colocaron sillas (sólo se aceptan “esas” sillas, de modo que es inútil llevar tu propio taburetico) para que la gente haga su cola sentada. La hilera, larguísima, serpentea desde la entrada al enorme complejo comercial. Todos sentaditos van avanzando, como en aquel juego en el cual los participantes, vuelta, vuelta y vuelta, giran alrededor de las sillas al ritmo de la música que de pronto se corta y los bailarines, ya entonados de tanto ron, buscan  sentarse. El que no se sienta queda fuera de competencia y se saca una silla. Así hasta que queda sólo una silla y dos finalistas, ganando el que termine sentado. Igual pasa ahora en el Bicentenario de Zona Rental pero sin música ni tragos, y hay que estar “pilas” porque de pronto la cola avanza tan rápido que debes correr para no perder la fila y, lo más importante, ¡la silla!

Es bueno llevar agua, alguna fruta, zapatos cómodos, una carrucha pequeña, un morral es muy útil; una bolsa de esas “ecológicas” también; mucha paciencia y la firme creencia de que cuando por fin entres al mercado, encontrarás lo que has ido a buscar y por lo cual hiciste la fila y defendiste tu silla…Si eres poco sociable, un buen libro te hará la vida y la espera más fácil, pero si no te asusta la gente, Invariablemente harás amistad con los que te tocan cerca y entonces empezarás una relación de complicidad (“valor de uso”, decía Marx). En pocos minutos ya sabes sus nombres y sus oficios, hasta los aceptas en guasap y en feisbu; indagas sobre lo que necesita el otro y allí empieza todo: “Bueno como tu no necesitas pollo igual compra dos y cuando salgamos yo te los pago y como yo no necesito pañales, compro también…” Lo demás se lo imaginan.

De pronto te ves subiendo (ya sin sillas) por la rampa esa que rueda sola (me embarga una emoción casi infantil, la misma que sentí cuando estuve en The Universal Studios, allá en Orlando, haciendo la cola para subirme al ascensor del terror) y llegas al supermercado que inauguró Chávez. La gente se agita. No pierdas tiempo buscando un carrito de mercado pues en esa loca carrera algunos se caen, otros botan un zapato, o dos personas se antojan del mismo carrito y entonces vienen las riñas y además pierdes la cola…Mejor entrar directo, ya encontrarás un carrito, pues lo importante es llegar al compartimiento que sea de tu interés, y hay que apurarse porque el producto se acaba ¡se acaba! Pero ya mis compinches y yo tenemos una estrategia y nos distribuimos las tareas. Hemos quedado en mandarnos SMS de cuando en cuando para saber dónde anda cada quién, en qué caja le tocó y cuál es el punto de reencuentro e intercambio al concluir la jornada.

Una vez dentro, te puedes relajar y piensas que no fue tanto tiempo después de todo (hay una extraña dependencia entre el ser humano, las sillas y el estar sentado…Por regla general, a la gente no le gusta quedarse de pie, viajar de pie, esperar de pie. No. Todos mueren por estar, esperar, viajar, sentados)…Escaneas la zona y vas descubriendo dónde están las cosas. ¡Qué alegría! Tienes lo que necesitas, bueno casi todo porque ese día no había ni café, ni papel tualet, ni jabón para lavar. Es enorme este mercado y está lleno de artículos que definitivamente nadie necesita como aquel aire acondicionado tipo “split” a Bs. 65.850!!, o unas vajillas tan hermosas como caras. Los carritos van llenos sólo de comida y productos de primera necesidad. Lo demás son delicateses que antes llamábamos “calidad de vida” y ahora le decimos el “vivir bien” y era cuando nos sobraba algo de plata y entonces comprábamos una obra de arte o algún perol para adornar la casa.

La gente habla por su celular: “Aló, ¿fulano? aquí hay pollo y leche…¿te compro? Y tú dónde estás? No me digas!! Ayyy sí, síiiiii cómprame por faaaaa…!”. Hace poco vi este video “Carmen, llegó el pollo” (mejor reír para no llorar)

El bachaqueo “sano” comienza cuando sales, porque entonces yo, por ejemplo, compré dos pollos, pero al final terminé con tres; mi compañero de sillas compró dos paquetes de pañales pero afuera completó cuatro (los dos que yo compré para él); igual pasó con la leche que compró la otra compañera y unos paquetes de jabón “de olor” con el sugestivo nombre de “Caricia”, traídos desde Miami. Así que todos contentos porque además nos salió muy barata la compra. Quedamos ya comprometidos para dentro de dos viernes, pues por el terminal de la cédula de identidad, nos toca los viernes. Nos acompañamos hasta la gran avenida, conversando sobre cualquier cosa, ayudándonos con las bolsas, y nos despedimos como sólo lo hacen los grandes amigos. Ya tengo sus números en mi celular identificados como Bicen 1 y Bicen 2…

Hasta el próximo viernes…

¿Hasta cuándo sera esto? ¿Hasta dónde es guerra? ¿Hasta dónde ineficiencia? ¿Hasta dónde de las dos?

¡Carmen!, llegó el pollo…

Conducta


Nota: Esto no es una crítica de cine, que para eso están los “críticos”. Sólo les dejo mi opinión sobre una hermosa película, de las mejores que he visto este año y se las recomiendo, especialmente si a diario tienes que lidiar con niños y niñas, con estudiantes, con jóvenes…

Esta película sorprende. Excelente cinta del realizador cubano Ernesto Daranas Serrano (Los Dioses Rotos, 2008), muestra situaciones que no nos esperamos de la Cuba actual, aunque se cuida mucho de no mezclar la política con los problemas propios de las familias disfuncionales. “Conducta” es la historia de Chala, un niño precioso de 11 años de edad, y su maestra Carmela, veterana educadora que lucha con un intrépido grupo de alumnos de sexto grado. Chala vive con su joven madre, drogadicta, alcohólica, promiscua y de vida incierta. El niño es sostén de la casa criando perros de pelea, un negocio ilegal. La pobreza y la marginalidad marcan su existencia y la de su mamá, pero él es un chico inteligente y sagaz que encarna el joven actor Armando Valdes Freire. Los problemas comienzan cuando Carmela enferma y es reemplazada por otra joven docente. Ella envía a Chala a otra institución, por mala conducta.

Daranas casi no da pistas sobre los tiempos de la película pero en una escena de la humilde escuela se oye a los niños pioneros gritar “Seguimos con el comunismo, seguimos con el Che”. El centro del problema es la labor educativa, el rol del docente.

Carmela es la maestra amada por sus estudiantes, que sin perder la rigurosidad (me recuerda aquel texto de Paulo Freire llamado “Cartas a quien pretende enseñar”) y arriesgando incluso el empleo, se preocupa por lo que les ocurre cuando éstos salen de la escuela, y hace suyas sus vidas y tragedias, enfrentando la burocracia normal de un sistema educativo castigador e implacable. Ella es ejemplo para los más jóvenes, los que se inician en el difícil oficio de enseñar. Daranas se ocupa también de la migración interna en Cuba y del problema religioso. Sutilmente y con delicadeza aborda lo ideológico, como para que el espectador no se distraiga del tema central…

De Carmela (Alina Rodríguez) me marcaron muchas frases pues la historia se construye mientras ella lee una carta al comité del plantel donde trabaja y estudia Chala. Especialmente recuerdo éstas: “Si quieres un delincuente, trátalo como delincuente”, o “Hay cuatro cosas que hacen a un niño: la casa, la escuela, el rigor y el afecto pero cuando cruzan esa puerta  un maestro necesita saber que les espera ahí fuera a sus alumnos”. La presencia fuerte de José Martí, los conceptos de patria y servilismo (el “guatacón” o “lame culo”), constituyen, en mi opinión, la posición política del director.

Así que en esta película no encontrarás los paisajes de Varadero. No. Hallarás un entorno pobre y miserable pero presentado con una plasticidad que enternece. Actuaciones inolvidables de los hermosos niños cubanos. Un ritmo cinematográfico que jamas decae, todo lo contrario, te eleva a niveles más altos a medida que transcurre; una banda sonora sutil e impecable, envolvente.

La escena de los niños aplastando monedas en los rieles del viejo tren es inolvidable, como también la competencia de nado que hacen lanzándose al bravo Mar Caribe desde el Malecón hasta las boyas; o el noviazgo infantil de Chala con Yeni, una niña palestina que vive con su padre en extrema pobreza y están “ilegales” en La Habana pues son de la provincia de Holguín. Los diálogos de Yeni y Chala son conmovedores en especial cuando ella, ante la insistencia de él en ser su novio, le dice “Chala, ¿tu no te cansas?” y él le responde “El día que yo me canse, tu vas a sufrir”.

Un trabajo hermosísimo, valiente, crítico. La recomiendo. Yo la vi en Cine Paseo (cotufas including)  pero luego supe que está en la red y acá se las dejo.

http://peliculascubanas.org/conducta-pelicula-cubana-2014/

Chala y yeni

Chala y Yeni (Conducta)

Premios

17.º Festival de Cine Español de Málaga

  • Biznaga de Plata al mejor largometraje en la sección Territorio Latinoamericano.
  • Mejor dirección: Ernesto Daranas
  • Mejor actriz: Alina Rodríguez.
  • El premio del público.

15.º Havana Film Festival New York

  • Havana Star Prize a la Mejor Película
  • Premio a la Mejor Actriz: Alina Rodríguez

36 Festival de Cine de Cuba

Mejor película (2015)

País: CUBA
Año: 2014
Duración: 100 min
Director: Ernesto Daranas Serrano
Guión: Ernesto Daranas Serrano
Música: Juan Antonio Leyva, Magda Rosa Galbán
Fotografía: Alejandro Pérez
Elenco: Armando Valdés Freire, Alina Rodríguez, Amaly Junco, Miriel Cejas, Yuliet Cruz, Armando Miguel Gómez, Silvia Águila, Idalmis García, Tomás Cao, Héctor Noas, Aramís Delgado
Productora: MINCULT / ICAIC / RTV COMERCIAL / FAMCA
Género: DRAMA

Eduardo Galeano: Nunca he sido bueno para los adioses


Siendo estudiante de periodismo en la Universidad Central de Venezuela, mi profesor de Literatura Latinoamericana, Adriano González León, nos presentó a los grandes del llamado “boom” literario. Así me enamoré, entonces, de Julio Cortázar y de su “Rayuela” (mi libro de cabecera) y después anduve por los caminos de Eduardo Galeano y he recogido todos sus frutos y de ellos me he nutrido…Hoy nos ha sorprendido. Se ha ido así nomás. Ha muerto Galeano.

Cuando un grande se va cada quien recuerda qué estaba haciendo al recibir la noticia. Yo, simplemente, despertaba…La única vez que le vi fue en aquella marcha por la vida, en septiembre de 2013. Me le acerqué para saludarlo en medio de un gentío que quería hacer lo mismo. Después me di cuenta que no cargaba nada para que me escribiera algo, un autógrafo, un garabato, una carita feliz. Su mirada azul me envolvió de manera paternal y al ver que no habían papelitos ni bolígrafos en mis manos, simplemente me dijo: ¡lo mejor es un abrazo!.

Ahora todos hablan de ti pero de cada cosa rescato esto que no sé quién lo dijo: “no lo matemos con figuras de bronce o de yeso…Leámoslo, ¡coño!…”

Quizás nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta

Yo no quiero morirme nunca porque quiero jugar siempre

Les dejo acá “El Libro de Los Abrazos”…Ideal para iniciarse en el vicio de la lectura:

GALEANO EDUARDO. El Libro de los Abrazos (1)

La idea de la muerte individual deja de tener importancia,si uno adquiere la certeza de sobrevivir en los demás,en las cosas que quedan (Galeano, 1940-2015)

El Chorrillo y los medios de comunicación


Este rey guerrero va pasando / recorriendo el reino que domina/ pobre del que caiga prisionero/ hoy no habrá perdón para su vida (Tiburón, 1980)

Luego de la invasión estadounidense a Granada en 1983, tiene lugar la de Panamá, en 1989. Cuando Ignacio Ramonet habla de La Tiranía de la Comunicación se refiere a cómo los medios de comunicación se las arreglan para visibilizar unas guerras y otras no; para mostrar unos muertos y otros no. Dice Ramonet: “Al igual que en Granada, en Panamá no hay testigos durante las primeras horas del ataque, el período más difícil; y la nueva estrategia utilizada por EE UU en esa intervención se basa en que se lleva a cabo al mismo tiempo que la caída del régimen de Ceaucescu en Rumania, el 20 de diciembre de 1989, con el mundo entero ocupado en ver en directo por televisión los combates callejeros de Bucarest. Las cadenas de televisión más importantes rompen su programación, e incluso emiten durante 24 horas lo que está ocurriendo en Rumania. Mientras el mundo entero está entretenido viendo los hechos de Rumania, EE UU, utilizando lo que se llama un «efecto biombo», interviene en Panamá y sabe que, en realidad, aparte de los países hispanoamericanos, en el resto del mundo el efecto mediático será secundario. Prácticamente no hay imágenes de lo que ocurrió en Panamá, y la versión estadounidense muestra al presidente Noriega como traficante de drogas, causante de todos los acontecimientos (…)”

El número de muertes en Panamá superó con creces al de Rumania, de 2.000 a 4.000 civiles según diversas fuentes), pero, apunta Ramonet “nadie habló del «genocidio panameño», ni de «fosas». Porque el ejército norteamericano no permitía a los periodistas filmar las escenas de guerra. Y una guerra «invisible» no impresiona, no hace rebelarse a la opinión pública. «Nada de imágenes de combates», constata un crítico de televisión, decepcionado por los reportajes sobre Panamá, «si acaso algunos planos confusos de soldados apuntando sus armas hacia un puñado de resistentes en el hall de un edificio»” 

La historia es muy importante porque nos dice de dónde venimos, es nuestra referencia y tal vez por eso al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le fastidia la historia y, más aún, le aburre la ideología.

Dedico estas líneas a El Chorrillo, barrio que conocí cuando estuve en Panamá en abril de 2012. El taxista del hotel que nos llevó, un hombre que tal vez bordearía los 70 años, lloró al relatarnos la historia de aquel genocidio. El taxi recorrió lentamente, casi con respeto, aquellas calles. Hay murales donde puedes dejar escrito tu pensamiento y rendir honor a los caídos. Cuando llegamos cerca del Canal de Panamá, nos mostró los edificios que construyeron los gringos, las iglesias, las escuelas y hospitales sólo para ellos y sus familias, aquel césped perfectamente verde como el de los estadios de béisbol. Pero ya el Canal es de Panamá, operado exclusivamente por panameños.

Humores fétidos y escombros

El siguiente es parte del relato escrito por el médico panameño Roberto Cedeño sobre la invasión a Panamá, Cedeño es, además, biógrafo del cantante de salsa Rubén Blades y plasmó en las últimas páginas de su libro “Blades, la Calle del Autor” (1992, impreso en Caracas), lo vivido aquel 20 de diciembre de 1989.

El contexto de esta crónica tiene lugar mientras el autor atiende, en pleno bombardeo, una llamada de Blades desde New York, interesado en el número de muertos. Creía Cedeño que era imposible que en otro lugar del planeta (ya vimos que sí), se estuviese desarrollando “un acto de tan siniestra envergadura como el drama acelerado y desgarrador que se escenificaba en múltiples calles y sitios de esta ciudad (…)”

“No habría paraje de este hemisferio en el que se estuvieran estrenando sobre seres vivientes, infalibles disparos efectuados con armas guiadas por rayos láser y sensibles dispositivos para termo-detección a distancia que son capaces de ubicar con exactitud el calor vital de los cuerpos y que, tras su impacto, perecen calcinados”

Describe Cedeño “el adúltero vuelo de un mágico avión -casi metafísico- que no se ve ni se oye ni se huele, aunque desde su silencio puede demoler ya sea cuarteles o barrios que reposan, lanzándoles bombazos, de alto poder destructivo (pero quizás adecuados para conflictos de baja intensidad) los que arrojados contra objetivos demarcados por computadoras garantizarán una “máxima efectividad con margen de error milimétrico”

Continúa Roberto Cedeño: “Se dice que los tácticos norteamericanos habían planeado -y con meses de anticipación- iniciar el indiscriminado ataque después de la medianoche en prevención de mayor ventaja y menos bajas en sus filas. De seguro que en sus previos estimados numéricos no les dio por incluir la cifra de niños que todavía hoy solo a duras penas logran dormir, tal vez reviviendo con persistencia en su agitado sueño la traumática e inolvidable pesadilla”

Como médico acostumbrado a lidiar con la muerte, Roberto Cedeño sabe que aquello muertes era “distinto” y lo refiere de esta manera: “Era el espectro de la muerte a tiros de mucha gente, además perpetrada por sujetos con rostros pintorreteados, extraña indumentaria, idioma foráneo, que se colaban nerviosamente entre las alcantarillas y parapetos después de enviarse misteriosas señales. esta escalofriante realidad del montón de cuerpos destripados al paso de los vehículos de guerra, cuyos endemodiados ocupantes iban aplilando sistemáticamente para incinerarlos después con fuego de lanzallamas (…)”

Los sismógrafos panameños detectaron quinientas poderosas explosiones en menos de seis horas mientras la resistencia de algunos valientes languidecía “ante lo abrumador y aplastante de un ejército dotado con recursos multimillonarios”. La “resistencia” fue de hombres y mujeres humildes que después fueron satanizados y desprestigiados. Cuenta Cedeño que el militar de más rango fallecido en las acciones fue un teniente pues se habla de una “desbandada” en los altos mandos que dio al traste con cualquier defensa.

“Esta bizarra y desproporcionada barbarie ejecutada en contra de una diminuta nación, ya se interpretaba en el Pentágono y se publicitaba con cursi chauvinismo a través de sus voceros como una gloriosa “victoria militar” en virtud de un “acto de liberación a favor de un pueblo” (…) y, por supuesto en defensa  del imperturbable “estado de seguridad” de la “great democracy” del omnipotente país del presente y del futuro, que había sido amenazado seriamente en esta ocasión por Panamá y sus hordas de maleantes armados y asesinos en uniforme”.

Después la nación fue ocupada “de frontera a frontera” por los “técnicos” norteamericanos. Las pérdidas se estimaban en más de 1.500 millones de dolares; la cifra de refugiados subió a 20 mil y cinco mil fueron recluidos en áreas especiales  y campos de concentración selectiva…

Las reflexiones finales de Cedeño sobre lo ocurrido en Panamá y sus posibles causas no pueden ser más elocuentes ni menos parecidas al rol de EEUU en otros conflictos: “Además de ser en gran parte su agente causal, los intereses de los Estados Unidos estarán siempre listos a capitalizar sobre las contradicciones y conflictos internos de cualquier país, las más de las veces, promovidos por ellos”…

Irónicamente la operación se llamó “Causa Justa” (Just Cause)

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Zanjas hechas por retroexcavadoras del U.S Army “para depositar con apremio y complicidad” a los restos de los masacrados

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No es Alemania, es aquí mismo en Panamá, en 1989

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