Desde 1992 han asesinado 1148 periodistas en el mundo *


*En lo que va de 2015: 1.148 periodistas muertos en el ejercicio de su oficio (cifra del Comité Para la Protección de los Periodistas). Colombia, México y Brasil son los únicos países latinoamericanos que figuran en estas estadísticas. 

Post actualizado 6/10/2015

En 2014 la lista ya suma 20 profesionales de la comunicación, siendo Ucrania el lugar más peligroso para ejercer el periodismo

Cada Día del Periodista de lo único que se habla en Venezuela es de premios y premiados (los no premiados se quejan y entonces comienzan a esperar el siguiente año a ver qué pasa) pero poco se reflexiona acerca de la importancia del “mejor oficio del mundo”, como le llamó Gabriel García Márquez. Un oficio que cada vez cobra más vidas a causa de las guerras y de situaciones peligrosas que el periodista denuncia, cuenta, narra. No es usual que la gente piense en cómo es la vida de hombres y mujeres dedicados a reseñar día a día los hechos que conmueven a una sociedad o al mundo entero para mantener informada a una creciente población que hoy por hoy casi ni lee periódicos y prefiere hacer sus propias noticias colgándolas en tuiter o en cualquier otra “red social”. Recuerdo a mi profesora de Periodismo Audiovisual en la escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, Margarita D’Amico, quien solía decir que a nadie le interesaba saber cómo un periodista logra la noticia pues lo que importa, al final, es lo que se publica, lo que se transmite en el medio donde trabaja. Es decir, el periodista no es el protagonista aunque muchas veces por conseguir la información, termina ofrendando su vida pero eso, acaso, queda como parte de un anecdotario. Cuando me tocó cubrir los sucesos del 27 de febrero de 1989, yo pensaba en mi profesora, y trataba de encontrarle sentido al hecho de andar en la calle en medio de aquella plomamentazón (jamás había vivido algo similar), mientras dejaba a mis pequeñas hijas al cuidado de alguien ajeno a ellas. Es decir, mientras una madre normal se quedaba en casa para ver todo por televisión, yo tenía que estar en la calle (como cientos de periodistas más) precisamente para que los padres normales se enteraran de las noticias. Mi hija menor no tenía pañales desechables porque ya no se conseguían, y yo sólo pensaba en eso mientras el 28 de febrero corría a la Av. Lecuna a confirmar la primera muerte de esos sucesos, casi a las 5 de la tarde. El lunes 27 llegué a casa caminando porque ya no había transporte colectivo. Anduve con marejadas de gente silenciosa por la autopista Francisco Fajardo, a la altura del Jardín Botánico. Días antes había sido testigo de la llamada “coronación” del recién electo presidente Carlos Andrés Pérez y ahora, pues estaba viendo y viviendo aquel desastre. Aún conservo como reliquia una tijera producto de los saqueos, me la regaló el mensajero del periódico que dotó su casa de muebles nuevos luego de asaltar una mueblería en colectivo…

La muerte de Virgilio

El 27 de Noviembre de 1992, es otro acontecimiento que como periodista nunca olvidaré. Estábamos desplegados por toda Caracas cubriendo los sucesos del segundo golpe de ese año. Temprano en la mañana vi por TV al célebre “gordito de la franela rosada” convocando a defender la asonada

Imagen de VTV, 27N 1992
Imagen de VTV, 27N 1992

. Mi hija menor, Luisana, de cinco añitos, se prendó de mi falda “Mami no salgas” y casi al mismo tiempo vimos desde el balcón cómo explotaba y caía un avión militar en lo que suponíamos era La Carlota. Ella se asustó y empezó a llorar pero sonó el teléfono y era del periódico. ¡Me tuve que ir! Luisana se quedó llorando… “Ya vengo, mami…” le dije y me fui…Cuando se tiene este oficio uno sabe a qué hora sale de casa, pero no a qué hora regresará… Anduvimos entonces por toda Caracas. A mi me mandaron para La Carlota con un fotógrafo. La gente de El Universal, Virgilio Fernández y Carmen Carrillo, venía por la autopista del Este, en un carro del periódico y, según narra Carmen, desde la Comandancia General de la República (La Carlota), cerca de La Casona, un militar les disparó. Virgilio y Carmen estaban sentados en el asiento trasero. La misma bala que lo mató la hirió a ella levemente en el cuello. Luego esa bala se le alojó a Virgilio en el estómago. ¡No se pudo hacer nada! Falleció el 27 de noviembre de 1992. Otro grupo de reporteros y periodistas nos encontrábamos en las inmediaciones de La Casona (la residencia presidencial) y el plomo era parejo (el fotógrafo me empujó al suelo y me obligó a meterme debajo de un carro mientras él hacía sus fotos). Vimos el carro de El Universal acercarse (pensaban llevar a Virgilio a la Clínica Santa Cecilia pero los militares les impidieron el paso y ellos retrocedieron a gran velocidad) jamás nos imaginamos la tragedia hasta que esa noche supimos que Virgilio había muerto. Para mí era increíble eso. Aquel golpe tan cruento había cobrado ya varias vidas entre las cuales, estaba la de mi amigo. Y hasta el día de hoy nada se sabe, nada se investigó. Un crimen impune y una investigación que debería reabrirse, señora Fiscal Luisa Ortega Díaz.

Cifras escalofriantes

Y hoy leía sobre la muerte del periodista ruso,Anatoli Klián, en Ucrania, desde donde los oposicionistas aupaban a las masas ciegas del majunchismo criollo a hacer lo mismo: a tumbar el gobierno legítimamente constituido para en una carrera loca de sangre y muerte, dar al traste con todo, como ocurre ahora bajo el mandato de Poroshenko. Eran esos los planes de Maria Corina Machado y Leopoldo López para Venezuela. Anatoli, de 68 años, veterano camarógrafo que había cubierto muchísimas situaciones de conflicto, dejó de grabar el tiroteo en el cual fue herido de gravedad, cuando ya no podía más. Sus últimas palabras fueron para decir que la cámara se le había quedado dentro del autobús atacado…Porque el periodista es así. Ni siquiera sabe que su vida está en peligro porque en el fondo a veces creemos que somos intocables y que un manto invisible nos protege porque realmente nunca formamos parte de ningún conflicto, simplemente lo reseñamos. Por eso en vez de alejarnos del lío corremos hacia él; en vez de protegernos, nos exponemos, buscando la mejor foto, el mejor testimonio. Las cifras de varias ONG que se dedican a sistematizar las agresiones a periodistas arrojan datos escalofriantes. El Comité Para la Protección de Periodistas  (CPJ por sus siglas en inglés), reporta que desde 1992 van 1060 comunicadores asesinados. En lo que va de 2014, 20 periodistas han muerto en el ejercicio de sus funciones. Ucrania, en este momento, es el lugar más peligroso para la prensa. La siguiente tabla la ofrece la CPJ: Periodistas muertos (por país) Ucrania 03 Irak 03 Siria 03 Brasil 02 Afganistán:02 Egipto 01 Paraguay:01 Congo 01 México 01 Africa 01 Libia 01

En Venezuela, la misma página reseña los siguientes casos:

Orel Sambrano, ABC de la Semana and Radio América, 16 de enero de 2009, en Valencia, estado Carabobo;

Jorge Aguirre, Cadena Capriles (El Mundo), 5 de abril de 2006, Caracas, Venezuela

Jorge Ibraín Tortoza Cruz, Diario 2001, 11 de abril de 2002, Caracas, Venezuela

María Verónica Tessari, Colombian Media, 15 de enero de 1993 (herida gravemente por una bomba lacrimógena que lanzó la Policía Metropolitana en la UCV, en marzo de 1992), Caracas, Venezuela

VERO
Periodista María Verónica Tessari al momento de ser herida por una bomba lacrimógena que lanzó a los reporteros la Policía Metropolitana. Fuerte represión policial ordenada por el entonces gobernador de Caracas, Antonio ledezma

Virgilio Fernández, El Universal, 27 de noviembre de 1992, en La Carlota, Caracas, Venezuela

Además incluyen otros periodistas fallecidos en circunstancias “sin confirmar”: Wilfred Iván Ojeda, El Clarín, 17 de mayo, 2011, La Victoria, Venezuela Pierre Fould Gerges, Reporte Diario de la Economía, 2 de junio, 2008, Caracas, Venezuela Jesús Rafael Flores Rojas, La Región, 23 de agosto, 2006, El Tigre, Venezuela Mauro Marcano, Radio Maturín, 01 de septiembre de 2004, Maturín, Venezuela En México se reportan 104 periodistas asesinados desde el año 2000. En Honduras, donde se están cumpliendo cinco años del golpe de Estado a Manuel Zelaya, han sido asesinados desde entonces 32 periodistas

Anatoli Klián
Anatoli Klián, periodista muerto en Ucrania

En Chile durante la dictadura de Pinochet la lista de periodistas y estudiantes de periodismo asesinados es larga, del libro “Morir es la noticia”, del periodista y amigo Ernesto Carmona Ulloa. La valentía de camarógrafos y fotógrafos para denunciar al mundo la barbarie que se cometía en Chile, en pleno golpe a Salvador Allende, quedó plasmada en este video El asesinato en Nicaragua del periodista de ABC, Bill Stewart y de su traductor, Juan Espinoza, durante la dictadura de Anastasio Somoza, fue grabado por su camarógrafo, Jack Clark,  desde la furgoneta que trasladaba a los periodistas. El traductor nicaragüense fue asesinado por otro soldado, momentos antes. El video fue transmitido al mundo desde la habitación 307 del Hotel Intercontinental de Managua. Esa evidencia no sólo desmintió la información oficial de que el reportero y el traductor habían sido ejecutados por soldados sandinistas sino que precipitó la caída de aquella dictadura.

Y cómo no hablar de nuestro Fabricio Ojeda. Fabricio, periodista, reportero de El Nacional, diputado que prefirió renunciar a las dádivas del poder para seguir la lucha política desde las montañas, fue encontrado muerto en su celda del temido SIFA (Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas) el 21 de junio de 1966. La versión oficial asegura que fue suicidio.

Y en Argentina fue el valiente periodista Rodolfo Walsh, ejemplo de lo que es ejercer el periodismo de denuncia desde la clandestinidad, desaparecido a manos de la dictadura argentina, en marzo de 1977. En México ha sido el narcotráfico y las pandillas las que han cobrado las vidas de los trabajadores de la prensa y en los últimos años disminuyó la cifra porque medios y periodistas decidieron “tener más cuidado” al informar, es decir, a veces hay que autoregularse para sobrevivir y entonces se sacrifica la verdad. México, Colombia y Brasil, son catalogados como los países donde más periodistas han sido asesinados. La CPJ ha elaborado un índice de impunidad de 15 países donde esas tres nacionaes latinoamericanas han sido incluidas. Venezuela, para tristeza del actual Colegio Nacional de Periodistas, no figura en esas clasificaciones aunque son persistentes los informes sobre la supuesta falta de libertad de expresión. Ahora se habla de periodismo en situación de conflicto (jamás vi eso en la UCV y todo lo aprendí en plena acción) y yo me veo ante los estudiantes ofreciendo manuales de protección. Incluso, los medios de comunicación, invierten recursos en chalecos antibalas, cascos especiales y hasta mascarillas de oxígeno. El día del deslave de La Guaira, en diciembre de 1999, en el periódico me dieron unas botas para andar en barriales pero me quedaban grandes y nunca las usé…Lo trágico es comprender que esas cosas efectivamente sí se necesitan, pues lastimosamente los periodistas se convierten en blancos de guerra.

El periodista “empotrado”

Con las guerras impulsadas por los Estados Unidos, nació la figura del periodista “embedded” o “empotrado” (asimilado) al ejército norteamericano, es decir, aquel que acompaña a los soldados en las incidencias de la guerra. Sobre esto ha dicho Noam Chomsky: “A ningún periodista honesto le gustaría describirse a sí mismo como empotrado. Decir soy un periodista empotrado es igual a soy un propagandista del gobierno” Y tiene razón Chomsky porque ese periodista sólo dice lo que hacen los soldados norteamericanos. En 1991 usaron ese esquema para cubrir la Guerra del Golfo; antes de eso, Inglaterra embarcó 15 “embedded” para las Malvinas. Igual pasó en la guerra de Irak en 2003. Son mecanismos que fortalecen el aparato propagandístico de Estados Unidos. El primer periodista embedded muerto ne combate fue Michael Kelly, editor de la revista The New Republic. Luego seguirían muchos más, como José Couso, camarógrafo español que murió tras el ataque al Hotel Palestina en la guerra de Irak, en 2003. Son historias que están detrás de las cámaras. A veces me pregunto: ¿sabe la gente cuánto gana un periodista? ¿qué siente? ¿cómo piensa? ¿qué deja de hacer sólo para informar a otros y visibilizar situaciones incómodas?. Especialmente ahora, cuando gracias a Internet, todo el mundo se dice periodista y ponen de moda la frase aquella según la cual “todos somos comunicadores”. Discúlpenme pero eso sólo me da risa. ¡Feliz Día! (atrasado)

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6 comentarios sobre “Desde 1992 han asesinado 1148 periodistas en el mundo *

    1. Si tu tienes fotos de Virgilio mándamelas porque yo no conseguí ni una en google…Tu comentario negativo no aporta nada al debate sobre el tema del post…Y es digno de un escuálido envidioso y amargado, que se escuda en el anonimato (identidades ocultas de Internet, decía Castells) por cobarde…

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