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Maduro decreta nuevo cierre fronterizo con Colombia por 72 horas


El canje y depósito de billetes de Bs 100 podrá hacerse también en la banca privada. Ese anuncio tranquiliza a la población

Ya salió en Gaceta Oficial Extraordinaria No. 6.2715 el decreto-2589 emitido en el marco del Estado de Excepción y Emergencia Económica por el presidente de la Repùblica Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.

Aunque en el texto de la resolución solo se contempla a la banca pública, el presidente Maduro anunció en cadena de radio y TV que se “abría” también a las entidades privadas, luego de una reunión sostenida esta tarde entre el Ministro del Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol y directivos de la Asociación Bancaria de Venezuela.

Maduro también anunció el cierre de la frontera colombo-venezolana por 72 horas, a los fines de evitar que reingresen a Venezuela los billetes de Bs 100 que venían siendo negociados en Cúcuta en grandes cantidades.

El mandatario venezolano espera que el presidente Juan Manuel Santos vuelva a evaluar la posibilidad de derogar la Resolución No. 8/2000 que promueve el llamado “dólar Cúcuta”

Denunció que hay “almacenes enteros de billetes de Bs 100 en Cúcuta, Cartagena, Maicao, Bucaramanga. Se calcula más de 300.000 millones de bolívares que está en poder de las mafias internacionales dirigidas desde Colombia, parte del golpe económico”.

Nerviosismo

Maduro tranquilizó a la población que deberá enfrentar la nueva medida financiera. Realmente el factor sorpresa afecta  tanto a mafiosos como al pueblo de a pié, justo ahora cuando también se informa sobre la distribución de las cajas de comida por la vía de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), cuyo costo es de Bs. 10 mil. Ya las familias tenían ese dinero para la adquisición del beneficio. No obstante se estaba evaluando formas de pago alternativas.

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Esto era para comprar la caja de comida del Clap. Los tenía guardados en una caja de zapatos…¡Ay!  

El Presidente exhortó a la gente a usar sus instrumentos financieros electrónicos y recomendó volver a depositar en sus cuentas los billetes que tuviesen guardados en sus casas. Dijo que todavía se puede comprar con esos billetes o echar gasolina.

No obstante ya en muchos comercios no aceptan el billetico para no tener que canjear más de la cuenta ya que también se ha impuesto un límite. El consultor jurídico del Palacio de Miraflores (PSUV), Elvis Amoroso, dijo que el límite máximo establecido por la Superintendencia de Bancos, Sudeban, es de 500 mil bolívares y que analizan con el Banco Central de Venezuela ampliar ese monto a 2 millones de bolívares, debido a que en diciembre se maneja mayor cantidad de efectivo; es decir que no considerarán sospechosos a quienes tengan esa cantidad de dinero. Si usted tiene más de eso, y si su “histórico” de depòsitos bancarios de pronto se incrementa de manera inusual, se las tendrá que ver con el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia).

La medida ha sido celebrada y cuestionada. Por ejemplo, el diputado José Guerra (Mud), opina que en 72 horas será difícil cambiar o depositar la existencia de 6 mil 112 millones de billetes de Bs 100 usando sólo los bancos públicos: Banco de Venezuela, Banco Bicentenario y Banco del Tesoro ya que éstos no tienen ni la tecnología ni el personal suficiente para ello y pidió que la medida fuese “rectificada”. Agregó que tampoco se sabe si hay suficiente moneda para sustituir al billete que va de salida.

Como ya se sabe, el Banco Central de Venezuela anunció el nuevo cono monetario que entrará en vigencia desde el 16 de diciembre con billetes de Bs. 500, Bs. 1.000, Bs. 2.000, Bs. 5.000, Bs. 10.000 y Bs. 20.000. Asimismo se pondrán en circulación monedas de Bs. 10, Bs. 50 y Bs. 100.

Ya desde hoy, pese a que fue lunes bancario (es decir no laboraron) la gente comenzó a depositar sus billetes en los cajeros automáticos y no hubo problemas.

Seguramente desde mañana y hasta el viernes, los venezolanos se volcarán a los bancos. Pero vencido el plazo de 72 horas, los billetes se podrán cambiar en las taquillas del BCV. El diputado Guerra pidió al presidente Maduro que amplíe el lapso hasta el 31 de diciembre, tomando en cuenta las fiestas navideñas, pero hasta ahora el decreto se mantiene sin cambios.

¿Y el transporte público?

Ese es otro aspecto de interés porque ahora ese servicio se incrementó a Bs.80 y la mayoría de los usuarios paga con su billetico de 100. El ministro de Transporte y Obras Públicas, Ricardo Molina, anunció el lunes 12 de diciembre que se realizará un operativo especial para que los transportistas puedan canjear los billetes de 100 bolívares. Aseguró que los usuarios pueden seguir pagando con sus billetes de 100 bolívares hasta tanto estos salgan de circulación y sean canjeados por las monedas que emitirá el Banco Central de Venezuela.

Nos esperan días intensos…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tres países…¿A cuál perteneces?


El viernes pasado fuimos testigos, por TV, claro, de dos eventos importantes: uno en el Palacio Federal Legislativo, donde la llamada “nueva mayoría” gozaba un puyero, fiel a su revanchismo sin límites, rechazándole, por aplanadora, el decreto de emergencia económica al presidente Nicolás Maduro. Al diputado “académico”, como le llaman, José Guerra, parado en la tribuna de oradores del hemiciclo, sólo le faltó saltar sobre sus pies pero no solo de contento, sino también para ayudar a hundir al barco…

El otro episodio al cual asistimos ese día, gracias a que partieron la pantalla de VTV y pudimos estar en primera fila, se desarrollaba en un elegante salón de la sede de Petróleos de Venezuela en La Campiña. Un pomposo encuentro entre el Presidente de la República y los representantes del sector exportador del país, es decir, los que supuestamente nos van a salvar de la debacle. Más de 300 empresarios a los que les fue aprobado prácticamente todo lo que pidieron. Mientras veíamos aquello, reflexionábamos sobre el hecho cierto de que esa gente representa también a los “pelucones”, a los mismos que han recibido dólares preferenciales en el pasado y que por supuesta ineficiencia del gobierno, tal como se la cantaron en su cara a Maduro, no han podido producir ni pero ni una botella de plástico.

“Pedimos que se nos pase del Sicad 2 al Simadi”, dijeron: ¡Aprobado!, respondió Maduro; “Pedimos que se nos exonere de la licencia especial de exportación”: ¡Aprobado!; “Pedimos que se elimine el Rusad” ¡Aprobado!…Aquella palabra se repitió como un eco cinematográfico: ¡Aprobado, Aprobado…Aproba…!

En medio de vítores y aplausos, el Presidente remató con algo que nos removió: “Este es el problema de un Estado que se creó para poner trabas para que no haya exportación, le hemos dado con una mandarria y al final la mandarria nos la hemos pegado nosotros mismos (…)” ¿Y quién era el que sostenía y usaba la tal mandarria?, nos preguntamos.

Entonces aquel viernes llegamos a la siguiente conclusión: Maduro le tomó la palabra a Hermann Escarrá y está pactando con los sectores o clases subordinadas que, sin tener el poder político pero sí el financiero y el económico, son las minorías que le pueden proveer de legitimidad y gobernabilidad. Entonces ¿estamos ante un grave problema de gobernabilidad?. Como la nueva mayoría revanchista de la AN no transige, hay que jugar a la división. Así decía Maquiavelo, por cierto uno de los autores favoritos de los adecos, aparte, claro, de las revistas hípicas y los billetes de lotería.

Llegó el sábado. Sábado de tedio. En la mañana fuimos al “super” a ver qué conseguíamos para llenar nuestra precaria despensa. En la tarde-noche asistimos (por TV) al Cuartel de la Montaña, donde se celebraba el “Congreso de la Patria”.

En el acto de Pdvsa Maduro estaba vestido para la ocasión: de riguroso traje oscuro, corbata impecable, lentes con montura dorada y ese ademán de sacárselos de la cara con descuidada elegancia y cierto estilacho, como si de pronto decidiera lanzarlos al público.

En el Cuartel de la Montaña estaba el otro Maduro, el hijo de Chávez, el obrero, el chofer, sin paltó ni corbata, informal, acorde con el sitio y el auditorio. Se habló allí de las nuevas tres “R”: rebelión, renacimiento, renovación, y fueron designados (no sabemos con cuál metodología o criterio) 100 venezolanos y venezolanas con la tarea titánica de elaborar “la nueva agenda de la revolución”. Al momento de la juramentación nosotros, desde casa, levantamos la mano izquierda, es decir, nos autojuramentamos para seguir resistiendo.

¿Qué tal si se hubiesen invertido los símbolos del poder? Es decir: llevar al Cuartel de la Montaña a los pelucones del sector exportador y a los 100 privilegiados del Congreso de la Patria al elegante salón de Pdvsa. ¿Por qué fueron tan distintos esos actos, tanto de forma como de fondo?

La semana anterior, el 15 de enero, estuvimos (por TV) en el hemiciclo de al lado, en el que llaman “Protocolar” (donde sesionó por primera ¿y última? vez el Parlamento Comunal), y en cadena nacional presenciamos cómo Henry Ramos Allup, trascendiendo por completo el objeto de aquella sesión que era sólo para la rendición de Cuenta del Jefe del Estado, no sólo se burló del presidente Hugo Chávez, de Nicolás Maduro, de los diputados del Gran Polo Patriótico (a quienes incluso les recomendó supositorios de moringa), de los miembros del gabinete, sino del pueblo chavista. Aquel alarde de democracia y libertad de expresión, le ha salido caro al gobierno bolivariano.

¿No saben, acaso, que los medios son más de forma que de contenido?

El canal VivoPlay nuevo hogar de los periodistas que combaten desde sus ordenadores y teléfonos inteligentes la “dictadura castrocomunista” de Maduro, transmitió en vivo y por Internet el discurso del parlamentario y el “gancho” era: “Lo que Ud no vio en la cadena” y entonces se apreciaban las caras, gestos y reacciones de los diputados del GPP a cada chiste de Ramos. Varias veces el presidente Maduro usó el lenguaje corporal para acallar la razonable queja de sus compañeros, extasiado, como estaba, oyendo la perorata de “Pájaro Loco”, mientras degustaba un vaso de leche que le pasó su edecán, el teniente Escalona.

Y en este punto del relato debemos hablar de Carlos Monsiváis, periodista y escritor mexicano quien por cierto, para cuando murió, en 2010, tenía 13 gatos cuya suerte se desconoce. En su obra “A Ustedes les Consta” escribió:

“Hay todo un nuevo país que se empieza a cronicar y documentar: el México de masas y desempleo, de frustración y esperanza bajo la tierra. Todo está por escribirse, grabarse, registrarse. Entender, desplegar, reportear este nuevo país es primordial para el periodismo escrito, televisivo, fílmico, radiofónico (…)”

Monsiváis abogó por la crónica que diera voz a los “proscritos y silenciados”, en un México que en los años 80’, trataba de salir de “entre las ruinas del desperdicio burgués, y la expansión capitalista”. ¿No estamos en lo mismo ahora?

A propósito de eso, hasta aquí hemos reseñado tres países: uno que está en la Asamblea Nacional y al cual por convicción y por ADN, nunca vamos a pertenecer; otro que vimos en el elegante salón de Pdvsa, absolutamente ajeno a lo que somos; y el que nos mostraron desde el Cuartel de la Montaña.

Pero hay un cuarto país. El país silencioso, ese que observa, que analiza, que calla. Ese que salió a votar el 6D por conciencia y convicción, por amor a Chávez.Ese que no se ve en la foto ni en la reseña del noticiario de VTV; Ese que no ha sido convidado gracias al recalcitrante sectarismo chavista; ese que, aún sin ser convocado, trabaja, hace propuestas que nadie toma en cuenta, participa como puede y defiende, a veces, lo indefendible.

Ese es el país que, como dijo Monsiváis, se está “cronicando”, el que rechaza (ante el silencio complaciente de la mayoría chavista), por ejemplo, acciones como la del alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, quien decidió regalar (en contra de lo dicho por el propio Maduro) bicicletas (que no sabemos si son bienes nacionales) al que siga su cuenta en tuiter para que él pueda llegar a los 800 mil seguidores. ¡Cuánto hemos banalizado nuestra revolución!

El cuarto país es el que intenta crecer desde las cenizas del desperdicio burgués, el de los “proscritos y silenciados”, el de los que esperan, el que no ha sido beneficiario de taxis, viviendas o bicis porque se niega a cosificar sus convicciones; el que anda de un lado a otro buscando los productos de primera necesidad o algo tan simple como el alimento de la gata…En otras palabras, el que sigue recibiendo los golpes de la mandarria aquella.

Y usted: ¿a cuál país pertenece?

Recomiendo leer El pacto de dominacion

No es un decreto, es un formato


La Casa Blanca envía un emisario a Venezuela, llamado Thomas Shannon a decir que no, “no señor Maduro, Venezuela no es ninguna amenaza para Estados Unidos, es que Mr. Obama usa un formato que tiene hecho más o menos desde la Guerra de Secesión pero que no ha sido actualizado ni está acorde con el mundo actual. Mr. Obama no se ha dado cuenta de que ustedes ya no son el patio trasero de Estados Unidos. Tampoco se molesta mucho en leer lo que firma, es más ni siquiera firma eso porque el formato ya viene y se imprime con la rubrica presidencial y después es cuando se da cuenta de las metidas de pata que ha tenido con otros países, otras guerras, otros bombardeos selectivos o inteligentes que ya han ocasionado millones de muertes…”

Shannon siguió con su discurso: “Mire, Mr. Maduro (por cierto que mi jefe Kerry tiene razón sobre su cabello), no queremos poner la cómica en Panamá, es decir, ya la pusimos pero no queremos hacerla más evidente. Quédese tranquilo que no pensamos invadir a nadie ni bombardear a nadie, como le decía, es un simple formato, jejeje, un protocolo, un requisito, una planilla, pues, un subterfugio que usa mi otro jefe Obama para hacer de las suyas cada vez que quiere porque, claro, él aún piensa que nuestro país es el amo del mundo y por eso cree que sus leyes sirven en todas partes pero, mire, ha sido un error garrafal de nuestra parte y por eso le digo déjese de eso, digo, de la firmadera. Claro pasa también que Mi jefe Obama se dejó llevar por los chismes de alguna gente de la oposición (¿majunches es que ustedes les dicen no? Escuálidos?), pero mire él ya se dio cuenta. No sé qué hara ahora con el decreto, tal vez lo meta en…en…en alguna gaveta y ¡ya! asunto olvidado. Fíjese que igual fue con Cuba. No vaya usted a llegar a Panamá con 10 millones de firmas porque es que imagínese el papelón nuestro allá, después que Venezuela ha sido apoyada y defendida por más de medio planeta ¿van a seguir? Seamos civilizados…Hará que a Ms. Jacobson se le arruine el peinado y le salgan arrugas nuevas…Aunque yo sí quisiera que por favor me regale el CD de este cantante Danny Rivera porque siempre me ha gustado esa canción y ahora que él firmó contra nuestro formato he descubierto que era él quien la cantaba ¿cierto? Mire que uno aprende de estos paisitos algo nuevo todos los días…

Esteeee y, dígame, Mr. President Maduro, ¿dónde firmo?…

Grettings

Thomas (Me puede decir “Tom”, if you want)

“Vino ayer…”


Ella lleva ya tres días buscando carne o pollo pues en su casa se consumió todo.

Es chavista y firmó contra el decreto de Obama. Daría la vida por defender su Patria; siempre votó por Chávez y después por Maduro. Y antes de Chávez y Maduro por los candidatos y/o las fórmulas de izquierda o parecidos a la izquierda.

Cree en esta Revolución porque la considera lo más cercano a eso que su padre, un viejo comunista educador, le enseñó desde el hogar junto a sus hermanos, que también eran comunistas. Su madre, católica, apostólica y…llanera (no romana), estaba en minoría pero apoyaba a esos comunistas porque así es el corazón de una mujer. Luego ella misma se inscribió en la Juventud Comunista, de la mano de su hermano y en tiempos de verdadera resistencia, cuando el Partido Comunista estaba “inhabilitado” por la democracia de los adecos, y más nunca tuvo ni ojos ni convicción por ningún otro partido. Por eso cuando ganó Chávez creyó alcanzar la utopía y luego cuando Evo Morales triunfó en Bolivia consideró que ya no había utopías porque esas dos victorias hacían realidad un viejo sueño y ¿qué cosa hay más parecida a la utopía que un viejo sueño hecho realidad?…

Por eso no le importa mucho que algunos productos no se consigan ahora en Venezuela. Por ejemplo el tinte para el cabello (pues ya las canas son inocultables) y eso es por el fastidio de que en este país todas, a veces, quieren ser o parecerse a una “miss”, sin embrago recuerda a Marx y su concepto de la mercancía y aquello del valor de uso y el valor de cambio y se le pasa. Piensa en Marx y le pregunta en silencio ¿cuándo es que el proletariado hará polvo a la burguesía y al capitalismo (porque el imperialismo es la fase superior del capitalismo)? ¿no será que ellos ya nos hicieron polvo a nosotros?…

Recuerda las representaciones sociales que (la flor no sabe que es bella, simplemente está allí, pero el hombre va, la corta y la vende por ser bella y tu la compras porque necesitas algo bello) le han obligado a permanecer bella e inalterable en el tiempo, con una edad indescifrable para muchos, y al reflexionar sabe que ha sido víctima de eso, del mercado y de las necesidades creadas, no de las reales…Igual ha pasado con los labiales, el “colorete” o “blush on”, el “rimmel”, los perfumes (ahhh los perfumes) y las cremas antiarrugas (algunos no se consiguen pero los que se consiguen son inalcanzables por el precio). “Mejor asumir la edad de una buena vez” se dice mientras el espejo le devuelve una imagen todavía “aceptable” y acorde con las exigencias sociales. Entonces se olvida de todo eso y desvía su interés hacia las cosas que de verdad son imprescindibles, indispensables, hacia las cosas que importan como por ejemplo la comida…El viacrucis ya lleva varios días: no hay pollo pero sí pavo (insípido y tan ajeno a ella); no hay carne molida pero sí “desechos de carne” o “carne de segunda” buena para sopa, según le ha dicho el carnicero (siempre ha dicho “soy mala pobre” y no compra aquello)…Ella no come nada del mar (por culpa de una espina que en su niñez le jugó una mala pasada). Adonde llega pregunta “Señor, ¿hay carne o pollo?” y la respuesta siempre es la misma: “vino ayer…Pero voló”. “Y por casualidad, ¿habrá jabón para lavar?” pregunta con verdadera ansiedad en lo ojos pues en casa están críticos en eso de lavar la ropa, pero la respuesta es la misma: “vino ayer…Pero voló”. En su búsqueda recurre a varios mercados (a pié porque el carro tiene meses dañado), abastos, bodegas. esta vez quiere saber: “Señor, ¿no sabe si hay café?” Y la respuesta: “vino ayer..Pero voló”. Sale de allí convencida de que Don Rodrigo Manrique tenía razón: “todo tiempo pasado fue mejor”. Está molesta consigo misma porque, efectivamente, había pensado venir ayer pero entre una cosa y la otra se le pasó…Ha ido al Bicentenario los viernes porque por el terminal de su número de cédula le toca los viernes. La última vez  preguntó a una señora que se dedicaba a poner en perfecto orden cientos de potes de yogurt (no hay leche pero hay yogurt; no hay papel tualet pero hay servilletas; no hay carne pero hay chuletas ahumadas; no hay pollo pero hay pavo): ¿Oiga, no sabe cuándo traerán el papel tualet? y la señora le respondió sin mirarla: “vino ayer…pero voló”. Ha visto, impotente, cómo los motorizados llegan por docenas a los supermercados a llevárselo todo para “bachaquearlo” más adelante y vender los productos al dobre, al triple al mil por ciento más. No sabe qué diablos pasa con la llamada “Sundde” ni por qué el “super” Andrés Eloy Méndez, prometió acabar con las colas y las colas siguen;  ni con los decomisos enormes cuyas fotos ve a diario en la prensa pues a sus manos no han llegado esos productos rescatados. Ha visto, impotente, cómo los funcionarios de la GNB dejan pasar al mismo motorizado una y otra vez al supermercado y lo dejan salir cargado de productos también una y otra vez. Lo vio y lo denunció por tuiter aquel día que llegó papel tualet y café a la Central Madeirense y ella estaba en la cola…Pero nada pasó…

Regresó, entonces, a casa meditabunda, con una decepción en nada parecida a la de Mrs. Jacobson, y mientras recibía el abrazo protector de alguien muy querido, recordó a Fray Luis de León, quien acostumbraba iniciar sus clases con un “Como decíamos ayer…” Y un día lo pusieron preso y estuvo cinco años en la cárcel. Cuando salió en libertad y volvió a las aulas inició su clase con esa misma frase: “Como decíamos ayer…” para olvidar el pasado y demostrar que esos años de cárcel y de sufrimiento no le habían hecho mella…Ella también quisiera olvidar estos tiempos y poder decirle a sus estudiantes: “como decíamos ayer…”, ya saben, para retomar la historia bonita de la última clase.