Testimonio: “En ataque terrorista al liceo Jáuregui hubo francotiradores”


Este es uno de los tantos testimonios sobre lo ocurrido en Venezuela el 30 de julio de 2017, cuando la oposición venezolana trató de impedir, por todos los medios, que la gente ejerciera su derecho al sufragio para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente.

El 30 de julio de 2017 se realizaron en Venezuela las elecciones para la escogencia de los miembros a la Asamblea Nacional Constituyente. Un proceso histórico, convocado por el presidente Nicolás Maduro en medio de una profunda crisis económica y política, y del peor asedio internacional y mediático que haya vivido el país en los últimos años.

Maduro se jugó esa carta frente a una oposición desbordada en violencia desde el pasado 30 de marzo, cuando la ex Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, contribuyó con sus declaraciones a exacerbar el ya caliente clima político por sus cuestionamientos a las actuaciones del Tribunal Supremo de Justicia.

Bastión importante de esa escalada virulenta promovida por la MUD bajo la figura de “paro cívico”, es el estado Táchira donde sus efectos han dejado un lamentable saldo de fallecidos. Pero, además, los habitantes de la región andina vienen soportando trancazos, guarimbas, paros de transporte, etc.

Todo recrudeció a medida que se acercaba el día de las elecciones constituyentes. La MUD quemó material electoral, asaltó centros de votación y ordenó bloquear vías para impedir que la gente ejerciera su derecho al voto.

El terrorismo opositor no ha perdonado a La Grita ni siquiera por respeto al venerado Santo Cristo y su sereno rostro. Nueve centros de votación pertenecientes al municipio Jáuregui debieron ser trasladados hacia el Liceo Militar del mismo nombre debido a esos ataques. Los centros electorales congregados allí fueron: Casa Cuna, Escuela Básica Jáuregui, Padre Maya, Sabana Grande, Aguadías, Llano de Los Zambranos, La Granja, Venegara y San Vicente.

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La Grita, estado Táchira, bastión de la violencia opositora

José Rosario Gonzalez (Chayo), tachirense, ex director de Política del gobernador José Vielma Mora, vivió en carne propia los efectos de la furia opositora cuando fue con su familia a votar a la histórica institución educativa:

“El sábado ya habían saqueado el Instituto de Educación Especial y la escuela Padre Maya así que nos migraron al Liceo Jáuregui adonde fui con mi esposa, mi hijo y mi nuera a votar. Habían allí como 700 personas entre viejos, jóvenes, niños. Después de hacer cola por fin votamos, como a la 1 y 30 de la tarde y al intentar salir vimos que venían llegando unos encapuchados pero muy violentos. Llegaban de diferentes ángulos y entonces nos devolvimos porque comenzaron a rodear el liceo y ya no pudimos salir. Lanzaban piedras, bombas lacrimógenas, morteros, bombas molotov y después empezaron a echar plomo”

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“nos atacaban con bombas lacrimógenas, morteros, fuegos pirotécnicos, plomo”, relató González

El comandante del Plan República de apellido Antolínez – continuó Chayo– ordenó entonces que todos los votantes permanecieran dentro del centro y entonces nos ubicaron en el área del comedor mientras el ataque afuera era implacable… Los guarimberos llegaban en grupos de 10 o 15 a hostigar el liceo hasta que fuimos rodeados completamente. La situación era tan dramática que Incluso yo mismo le dije a uno de los soldados que eso había que combatirlo de otra forma. Mire yo jamás vi una protesta así porque cuando nosotros manifestábamos contra el gobierno lo más que lanzábamos eran piedras y bombas molotov pero esta gente nos atacaba con bombas lacrimógenas, morteros, fuego pirotécnicos, plomo. Entonces nos organizamos allí dentro para ayudar a la Guardia y comenzamos también a lanzarles piedras y cuanta cosa encontrábamos. Mire yo tenía tantos años que no hacía eso que me quedaron doliendo los brazos…Eso fue un toma y dame. La gente se unió a los soldados para defender no solo al centro sino la propia vida.

¿Qué sintió en ese momento, Chayo?

– Una gran impotencia y mucha rabia porque estaba convencido de que a esos terroristas había que combatirlos de otra manera. Nosotros no teníamos armas, la Guardia tampoco. Un mayor tenía una pistola de salvas. El comandante Antolínez manejó con mucho tino la situación y comenzó a pedir refuerzos porque se corrió el rumor de que habían matado a un soldado. Nosotros nos asomábamos con mucho cuidado por las ventanas y pudimos ver a gente escondida detrás de los árboles. Eran francotiradores. Se nos reafirmó la certeza de que los que financian la violencia contratan paramilitares. Si esa gente llega a disparar hacia el Liceo con toda seguridad hubiese habido muchas más muertes…

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Inmediaciones del Liceo Militar Jáuregui

¿Cuánto tiempo duró la refriega?

– Eso comenzó como a la 1 y 30 de la tarde y terminó pasadas las 6 de la tarde, cuando por fin llegó el helicóptero y varios soldados se lanzaron desde el aire con cuerdas para rescatarnos. Allí salieron corriendo los terroristas y supimos que efectivamente habían asesinado a un funcionario de un tiro en la cara. Eso nos indignó mucho porque él nos estaba protegiendo. Lo vimos salir con sus compañeros para mediar ante los terroristas. A ese soldado lo mataron francotiradores. De inmediato agarraron a casi todos los guarimberos y los llevaron al liceo y de verdad que lo que provocaba era caerles a golpes…

¿Qué ocurrió después?

– Nosotros nos quedamos allí un rato mientras se calmaba todo y lo más impresionante es que después comenzó a llegar mucha gente a votar que no se había atrevido por miedo. No paraba de llegar gente. Luego nos dijo el diputado Macario Sandoval que La Grita aportó como seis mil votos. Cuando por fin salimos de la ciudad todo estaba como en una guerra: árboles cortados, piedras, muros derribados, calles llenas de escombros…Así fue esa jornada. Allí votó mucha gente de oposición también porque en Táchira estamos cansados de la guarimba, de las barricadas, de tener que pagarle peaje a esos malandros para poder pasar incluso a pié. La gente que atravesó ríos fue porque habían tomado los dos puentes que conducen a Táriba. Una locura…

¿Cómo define lo que vivió?

– Increíble porque vi a un pueblo trabajando con la Guardia Nacional, dispuesto a todo por defender su voto.

El soldado fallecido fue Ronald Ramírez Rosales (19), natural de Colón, sargento segundo adscrito a los comandos rurales. Según la versión del diputado Macario Sandoval (Psuv), el joven funcionario estaba en los jardines del Liceo Jáuregui e intentaba mediar con los violentos cuando recibió un tiro en la cara. El Ministerio Público abrió averiguación.

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Sargento (GNB) Ronald Ramírez Rosales

Este es uno de los tantos testimonios sobre lo ocurrido en Venezuela el 30 de julio de 2017, cuando la oposición venezolana trató de impedir, por todos los medios, que la gente ejerciera su derecho al sufragio para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente.

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