Maripili: hazte la crineja


“Esos señores piensan que la voluntad del pueblo es la opinión de ellos, sin saber que en Colombia el pueblo está en el ejército, porque realmente está, y porque ha conquistado este pueblo de mano de los tiranos… ¿No le parece a usted, mi querido Santander, que esos legisladores más ignorantes que malos, y más presuntuosos que ambiciosos, nos van a conducir a la anarquía, y después a la tiranía, y siempre a la ruina? Yo lo creo así…” (Bolívar a Santander, 13 de junio de 1821, a pocos días dela victoria de Carabobo)

Los llamados “chavistas disidentes”, agrupados en la fulana plataforma en Defensa de La Constitución no quisieron (o, más bien, no se atrevieron) ir al acto de la MUD que tuvo lugar este lunes 3 de julio en el Centro Cultural de Chacao porque eso “es para ellos como si la oposición fuese a firmar algún acuerdo en el Cuartel de la Montaña”. Así lo reseñó ese portal web al que cariñosamente llamo “defecto cocuyo” y, en este caso, asumiremos que es cierto aunque no citan la fuente. Pero el dato es digno de mi buena amiga Luz Mely Reyes, directora de ese medio.

El “acuerdo” es simplemente para tumbar al gobierno no se sabe si a través de un plebiscito (que no existe en la Constitución) o a plomo limpio (figura que tampoco está en la Constitución, pero ¡¿qué más da?!)

El problema aquí son los símbolos. Según el diccionario, símbolo es un “signo que establece una relación de identidad con una realidad, generalmente abstracta, a la que evoca o representa” Y pone como ejemplo: “el olivo es el símbolo de la paz en las culturas mediterráneas; el símbolo evoca a menudo una realidad que trasciende al objeto simbolizado”

Bueno: Chacao, desde hace algún tiempo, es el símbolo de la guerra y de la muerte; de un modelo de país, ese con el cual hay gente que nunca se identificará. El Cuartel de la Montaña simboliza una idea, un hombre que definitivamente hizo historia, un modelo de país contrario al otro que simboliza Chacao.

Leí la frase y sentí la misma indignación que tuve cuando vi a Luis Manuel Esculpi, Felipe Mujica, Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, entre otros, cuadrados con la derecha más rancia, esa contra la cual supuestamente combatieron en la década del 60 (que es la misma de ahora) y en cuyo nombre enviaron a decenas de jóvenes a la guerrilla a pelear contra el gobierno de Rómulo Betancourt. Ellos nunca estuvieron en la montaña y hace poco recordábamos la foto que se tomó Teodoro en el Jardín Botánico de la UCV para simular que estaba en El Bachiller.

No necesitamos verlos al lado de la burguesía parasitaria, corrupta y golpista para convencernos más de la debilidad de sus convicciones. No puede haber un viraje tan grande y profundo en la vida de alguien como para firmar un acuerdo que, a todas luces, no solo es entregar al país, sino que es la clara claudicación a los ideales bolivarianos, chavistas por los que alguna vez juraron muchos-as de los que tuvieron miedo de ir a Chacao.

O se es o no se es…

Vayan a Chacao de una buena vez, pónganse una capucha, hagan trancazos y plantones, quemen a los chavistas y a los negros que encuentren a su paso, destruyan todo, arrojen mascotas a la hoguera de las guarimbas; llámense libertadores (no olviden que Bolívar prefería el título de “ciudadano” porque el de “libertador” emana de la guerra y el otro de las leyes), háganse de un escudo de cartón (como sus ideales) con una cruz, preparen sus “puputovs” porque ya las “molotovs” pasaron de moda; Maripili no olvides hacerte tu crineja (tu cabellera tiene el largo perfecto para ello), ponerte tu franela de “Leo”, marchar al lado de Lilian y gritar “libertaaaaaad”.

Vayan a Ramo Verde a rendirle pleitesía a Leopoldo, el mismo que acusó la ahora “digna” Fiscal.

Róbense un helicóptero y cáiganle a plomo al TSJ, a Miraflores, al pueblo chavista.

Vayan y desayunen con Luisa Ortega, Freddy Guevara y Julio Borges porque ahora, extrañamente, hablan su mismo idioma. Posen para la “selfie” y no olviden a Henry Ramos Allup, símbolo de la rancia AD. Qué ironía: todos son Henry en este tiempo.
Sigan escribiendo su triste historia y desde ya labren su epitafio: “aquí yace un traidor que jugó a ser libertador”

Eso sí, al Cuartel de la Montaña no se acerquen. El peso de su conciencia no les dejará subir hasta allá y quizás el fantasma de la infamia les espante el sueño de por vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s