A propósito de Ruanda: no me quieras tanto Globovisión


La última campaña de la empresa multiplataforma llamada Globovisión, es un eslogan que se parece mucho a aquel “te queremos, Pedro” que aún resuena en la memoria del pueblo venezolano. Ahora dicen “Te queremos, Venezuela”, así como antes era “En Globovisión nos vemos todos”, aunque yo decía que dependiendo de la tendencia partidista unos se veían mejor que otros.

Este sábado un estudiante me alertó sobre el contenido del programa “Sábado en la Noche” de ayer 8 de abril, el mismo donde hace tiempo Lady Ramos acusó a las chavistas de andar sucias, despeinadas y sin maquillaje, ese donde las tres divas le llamaban “primera dama”.

Me dispuse de nuevo a verlo y francamente fue una mezcla tragicómica de entretenimiento y política. Sus tres anclas (una chica y dos hombres) se desvivían por comunicar que la “situación país” ya era insoportable y que ellos desde esa pantalla querían aportar “un granito de arena” para que el “cambio” llegara al fin a nuestra pobre Venezuela.

Criticaron (y están en su derecho) la decisión de la Contraloría General de la República de inhabilitar al gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonsky, y además se solidarizaron con los vándalos que causaron destrozos en varios puntos de la capital incluyendo instituciones como la Dirección Ejecutiva de la Magistratura y el liceo Gustavo Herrera, donde por cierto funciona en las noches y fines de semana una aldea universitaria de la Misión Sucre. Para ellos eso simplemente no existió y sólo se quejaban de la “brutal represión”…

Entre noticias del espectáculo y acontecimientos políticos fueron hilvanando un discurso francamente de guerra. Olvidando seguramente algunas frases del Papa que ese canal usa en su programación sobre el periodismo de guerra o que lo mejor es el “diálogo”.

En todas las entrevistas abordaron la “situación país”, pero especialmente llamó la atención la intervención en el programa de una periodista de nombre Caterina Valentino quien, supuestamente, venía de la marcha opositora que este sábado trató de llegar a la Defensoría del Pueblo, en Caracas. Nada hacía presumir que la chica hubiese estado en la guarimba pues lucía un vestido de lentejuelas además de estar perfectamente peinada y maquillada. Ella lloró (o hizo pucheros) dos veces porque “nosotros no somos esto”, y con mucho cuidado se secaba las lágrimas para no chorrearse el rimmel (aunque ahora los hacen a prueba de agua salada).

Uno de los anclas, consciente de que el programa es sobre entretenimiento, le inquirió: “oye sé que tú y Capriles tuvieron algo, no sé si un amorío pero estuvieron muy cerca, ¿será que nos puedes decir algo que no sepamos sobre el ataque a su comando?” La otra se sintió halagada y entre pucheros soltó “Henrique es un gran luchador” también dijo que el país “está un poco desarreglado y maltratado”, quizás Venezuela sea chavista y le hace falta algo de maquillaje y peluquería ¿eh?, digo yo, “pero si todos ponemos nuestro granito de arena, tendremos la Venezuela que queremos”, concluyó la chica. Luego le preguntaron por su próxima película donde hará de una detective. Le dijeron que tendría que practicar el lenguaje “malandro” de las mujeres policías…

Y así discurrió el espacio, hablaban de la “situación país” y luego casi que como una obligación expresaban: “nos disculpan pero tenemos que hacer nuestro trabajo, este…Y por eso debemos anunciar que Ricky Martin será el novio de Edgar Ramírez en la película sobre el modisto Versace”…O “¿Y qué te parece la tipa esta que hizo de Gorda Bella y ahora dice que no es venezolana?”

Por fin terminó aquello pero no se podían ir lisos e hicieron públicamente un llamado a la desobediencia como única vía de encontrar la tan ansiada libertad, un llamado irresponsable porque puede ser uno de los muchos detonantes que buscan para arremeter contra nuestro país. Eso no es periodismo.

Eso simplemente es periodismo de guerra, periodismo de odio, muy parecido a lo que hizo Radio Télévision Libre des Mille Collines, en Ruanda, precisamente un abril de 1994, ya hacen 23 años y que provocó uno de los genocidios más grandes de la humanidad: más de 800 mil muertos.

Cuidado Globovisión. Venezuela te dice: no me quieras tanto…

 

Julio Parada comenta lo siguiente:
“Código Penal Venezolano, Artículo 283: Cualquiera que públicamente o por cualquier medio instigare a otro u otros a ejecutar actos en contravención a las leyes, por el solo hecho de la instigación será castigado:

1. Si la instigación fuere para inducir a cometer delitos para los cuales se ha establecido pena de prisión, con prisión de una tercera parte del delito instigado.

2. En todos los demás casos, con multas de ciento cincuenta unidades tributarias (150 U.T.), según la entidad del hecho instigado.

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