“¡Te das más postín que billete nuevo!”


15 de diciembre: no llegaron los nuevos billetes. Días después: ¡llegaron! Pero… Aún faltan los de 20 mil y los de 10 mil. Están acuñando las monedas…Llegaron los de 500…¿Sumaron dos ceros al de 50? ¿Desaparecerán los actuales de 50, entonces? ¿Y los de 20? ¿Y qué hago con mis billetes de 5? El Presidente del Banco Central de Venezuela (BCV) dijo que “coexistirían”.

Te das más postín que billete nuevo”, me dijo alguien hace poco. Eso lo escuchaba antes, pero en vez de “billete nuevo” la expresión era “que salsa de tomate” ¿recuerdan?

En marzo de 2007, el presidente Hugo Chávez aprobó la reconversión monetaria que trajo el “Bolívar Fuerte” (BsF) a nuestras vidas. Fue un proceso complejo pero expedito, que no creó traumas a nadie porque duró un año para implementarse, conjuntamente con una agresiva campaña comunicacional que lideró el entonces ministro de Comunicación e Información, Willian Lara, en estrecha sinergia con las autoridades del Banco Central de Venezuela, cuyo presidente era Gastón Parra Luzardo.

Durante esa transición funcionaron las dos monedas, es decir el BsF y el bolívar (Bs) que circulaba desde 1879 hasta que poco a poco éste fue saliendo de circulación. Todavía se les consigue por ahí.

La gente compraba con bolívares “viejos” y el cambio o “vuelto” se lo daban en BsF. De igual manera los bancos estaban en capacidad de hacer el canje correspondiente.
La estrategia comunicacional incluyó talleres de formación para gremios y comunidades, así como piezas publicitarias didácticas en todos los formatos comunicacionales, aún disponibles en el portal web del BCV. Fue una exigencia en el decreto correspondiente ya que lo peor que puede ocurrir en estos procesos es la incertidumbre de la población.

Recuerdo que el hoy ministro de Comercio Exterior e Inversiones Internacionales, Jesús Farías, uno de los expertos convocados por Willian Lara para asesorar en materia comunicacional, insistía en que la falta de información en el usuario podía, en gran medida, provocar el fracaso del esquema. Así decía en aquellas largas jornadas del MinCI.

Para el 01 de enero de 2008, ya la reconversión se había instalado en el país y puede decirse que, al menos en el aspecto de comercialización y uso del nuevo cono monetario fue exitoso. La estrategia comunicativa funcionó y el pueblo no tuvo mayores problemas en habituarse al cambio, es decir, no hubo traumas, ni colas para cambiar desesperadamente billetes, ni amenazas del transporte público porque “hasta hoy recibo los billetes de 100”. No. La cosa fluyó “sin rollo”.

Recordamos esta pequeña historia (al margen de los problemas que veníamos denunciando desde hace tres años sobre la indiscriminada y permitida extracción ilegal de nuestro papel moneda a otros países) porque a pocos días de entrar en vigencia la ampliación del cono monetario venezolano, decretado por el BCV, aun nadie conoce los billetes, nadie los ha visto sino en TV. Sólo se sabe que son seis de 500; 1.000; 2.000; 5.000; 10.000 y 20.000, y tres monedas de 10; 50 y 100. Un valor más alto con el fin de facilitar los pagos. Dice el presidente del BCV, Nelson Merentes que será más fácil “transportar” dinero en la cartera.
En los comercios los esperan, como dijimos antes, desde el 15 de diciembre, fecha anunciada para que circularan, pero ahora eso se difirió para el 2 de enero de 2017. En estos días hemos estado preguntando en tiendas y restaurantes si ya llegaron los nuevos billetes, para ir preparando el terreno. La respuesta es “no”.

Tampoco hay mucha información sobre el cambio que deberá enfrentar el usuario-a. Solo una rueda de prensa del Presidente del BCV, mostrando las piezas. No hay suficiente claridad sobre los billetes y monedas que habrán de circular ni tampoco cuáles son los que desaparecerán. Tomemos en consideración: 1) que la población objetivo tiene distintos niveles de formación, y 2) que el acceso a la información no es igual en zonas rurales, indígenas y urbanas, es decir, Venezuela no es Caracas solamente y no todo el mundo tiene acceso al tuiter nuestro de cada día.

Se ha dado más publicidad a la llegada de los aviones que traen las nuevas piezas del cono monetario, a las características de los billetes y monedas, para no hablar de las marchas y contramarchas que han rodeado el proceso. Por ejemplo, los cajeros automáticos siguen “escupiendo” billetes de Bs 100, pese a que el presidente Maduro ordenó el 17 de diciembre, mediante un comunicado oficial, sacarlos de ese sistema. Se supone que luego eso se echó para atrás cuando rectificó la medida prolongando la vida del “marrón” hasta el nuevo año, no obstante presumimos que el comunicado sigue vigente. Sigo viendo personas que llegan con sacos y maletas llenos del popular “marrón” a los bancos para cambiarlos ante la cara de fastidio del señor de la taquilla. Entonces se quedan con los billetes de 20 o de 50 (que hace rato los negocian también en la frontera).

Esperemos que el 2 de enero todo funcione bien y podamos usar el nuevo cono monetario sin traumas, tal y como operó la reconversión monetaria impulsada por el presidente Chávez. Esperemos…

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