Aporrea no tiene la culpa


En 14 años aporrea.org se ha convertido en un portal de obligada consulta diaria, referencia indiscutible de la comunicación alternativa, donde hay opinión, noticias y participación. Nació por esos días del 11 de abril de 2002 para apoyar a la revolución bolivariana, en una época en la cual aún los medios electrónicos no tenían mucha vida. Nació como un arma, para combatir con las ideas y la palabra. Nunca ha dependido del gobierno para subsistir pero se le llama “oficialista”.

La crisis, llámese guerra económica o como sea, tiene en aporrea una vitrina de opiniones a favor y en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Se la ha satanizado, se la ha acusado de “anti madurista” (como si existiese el madurismo); se la ha tildado de contrarrevolucionaria, de traicionar a Chávez, de “escuálida”; se la ha tratado de asfixiar financieramente cuando los pocos entes oficiales le retiraron la publicidad. Nada. Aporrea sigue allí, cual válvula de escape para quien necesite decir algo, hacerse escuchar, denunciar, visibilizar, en fin ¡quejarse! Aporrea es una convergencia de saberes académicos y del pueblo. Nadie se atribuye la “línea editorial” pues ésta realmente la decide un contador de lecturas que se mueve hacia arriba o hacia abajo según el punch de los títulos. Es el país y sus problemas el que fija la línea…

Mucha gente ha “aprendido a escribir” con Aporrea porque el diverso, silencioso y anónimo colectivo de hombres y mujeres que actualizan la página, sencillamente no tienen tiempo para las correcciones de rigor. Esto es una debilidad que a veces deja pasar verdaderos insultos al idioma…

Pero el portal se abre paso entre dos fuerzas políticas tan sectarias como antagónicas. El chavismo en sus profundidades es difícil y la oposición en su banalidad, insoportable. Ésta utiliza las opiniones publicadas en Aporrea para alimentar una docena de sitios del tipo clickbate (El cooperante –brazo mediático de Henry Ramos Allup- Efecto Cocuyo, Caraota Digital, Dolar Today, La Patilla, maduradas, Noticiero Digital – el más antiguo, Analítica, Prodavinci, etc) puestos en la red para combatir abiertamente a Maduro. El debate político e ideológico, principista y descarnado que se expresa en aporrea, es usado por esas webs para significar que los “rojo rojitos” se arrepintieron y se desmarcan de la revolución y entonces chillan: “¡Mire lo que dice esta chavista del gobierno!”; o “¡Diosdado es criticado en Aporrea!”. Porque, claro, para la oposición sumisa, simplista, apolítica y desideologizada, esa que sólo lee los catálogos de Stanhome, o el chat del whatsapp en su celular inteligente, aporrea es vista como un indicador de para dónde se mueve el chavismo, cómo piensa y a quién critica. Y para el chavismo la página es revanchista y envidiosa, pese a los muchos bytes de propuestas que allí se han publicado como aportes para superar la crisis.

Escribir en aporrea es arriesgarse a ser acusado de “quinta columna” o de “Marea Socialista” o, peor aún, de alguna de esas hacienditas que conforman la llamada MUD.

Tal vez Sartori nos tenga la respuesta: el investigador italiano Giovanni Sartori, dentro de la inacabada discusión que hay sobre la formación de la opinión pública, a pesar de que y para 1972 Pierre Bourdieu dijo que ésta no existe, cosa que apoyó después con algunos matices Elisabeth Noelle-Neumann, propuso no hace mucho la teoría conocida como bubble-up y de todas las que conozco es la que más se le ajusta a aporrea.

La opinión pública es un “rebullir”, dice Sartori, del cuerpo social “que sale hacia lo alto” (2005), es decir, va de abajo (pueblo) hacia arriba (élites). “De vez en cuando el público se plantea y reacciona de manera inesperada, imprevista y no deseada por parte de los que se encuentran en las cuencas superiores” (2007).

O sea…Aporrea no tiene la culpa porque en las democracias existen tres libertades: la de pensamiento, la de expresión y la de organización. Desde luego, retomando a Sartori, en esas democracias y en la formación de la opinión pública, intervienen los “influyentes” (los medios, los políticos, las élites) y los “influidos” pero cuando los problemas tocan directamente al pueblo y le afectan, no es difícil elevar las voces. Aporrea simplemente le da espacio a todas las voces. Voces que relatan un estado de cosas. Ignorarlas sería censurarlas.
¡Feliz cumpleaños, aporrea!

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