Mueran los chavistas


Apenas habían pasado pocas horas de haberse conocido los resultados electorales y ya la oposición expresaba en las redes sociales, con un discurso revanchista y vengativo, lo que posiblemente traigan en el morral sus representantes legislativos, por ejemplo: eliminar el canal de TV de la Asamblea Nacional, ANTV (a cuyos periodistas Henry Ramos Allup calificó de “cloacas”);  devolver la concesión a RCTV; destituir a los miembros del Tribunal Supremo de Justicia; revocar el mandato al Presidente de la República (aunque esto sólo lo puede convocar el pueblo); derogar leyes orgánicas (la de Precios Justos y la del Trabajo para beneficiar a los empresarios); destruir el Cuartel de la Montaña (y seguir minando la moral chavista)…Es decir, pulverizar a Venezuela para hacer “otro” país donde por supuesto el chavismo no tiene cabida, olvídense de eso.

Lo descrito nos trae la imagen de Pedro Carmona Estanga auto proclamándose como Presidente de Venezuela aquel 12 de abril de 2002.  Lo primero que hicieron fue derogar las leyes habilitantes. Ese día esos mismos que ganaron ayer trataron de arrasar con todo pero el pueblo los contuvo…¿Y ahora? ¿tenemos el mismo pueblo?

La oposición tomará el Poder Legislativo como un arma para vengarse del chavismo y acabar con los “rojos rojitos”. Anoche escuchábamos a nuestros vecinos gritar “Mueran los chavistas”, mientras los más guapetones, con unos tragos demás,  vaciaban sus pistolas con tiros al aire, pero de este lado no hubo guarimbas ni se provocaron muertes ni se echaron a la calle los temibles colectivos armados amendrentando a los ganadores. Eso no pasó porque el propio ministro de la Defensa, el general Padrino Lòpez (el mismo cuya muerte predijo el hoy difunto Dr. José Marquina) dio la cara ante el paìs y el mundo exigiendo calma y que todo el mundo se quedara en casa hasta consolidar los resultados. ¿Y qué inventó el diario español ABC? (que sigue violando sistemáticamente su manual de estilo) que “El Alto Mando Militar fuerza a aceptar la gran victoria” de la oposición.

El primer venezolano en reconocer la victoria ajena fue el presidente Nicolás Maduro demostrando su voluntad de gobernar en paz y desmontando, además, la matriz de opinión sembrada por la MUD, dentro y fuera de nuestras fronteras, según la cual los resultados no serían aceptados. Maduro cumplió con el acuerdo firmado en el Consejo Nacional Electoral, acuerdo que la MUD rechazó porque en el fondo aún no tenía toda la certeza de ganar y prefería mantener el ambiente de fraude para alimentar la crisis. A la oposición le convenía llegar al 6 de diciembre con ese clima de zozobra y allanar el camino de la violencia si los resultados le eran adversos. Por eso nunca hizo nada para mitigarlo.

Hoy los que alentaron guarimbas celebran. Les tomó 16 años. Hoy no descalifican al Consejo Nacional Electoral ni a su Presidenta, Tibisay Lucena quien por cierto ha sido víctima de los más ruines ataques. Nadie cuestiona la victoria opositora porque, ciertamente, fue contundente y el mensaje claro: un sector del pueblo chavista castigó, y otra franja opinática definida por las encuestadoras como los “ni ni” compraron el discurso “salvador” de quienes ahora ostentan una parte del poder. Se cosificó a la revolución, esa es la verdad. Se la convirtió en  un objeto, en un valor de uso, se dejó por fuera la conciencia y el consumismo pues “la consumió”. Por ejemplo, Se regalaron tablets a los estudiantes sin ningún criterio académico y salieron beneficiados todos sembrando la mala semilla del facilismo. Pero por otra parte, mucha gente esperaba que hoy apareciera el papel tualet…Díganme: ¿apareció?.

El análisis se impone. La autocrítica y la crítica, que jamás hemos abandonado a riesgo de parecer “quinta columna”, son más necesarias que nunca. Un buen amigo que mira a Venezuela desde fuera nos compartió su opinión: “era una muerte anunciada: la desidia, ineficacia y corrupción más las guerras económica,  comunicacional, diplomática,  política, militar desde Guyana y Colombia,  el desgaste de 16 años, la ausencia de Chávez, las esposas y esposos como candidat@s a diputados y diputadas, la soberbia y la ignorancia juntas y revueltas, todos esos estropicios no podían tener otro resultado”.  Pero pese a la desesperanza que aparentemente comunica esta reflexión cierra con esto: “una mayoría calificada les permitirá a ellos hacer cualquier cosa, pero eso no nos destruirá”. Y es que la Constitución Bolivariana, esa que impulsó Chávez y que fue tan vilipendiada, les sirve ahora a sus propósitos. ¡Qué ironía!.

Veamos pues de nuevo la cara fea de la oposición, pero esta vez legitimada, dolorosamente con votos chavistas y lisonjeada desde el exterior. Que nadie se arrepienta. Hay que acusar el golpe y volver a levantarse. Esperamos señales firmes de rectificación por parte del gobierno bolivariano. Nicolás: hablar menos y actuar más.

Por cierto ¿debemos darle las gracias a la MUD porque Mr. Macri ya no pedirá sanciones contra Venezuela en el Mercosur? Mira tú. ¡Empezaron los milagros…!

A nuestros vecinos les decimos no nos amenacen de muerte, vengan a buscarnos…

Nota: “Mueran los golpistas” fue el grito de un adeco muerto y olvidado llamado David Morales Bello, durante una sesión histórica del Congreso de la Repùblica. eso fue el 05 de febrero de 1992 al día siguiente de la rebelión que comandó Hugo Chávez. Henry Ramos Allup ya acumulaba casi 15 años como diputado (él nunca ha hecho otra cosa) y por entonces era jefe de la fracción parlamentaria de AD.

 

 

 

 

 

 

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