Refugio


Esta tarde el sol poniente estaba enorme y anaranjado. Sus destellos teñían el cielo de amarillo claro. Las guacamayas volaban de un lado a otro y la brisa nos alborotaba el cabello. Ellas, para enfrentar la noche, buscaban refugio en los chaguaramos, yo en tus ojos y en tu pecho… 

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