No esperemos más de EEUU


La multitudinaria e histórica expresión popular que vimos y de la cual participamos, en ocasión de la entrega de más de 13 millones de firmas contra el decreto, el formato, o lo que sea que haya emitido la Casa Blanca contra Venezuela, constituyó algo que nos estaba haciendo falta desde hace rato: cohesionar al pueblo venezolano mayoritariamente en torno a la defensa del país y revitalizar los ánimos que cada día golpea la brutal escasez de productos de primera necesidad.

Lo positivo es que Venezuela, tras la campaña “Obama, deroga el decreto ya”, logró posicionarse mediáticamente luego de recibir el apoyo de más de medio planeta y demostrar que no es una nación “aislada” como ha pretendido vender dentro y fuera de nuestras fronteras la estólida oposición; que su influencia es definitivamente contundente. Venezuela es faro para muchos países y movimientos sociales y ese es parte de legado de Hugo Chávez Frías. En el marco de la VII Cumbre de Las Américas, Venezuela es la noticia junto a Cuba. Dos países asediados por el imperio norteamericano, uno desde hace más de 50 años y otro desde que Chávez asomó su opción en la arena política nacional e internacional. Ningún medio de comunicación podrá ignorar ni dejar de hacer seguimiento a los encuentros bilaterales, privados o como sea que se den, de los jefes de Estado de ese triángulo…Eso lo sabe la oposición y por eso montaron su tinglado allá en Panamá con la señora Lilian Tintori y compañía.

El evento arranca este viernes en Panamá, en medio de un tenso ambiente político que fastidia a la estrella del show: el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien a regañadientes tuvo que admitir también su equivocación con relación a Venezuela. Porque a Cuba se acercó en virtud de que ya no se sostenía el bloqueo económico a la región y además calculó muy bien los beneficios que un paso como ese le traería a su maltrecho liderazgo, desgastado por errores cometidos en otras geografías, otras guerras, miles, millones de muertos y el alto precio de su loca carrera armamentista.

Pero no nos emocionemos mucho. Sería de una ingenuidad imperdonable creer que Obama está preñado de buenas intenciones. Nada de eso. El emisario que vino a hablar con nuestro presidente Nicolás Maduro, Thomas Shannon (ducho en hacerle la plana a los presidentes gringos), paralelamente se reunió con los jefes de la llamada Mesa de la Unidad “democrática”, a quienes dio una respuesta “lacónica” según su vocero principal: “Su primer interés en este momento es distender el clima previo a la Cumbre”. Es decir, no esperemos más allá de eso pues, evidentemente, la reacción popular en Venezuela y el apoyo contundente de ONU, Celac, Alba, Unasur, No Alineados, Colombia; especialmente el significativo respaldo de Cuba con sus tres millones de firmas, la presencia fuerte del presidente de Bolivia, Evo Morales, por citar algunos, hizo “decepcionar” a gente de su entorno y enturbiarle la fiestecita.

El decreto sigue firme y con él la amenaza sobre siete venezolanos acusados públicamente de “corruptos” y “violadores de derechos humanos”, como si EEUU fuese ejemplo en esa materia, o el tribunal del mundo y Obama su juez. De modo que la derogatoria del decreto es lo único que puede apaciguar la ancestral desconfianza que tenemos en Estados Unidos y sería, ciertamente, una señal clara en la reconstrucción de unas relaciones diplomáticas de los dos países sobre la base del respeto.

Las declaraciones de Obama, reseñadas más o menos en los mismos términos por agencias como Reuters y EFE, replicadas al menos en 200 medios según lo que pudimos ver y “viralizadas” en las redes sociales, tienen aún una carga que claramente denota la influencia del majunchismo criollo pues se destaca que no van a “Mantener silencio ante la situación de Venezuela”, lo cual causa ruido, especialmente porque Obama sigue pidiendo la liberación de Leopoldo López y Antonio Ledezma, figuras principales que promovieron la salida de Nicolás Maduro hace un año, causando 43 muertos. Eso no lo ha reconocido Obama quien mantiene un discurso sesgado que sólo atiende un lado del problema e invisibiliza olímpicamente el otro. Así no puede haber diálogo y si lo hay, será otra “proforma”.

Que no nos engolosinen con ese dulcito, con esas palabras dichas en una rueda de prensa a pocas horas de la Cumbre. No. Porque el juego es desviar la atención, entretener un rato; lograr una cierta comodidad y distensión; apaciguar las aguas y debilitar el interés de los medios sobre “el caso Venezuela”. Ese es el verdadero fin del pronunciamiento de Obama y después, si te he visto ni me acuerdo. EEUU es un genio del entretenimiento, gana las guerras perdidas en el cine y se las arregla para que los demás sean los malos y ellos los buenos.

La meta es la derogatoria del infame decreto. Que nada nos aparte de ese objetivo.

Al margen:

Estuve en Ciudad de Panamá hace un par de años en un evento organizado por las relatorías de libertad de expresión de la OEA y ONU y al cual asistí como invitada para representar a la UBV. Periodistas amigos me contaron que al menos unos 800 mil venezolanos viven en Panamá, en su mayoría “escuálidos” y con lucrativos negocios. De hecho, recuerdo que en el hotel donde me alojaron, el único canal venezolano que se veía en el servicio de cable era Globovision, cuando éste sostenía la línea editorial (y política) golpista.

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