“Regresaré cuando Maduro se vaya” (Pero, dos meses después, Maduro sigue)


Pero Maduro sigue y este chamo regresó a su casa, a su vida de guarimbero…”Seguimos teniendo el mismo Presidente, seguimos teniendo la misma errática oposición”…Maduro sigue, mi querido guarimbero… (actualizado el 6 de marzo de 2015, dos meses después de las guarimbas de comienzos de año en la Plaza Altamira)

Caracas lució hoy su mejor domingo. Soleado y fresco, el día era propicio para hacer cualquier cosa, pero nosotros decidimos ir a Altamira, con el firme propósito de ver a “los chamos”. No se trata de un grupo de rock ni nada que se le parezca. Son, nada más y nada menos, los elegidos, los llamados a liberar a Venezuela de esta dictadura.

No son muchos. De hecho cuando llegamos, habían unos nueve o diez chicos y chicas. Ninguno estaba encadenado y al parecer aún no decidían cuándo levantan la protesta.

No estaban las monjas, que se han convertido en un símbolo de “resistencia”, ellas que todo lo tienen, “gracias a Dios”, a pesar de sus votos de castidad, pobreza y obediencia, disfrutan de una buena vida porque la fé a veces no es cuestión del cielo ni nada muy abstracto. Recordemos que el Papa Francisco dijo en marzo de 2013 “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”, pero ya sabemos que el sector más opulento de la humanidad es precisamente la Iglesia Católica. Y de las monjas ni hablar. Se calcula que existen miles de congregaciones. Hay una lista en Internet que se queda corta y sus autores piden a la Iglesia información sobre eso pero ya sabemos lo cerrada que es esa fuente, hablando en buen periodismo. Una vez nos dijeron que el número de aspirantes a cura había bajado sustancialmente en Venezuela (y en el mundo), pero no pudimos corroborar el dato. Sin embargo, la Iglesia sacó por aquellos días unos “muñecos vocacionales” , un cura y una monja, para inculcar a los niños tomar el camino de Dios.

No obstante, las monjas venezolanas, al parecer, se olvidaron de esos votos y también de Jesucristo…

Pero no es ese el interés de este trabajo, sino esos que ahora de estudiantes pasaron a ser “chamos”, y que ya tienen varios días siendo la principal atracción en el municipo Chacao, la otrora tacita de plata de Irene Sáez, hoy convertida en símbolo de guarimbas, vandalismo, desorden y bochinche al mando de otro chamo: Ramón Muchacho.

Abel se encontraba ya armando la carpa para pasar otra noche en la plaza, por lo cual dedujimos que la cosa seguía..

¿Se puede tomar fotos?, preguntamos

– Sí, adelante pero sólo del sitio porque ya estamos muy bandera nosotros…

¿Tu qué haces? ¿estudias, trabajas?

– Estudio en la Universidad Santa María.

¿Y cuando empiecen las clases la próxima semana…

– Mire yo regresaré cuando Maduro se vaya…Este gobierno tiene que terminarse. Se acordará de mi…

¿Y por qué ahora se llaman “chamos” y no “estudiantes”?

– Porque no todos somos estudiantes y pensamos en un nombre que nos abarcara a todos

¿Será porque algunos de los que están presos por las guarimbas del año pasado no son estudiantes?

– (…)

¿Por qué no llamarse pueblo de Altamira?

– Eso de los chamos lo inventaron en las redes sociales. Igual pueblo la han puteado mucho los chavistas.

La conversación se interrumpe por culpa de uno de los “chamos” empeñado en aprender a andar en patineta. A cada rato aterrizaba escandalosamente a nuestros pies, él y su patineta. Abel se retiró a seguir armando su carpa coleman. Se le acercaron unos jóvenes para despedirse. Regresaban a Maracay luego de pasar las navidades allí en la plaza.

Ustedes aquí y María Corina en Dubay, dijimos medio en serio medio en broma

– Allá ella…Nuestro líder es Leopoldo, no ella.

¿Y Capriles?

– Jajajaja…

El lugar es la réplica de un cementerio. Esa imagen de muerte la vimos en Las Mercedes, en la plaza Alfredo Sadel, y en  la plazoleta Beethoven, de Colinas de Bello Monte. Urnas, cruces, tumbas…Cada tumba lleva un nombre, incluso está el de Juancho Montoya.

También hay un pote grande forrado de amarillo, azul y rojo para que la gente deposite allí dinero. Arriba ondea una desteñida bandera de Venezuela, la de siete estrellas.

¿Para qué piden dinero? ¿La MUD no los ayuda?

– Nos ayudan nuestras familias…

Abel se esmeraba en terminar de armar su carpa. la cubrió con otra bandera de Venezuela. “Esto se lo pongo así para que lo vean los drones desde el aire”, le dijo a los de Maracay…

El tiempo parecía detenido allí. No había más nada qué hacer. Dejamos a los chamos de Altamira con sus sueños de drones y de libertad.

– ¡Heladero!…Dame un Magnum, gritó el chamo de la patineta.

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Una enorme cruz hecha con las fotos de los fallecidos en febrero de 2014.

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Pa’ que la vean los drones…

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