¿Deben los periodistas aceptar regalos?


Casi todo lo que tengo en mi cocina (platos, tazas, cuchillos, artefactos eléctricos) me lo regalaron mientras fui reportera en los diarios El Universal, El Nacional, Economía Hoy…También en la sala de la casa sobreviven adornos, figuras, muñecas artesanales, cestas (muchas cestas y de todos los tamaños). Valoro especialmente un lienzo de Régulo Pérez que me dio el dirigente del MAS, Luis Manuel Esculpi (de cuando el MAS era un partido “bonito”) y unas copas de cristal para champaña enviadas por el mismísimo Carlos Andrés Pérez (en su segundo gobierno) cuando estaba acreditada como periodista en el Palacio de Miraflores…

De hecho llegaban tantos obsequios al periódico, que una de las pasantes me dijo:”¡Vaya!, creo que escogí la mejor carrera…” Le pregunté: “¿Por qué?”. Y me contestó: “¡Por los regalos!”…Sólo atiné a decirle: “eso no es el periodismo”…

Con el tiempo he notado que, a medida que los periodistas salen de los medios de comunicación y se dedican a otra cosa, también van quedando fuera de las listas protocolares de lo que fueron sus “fuentes informativas” e inevitablemente el número y calidad de los obsequios de Navidad y del Día del Periodista se hacen cada vez más “`pobres”…Hasta que definitivamente sales del panorama mediático y sencillamente ya no eres “gente”. Entonces no te llega pero ni un calendario…

Pero esto va más allá…¿Qué hacer cuando el periodista recibe una invitación con todos los gastos pagados, para hacer una visita, por ejemplo, a la NASA? O, como acostumbraba el ex gobernador de Carabobo, Henrique Salas Roemer, que solía invitar a los periodistas a sus famosas “cabalgatas” o a las Convenciones de Gobernadores, en el hotel más lujoso de Valencia?… En una oportunidad uno de esos gobernadores, famoso por su adicción al licor, amaneció tirado en el césped de uno de los jardines del hotel, luego de una “pea” de proporciones bíblicas…Todos los periodistas que estábamos cubriendo el evento fuimos testigos presenciales de eso. ¿Debíamos escribirlo? De hecho algunos reseñamos el “show” pero, en mi caso, el periódico no lo publicó porque lo consideraron un “chisme”.

A un periodista se le plantean esos conflictos de intereses. ¿Qué de malo tiene aceptar de regalo una laptop, o un iPod, o un carro? ¿Se busca, acaso, persuadir al periodista para que no escriba “lo malo” y se convierta en un “propagandista” de quien le extiende la invitación o le da el presente?…

En el diario Economía HOY, donde trabajé cinco años, recuerdo que una de tantas navidades el desfile de regalos fue tan grotesco, que los periodistas decidimos por unanimidad, no continuar aceptando obsequios de ninguna de las fuentes que cubríamos ni asistir a los bonches de fin de año o del Día del Periodista.

Nuestro Código de Ética (uno de los mejores y más completos del mundo) exige en su  artículo 20 que el  periodista “rechazará donaciones o contribuciones de origen público o privado, dirigidas a interferir o influenciar su labor informativa”. Y añade: “La búsqueda de ventajas personales, en perjuicio del interés colectivo, es incompatible con el ejercicio del periodismo”.

En otros países como Argentina y Chile son más radicales El Foro de Periodismo Argentino  (Fopea) elaboró un cuerpo de Principios especialmente dirigido a los “pichones” de periodista, entre los cuales destacan: “Manejar el buen gusto, evitar imprecisiones cuando de fuentes se trate o usar lanzamientos de productos empresarios como si fueran una noticia (en realidad le sirve a las empresas para ahorrarse unos cuántos pesos en publicidad). Ser honestos, no abusar de cámaras ocultas, no prenderse de primicias ajenas sin otorgar el mérito (un modo de plagio) y sobre todo, no ser “cómplices” de operaciones de prensa; no deben usarse palabras discriminatorias, ni recibir “regalos” de empresas, ni aceptar viajes pagados por las mismas para “cubrir” una nota.”

El Fopea también pidió expresamente a cinco empresas en 2006 que se abstengan de hacer regalos “caros” a los periodistas. Se trata del Hotel Intercontinental, Fiat, YPF, el Banco Hipotecario y Aeropuertos Argentina 2000, pues esos grupos hicieron fiestas en la que regalaron autos, dinero, pasajes.

En Chile, el Tribunal Nacional de Ética y Disciplina (Trined), advirtió que la “práctica” de reconocer al periodista su trabajo con regalos “puede alterar su independencia”.

“La función profesional periodística –agrega el dictamen- no requiere otra gratificación –sea premio, regalo o invitación especial- que el salario contratado por tales funciones, y la conciencia del trabajo bien hecho.”

“El TRINED comprende que existen obsequios que corresponden a lo que, por su valor, legítimamente puede considerarse una cortesía. Para esta calificación, siempre debe tenerse en cuenta que no se vea potencialmente afectada la independencia profesional del periodista. Sin embargo, cuando estos obsequios exceden en valor a la calidad de cortesía, deben devolverse, indicando la razón ética que corresponde.”

Pese a esto, hay páginas web que hasta sugieren cuáles son los mejores regalos para el periodista.

Siempre es agradable que al periodista le reconozcan su trabajo, aunque el mejor regalo es que le digan “Te leí”.

Sin duda, lo más importante es ganar credibilidad y eso sólo se logra con la verdad y la ética.

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Regalos para periodistas…

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2 comentarios sobre “¿Deben los periodistas aceptar regalos?

  1. Recuerdo que la primera vez que salí fuera de Caracas a trabajar fue contigo, para cubrir una de esas convenciones de gobernadores en Valencia que mencionas. A mis 23 años, no tenía conciencia de que eso lo pagaba Salas. Siempre pensé que nos había enviado Economía Hoy y , en mi inocencia, no me sentí presionada para favorecer a nadie ni mirar para otro lado.
    Tras 20 años de ejercicio profesional, tengo sentimientos encontrados con respecto a los regalos a los periodistas.
    Aquí en Nueva Esparta, las semanas cercanas al Día del Periodista se convierten en “unas fiestas patronales”, como les dicen los propios colegas. Los hoteles, la gobernación, las alcaldías, las universidades ofrecen desayunos, almuerzos, cenas, rifan televisores, laptops. Los colegas participan, se sienten honrados y complacidos. En el contexto de Margarita, donde los periodistas tienen sueldos de hambre y no poseen ningún tipo de beneficio gremial, comprendo que junio sea un mes esperado. Una periodista me comentó al llegar a una de las fiestas “Ojalá me saque una de las rifas para ver si cambio la computadora”.
    Cuando trabajaba en la mesa de redacción de Reuters en Miami era otra historia. Las normas de comportamiento para los periodistas eran muy claras: Está prohibido recibir regalos de más de 5 dólares, no puedes recibir entradas al cine si no lo vas a cubrir, no puedes recibir boletos aéreos si no tienes asignada una pauta específica que amerite aceptar la invitación. Por mucho que se critique a las agencias internacionales de noticias, yo no he conocido lugares más estrictos con respecto a evitar a toda costa conflictos de intereses que puedan poner en entredicho la veracidad de la información.
    Con experiencias tan disímiles en mi vida profesional, he aprendido a ser flexible y a no juzgar a priori a los colegas que aceptan regalos. Yo evito recibir regalos personales porque no me siento cómoda pero si algún día me gano un Ipad en una de esas fiestas, te aseguro que me la llevo para mi casa.
    Pienso que los periodistas venezolanos en la actualidad nos enfrentamos a mayores desafíos para defender nuestra integridad. Las presiones para alinearnos políticamente, con el gobierno o la oposición, y para defender a ciegas esos intereses son mucho más peligrosas para el equilibrio periodístico que te regalen un libro o una cesta navideña.
    Eso pienso, querida amiga
    Mariángela

    1. Hola mi querida Mariángela…Jajaja recuerdo claramente aquel viaje a Valencia y también que yo andaba medio enferma y así y todo tuve que irme. Esa actividad la pagó Salas Roemer, traslados y hotel…
      El periodista por supuesto tiene muchos más desafíos y más importantes que lo de aceptar o no regalos, pero radica allí un problema moral y de ética muy profundo…Yo me alegré cuando en Economía Hoy decidimos no aceptar más obsequios ni asistir a fiestas de políticos, pero lamentablemente eso nunca se escribió, no quedó recogido en ningún Código de Ética ni mucho menos…
      Luego cuando estuve en El Nacional, aquello era escandaloso. Recibías obsequios de gente que ni conocías…Me dí cuenta que mientras el periódico es más famoso, ls regalos son más suntuosos…
      Lo otro es que el periodista siempre tiene que ser crítico esté donde esté…Yo apoyo al presidente Chávez, pero no dejo de ser crítica con las cosas que aún están mal. Es diferente cuando se está en un medio masivo de información por eso cuestiono cuando muchos de mis colegas que son de la oposición lo dicen abiertamente en sus respectivos medios…
      En fin lo importante es no dejarse hipotecar la conciencia…es mi humilde opinión y es lo que trato de inculcarle a mis estudiantes…
      Un abrazote querida amiga, y te deseo o mejor en este 2013…

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